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Antonia Arslan profundiza en sus raíces para novelar el genocidio armenio de 1915

Antonia Arslan (Padua, 1938), arqueóloga y ex profesora de literatura italiana de la Universidad de Padua, es autora de numerosos ensayos pero ha decidido decantarse por la ficción para retratar en su primera novela, La casa de las alondras (Lumen), el genocidio del pueblo armenio.

"No soy historiadora; además, ya hay muchos libros sobre la historia del holocausto armenio. He preferido servirme de la ficción para dibujar a personajes reales", aseguró ayer en Madrid, donde presentó su obra.

Arslan vació su propio árbol genealógico para devolver a sus antepasados al mes de mayo de 1915, cuando comenzó la implacable persecución de los turcos y el éxodo armenio. El propósito de la autora no es otro que el de "hacer justicia y contar la verdad de un millón y medio de armenios que fueron expulsados de sus tierras".

En La casa de las alondras, la autora ha destacado el papel fundamental de las mujeres armenias. "Demostraron ser muy valientes, tuvieron que hacerse cargo de la situación porque todos los hombres habían muerto", explicó Arslan.

Sus vínculos con el pueblo armenio se remontan a su abuelo. "Los recuerdos que tengo de esa época son orales, tuve que hacer memoria, recoger testimonios de familiares y luego me apoyé en los libros para dar cuenta de los detalles". Fue el poeta armenio Daniel Varujan quien la empujó a escribir esta historia. "Él me dio el contexto, los colores, las sensaciones, la musicalidad".

La novela ha sido galardonada con el Premio Pen Club al mejor libro en Italia, pero lo que más enorgullece a Arslan ha sido la reacción de los armenios: "Muchos me han dicho que éste era justo el momento para escribir una novela así, y que el libro representa a todo el pueblo armenio. Hasta un periódico que se edita en París dirigido a los exiliados armenios está publicando cada día dos páginas del libro".

La escritora se muestra optimista sobre el futuro de Armenia: "Estuve recientemente y creo que está mejor, empiezan a verse turistas y eso es muy bueno para un país que no tiene petróleo, sólo un poco de oro", sonríe, mientras enseña orgullosa un anillo de oro que se compró en su última visita.

No obstante, piensa que todavía queda mucho por hacer para que se reconozca el sufrimiento de los armenios: "Turquía no puede entrar en la UE sin admitir lo que hizo. Sé que el responsable del holocausto no es el Gobierno actual, pero alguien tiene que hacerlo". Y añade: "Sé que la clase intelectual turca está presionando al Gobierno para que salde cuentas con armenios, chipriotas y con los propios turcos y sus derechos civiles".

Arslan está escribiendo la segunda parte -y adelanta que habrá una tercera- de La casa de las alondras, que tendrá una versión cinematográfica a cargo de los hermanos Taviani.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de febrero de 2006