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PRIMER DÍA DEL 'GRAN BARAJAS'

Tres estatuas previstas en la terminal no pueden instalarse por exceso de peso

Las 'damas' de Valdés costaron a Fomento más de un millón de euros

Las tres esculturas de Manuel Valdés que el Ministerio de Fomento compró para adornar la nueva terminal del aeropuerto de Barajas no podrán ser instaladas de momento porque su peso es excesivo. Fuentes de AENA, el ente público que gestiona los aeropuertos, aseguran que el próximo marzo el artista visitará la nueva terminal 4 para ver en qué lugar pueden ubicarse sus tres damas (La coqueta, La realista y La soñadora), una trilogía que costó más de un millón de euros y que contó con la colaboración literaria de Mario Vargas Llosa.

Por cada escultura, AENA pagó 386.000 euros hace tres años: 1,158 millones por el lote.

Las obras, cabezas de bronce que dialogan entre sí en una conversación poética ideada por Mario Vargas Llosa y grabada en ellas, pesan 2.700 kilos cada una. En un "cálculo rápido" realizado por los técnicos de AENA, se ha estimado que traslada unos 900 kilos por metro cuadrado de suelo (sobre una base actual de 2,92 metros cuadrados). Los forjados de hormigón de los pisos de la terminal están pensados para soportar un peso de 500 kilos por metro cuadrado. "Aunque hay siempre un coeficiente de seguridad, nos da cierto reparo instalarlas sin más", explica un responsable del organismo público dependiente de Fomento.

La solución pasa, según las citadas fuentes, por construir una base más amplia para distribuir mejor el peso de las obras y evitar sobrecargar los forjados del nuevo edificio. Pero surge otro problema, ya que una peana mayor implica que el tríptico ocupará más espacio del previsto.

En la zona noble

La nueva terminal es enorme (un kilómetro del extremo norte al sur), pero el ente público pensaba instalar las damas de Valdés en el nivel 2 de la T-4, donde está la facturación, la zona noble de la nueva terminal y también la que es accesible para todo el que quiera verlas sin necesidad de viajar.

Pero además existe un condicionante estético, ya que las tres esculturas están concebidas para ser colocadas en una disposición triangular, lo que determina que se necesite estudiar los flujos de viajeros en la zona para no entorpecer su camino.

En principio, AENA sigue apostando por colocar las damas en el nivel de facturación, antes de pasar el control de seguridad, para que pueda disfrutarlas todo el que quiera acercarse al aeropuerto.

Hasta ahora sólo han podido verse públicamente durante la inauguración de la obra civil de la terminal realizada por José María Aznar un mes antes de las anteriores elecciones generales, el 14 de marzo de 2004. Luego, las tres damas fueron devueltas a la fundición que las realizó en un pueblo del sur de Madrid.

La compra de las esculturas estuvo rodeada de gran polémica, ya que Valdés trabajaba en exclusiva para la galería Marlborough, a la que en aquel tiempo también estaba vinculada laboralmente la entonces novia y actual esposa del ministro Álvarez-Cascos, María Porto.

Pocas semanas después de la inauguración de la nueva terminal por Aznar, en febrero de 2004, Renfe (también dependiente de Fomento) encargó otras dos esculturas de Antonio López a la misma galería Marlborough, por 1,1 millones de euros, para vestir la ampliación de la estación madrileña del AVE en Atocha.

La vena lírica del ex ministro de Fomento quedó patente aquel día de la inauguración con Aznar, cuando Álvarez-Cascos glosó así los méritos artísticos de Valdés. "[La nueva terminal de Barajas] se transforma, gracias al simbolismo creado de la mano de Valdés y de la pluma de Vargas Llosa, en un imaginario auditorio donde la magia de las formas y las palabras invita a viajar también a través de los sueños", dijo.

El ministro agregó más adelante: "Porque viajar es soñar y reencontrarse con uno mismo. Soñar, hacer soñar y vivir, realidades y ficciones, viajes y mensajes, se hermanan hoy en esta ventana al mundo y a la cultura que es el nuevo aeropuerto de Madrid".

"Ustedes sólo sueñan. Yo hago soñar"

El escultor Manuel Valdés le sugirió al escritor Mario Vargas Llosa que escribiera unos textos para ponerlos en relieve sobre el bronce arrugado de sus tres cabezas de dama para la nueva terminal de Barajas. Vargas Llosa aceptó "encantado y asustado a la vez", según confesó cuando se presentaron las obras en 2004. "La idea era preciosa, pero daba un poco de miedo", decía el escritor. "Intenté hacer una especie de diálogo a partir de tres monólogos cruzados. Son textos para ser vistos más que para ser leídos".

Los textos dan nombre e identidad a las tres cabezas. La soñadora acaba su soliloquio diciendo: "Envídienme, envidiosas: sí, sí, yo soy / ama y señora / del espejismo / y de los sueños". La coqueta replica: "Amigas, ustedes sólo sueñan: / yo hago soñar". Y La realista concluye: "Pobres amigas, / ustedes tienen miedo / a la vida, y por / eso se esconden entre / las musarañas / de la fantasía. / Yo sé vivir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de febrero de 2006

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