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Entrevista:VLADIMIR SPIDLA | Comisario Europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades

"Hay mucho que hacer en España para conciliar vida familiar y profesional"

El comisario europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades, Vladimir Spidla, considera que el envejecimiento de la población es uno de los retos más importantes para la UE y está a favor de un sistema mixto de pensiones. Spidla (Praga, 1951), historiador de formación, visitó recientemente España y se entrevistó con los responsables del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Pregunta. ¿Qué impresión tiene sobre las tareas que España tiene pendientes en empleo, políticas sociales e inmigración?

Respuesta. He hablado con las autoridades sobre todos los temas. Me felicito por su esfuerzo, por ejemplo en igualdad de oportunidades. Se ven progresos, por ejemplo en el nivel de mujeres en puestos de decisión. Aún hay mucho que hacer, por ejemplo en la participación laboral femenina, más baja que en otros países. Eso hay que cambiarlo. El paro aún es un poco elevado, más de la media europea.

"La sociedad no debe imponer la elección entre familia o carrera ni al hombre ni a la mujer, aunque suele ser el caso de las mujeres"

"Las encuestas dicen que las europeas quieren tener en torno a dos hijos, y la realidad es que únicamente tienen 1,4"

P. De las materias que usted aborda, ¿la igualdad es la más retrasada en España?

R. Nunca he dicho eso. Sólo digo que la participación femenina en el mercado de trabajo es más débil que en otros países. Sobre la igualdad veo progresos muy grandes, aunque hay que hacer mucho en conciliación de vida familiar y profesional. También hay diferencias salariales entre hombres y mujeres.

P. Usted ha hablado con los responsables del ministerio sobre el proyecto de atención a las personas dependientes. ¿Qué le parece?

R. Muy progresivo. Afecta a puntos muy importantes. La sociedad cambia y hay que reaccionar porque la situación no es óptima y afecta tanto a España como a otros países.

P. España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas de la UE y uno de los mayores niveles de longevidad. ¿Cómo abordar esta situación?

R. La fecundidad es baja en España, 1,3 hijos por mujer como promedio, pero en otros países es menor, desgraciadamente. Los hay con 1,14. Eso no da estabilidad demográfica a largo plazo. La esperanza de vida alta es una buena cosa. Si se viven más años con salud, eso posibilita prolongar la vida activa. Se debe prolongar. He hablado con las autoridades españolas sobre el sistema de pensiones de jubilación y preparan reformas que van en buena dirección.

P. ¿Cuál es el reto más importante?

R. El envejecimiento, como para toda Europa. Requiere una aproximación holística. No se trata sólo de las pensiones, la demanda de servicios sanitario, también hay que reorganizar los servicios sociales, etcétera. En el caso de España hay que considerar que la productividad laboral no es excepcional.

P. Es de las más bajas de Europa, pese a que el tiempo de trabajo es elevado. ¿Pueden tener relación ambas cosas?

R. No lo sé, pero es interesante ver que Francia, por ejemplo, tiene una productividad muy alta.

P. Allí trabajan 35 horas por semana. ¿Tiene algo que ver?

R. Un poco más de 35. Francia tradicionalmente tiene una producción muy elevada por hora, pero no por población, porque hay muchas personas inactivas. En España se puede mejorar la productividad.

P. Usted ha dicho que ayudar a la familia es su prioridad. ¿Por qué?

R. Porque toda Europa tiene un problema demográfico. No hay un país con estabilidad demográfica. Ninguno alcanza la tasa de reemplazo generacional, 2,1 hijos por mujer, y eso y el envejecimiento van a dar muchos problemas. La estabilidad demográfica aporta apoyo a la estabilidad social y es claro que esa estabilidad no se puede resolver por la inmigración. La inmigración es importante, pero sólo es una parte de la solución, y no la principal. Hay que mejorar la fecundidad. Las encuestas dicen que las europeas quieren tener en torno a dos hijos y la realidad es que tienen 1,4.

P. ¿Cómo ayudar a las personas para que tengan más hijos si lo desean?

R. No hay métodos directos, sino indirectos: mejorar las condiciones para tener hijos, conciliación de la vida familiar y profesional, igualdad de oportunidades. Los países muy favorables a la igualdad tienen tasas de fecundidad relativamente elevadas. Hay que preparar un sistema que apoye el cuidado de los niños, las guarderías y pensar en el sistema de empleo.

P. España es uno de los países de la UE con menos gasto social familiar.

R. El problema es que nuestra sociedad cambia muy rápido. Se puede decir que en cinco años será otra. Si alguien deja diez años el mercado de trabajo y quiere volver, tiene que esforzarse. Si usted quiere cuidar de sus hijos, corre peligro de perder su carrera para toda la vida. Y eso afecta particularmente a las mujeres, y también a los hombres, si quieren cuidar de sus hijos.

P. Si se sale del mercado, no se vuelve a entrar.

R. Sin apoyo, es imposible. La sociedad no debe imponer la elección entre familia o carrera ni al hombre ni a la mujer, aunque suele ser el caso de las mujeres. Hay que cambiar la sociedad para que no haya que tomar esa decisión.

P. Existen medidas concretas para evitar ese problema. ¿Bruselas va a impulsarlas?

P. Naturalmente. Tenemos la posibilidad de comparar los sistemas de algunos países miembros y de promover las prácticas mejores, las guarderías, la organización del trabajo y el apoyo para quienes abandonen el mercado, la formación continua, los permisos parentales, que los hombres asuman más tareas familiares. Si no hay diferencias entre fuerza de trabajo femenina y masculina para los empresarios, la tendencia a discriminar a las mujeres disminuye. Hay que promover fuerzas de trabajo unisex.

P. En España existen problemas de conciliación y la tasa de fecundidad es muy baja.

R. Es problema general. Los países nórdicos son los que están mejor. Lo peor se da donde hay igualdad de oportunidades en los espacios públicos pero el espacio familiar mantiene las pautas tradicionales. Ésa es la razón para la doble carga de las mujeres y es verdaderamente muy complicado.

P. ¿Por qué apoya un sistema mixto de pensiones?

R. El sistema de cotizaciones es sensible al cambio demográfico, y el sistema por capitalización a la evolución de los mercados. En una mezcla óptima, el 70% iría para la cotización y el 30% al sistema capitalizado.

P. ¿Se puede adaptar el Estado del Bienestar a los cambios sin perder sus ventajas?

R. Sí. El problema de la sociedad moderna no es la globalización, sino el cambio rápido. Se habla de los problemas financieros de la sanidad, pero el más importante es la ética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de enero de 2006