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Reportaje:

Orígenes del palacio de la Zarzuela

Dos investigadores redescubren en el Archivo de Protocolos el proyecto inicial de la actual residencia de los Reyes

La historia del palacio de la Zarzuela, hoy residencia de los reyes de España y uno de los hitos monumentales más señalados y desconocidos de Madrid, acaba de ser desvelada. Gracias al trabajo de dos investigadores, el historiador Francisco José Marín y el arquitecto Javier Ortega, salen a la luz los Documentos sobre el palacio de la Zarzuela en el Archivo de Protocolos de Madrid, presentados el pasado jueves en la Biblioteca Regional Joaquín Leguina por sus dos autores y por Santiago Fisas, consejero de Cultura del Gobierno regional.

El libro es un compendio documental de 24 valiosos textos notariales, que da cuenta de la traza original palaciega hallada en 1950 y sólidamente documentada ahora por los investigadores. También informa de los orígenes de la dehesa que circundaba el recinto, escenario de tantos acontecimientos históricos y canon de la arquitectura áulica madrileña en el siglo XVII.

Franco ordenó reconstruir la real casa, que quedó arrasada en la Guerra Civil

Los documentos revelan que sobre el paraje en el que se asienta hoy el palacio existió, ya desde 1436, un caserío acotado y dedicado al aprovechamiento comunal de los pecheros de la Villa de Madrid, con dehesa, arroyo y ejido propios. Este terrazgo era conocido como Casas Viejas de La Çaraçuela y se hallaba vinculado a un entorno rico en caza. Entre 1460 y 1490 se produjo allí un proceso de despoblamiento gradual que coincidió con otro de apropiación paulatina de su término por parte de Pedro de Córdoba, regidor madrileño y alcaide de El Pardo. Para adueñarse del predio, pleiteado siempre con denuedo por el Concejo de Madrid, el edil contó con la anuencia del rey Enrique IV de Trastámara.

Pedro de Sotomayor, hijo y heredero de Pedro de Córdoba, integró en grado dirigente las filas comuneras: coprotagonizó en Madrid la violenta revuelta castellana de una parte de la baja nobleza y del pueblo madrileño contra Carlos I y su corte de altivos consejeros flamencos.

Según el historiador Francisco José Marín, "a diferencia de otros alzados, Sotomayor no recibió indulto regio tras su protesta armada y fue ajusticiado en 1522". Su eliminación fue aprovechada "para expropiar su heredada dehesa por parte de uno de los tesoreros de Carlos V, Alonso Gutiérrez de Madrid". En 1626, su biznieto Antonio de Anaya y Albornoz, propietario de la dehesa de La Zarzuela, la vendió al infante Fernando de Austria (1609-1641), hijo menor de Felipe III y Margarita de Austria. Con apenas 10 años de edad, Fernando, hermano del futuro monarca Felipe IV, fue nombrado cardenal primado y arzobispo de Toledo. No se privó de vivir al modo de cualquier varón célibe de estirpe regia: una hija natural suya es ingresada en Las Descalzas como religiosa.

La Corona había adquirido por 20.000 ducados el caserío, con cuatro aposentos, cava e iglesia con aguja, donde se confina al cardenal-infante lejos de las intrigas de la Corte. Allí se entrega a sus aficiones favoritas, la caza y la música. En 1633, tras la muerte de su tía Isabel Clara Eugenia, Fernando es nombrado gobernador de los Países Bajos. Encara levantamientos protestantes y, al frente de los Tercios, consigue la última de las grandes victorias militares hispanas en Europa, Nordlingen. Felipe IV, rey desde 1621, aleccionado por su valido Olivares, decide edificar en la dehesa el palacio de la Zarzuela, tarea que encomienda al arquitecto Juan Gómez de Mora, autor de la Cárcel de Corte y de la Casa de la Villa.

La traza de Gómez de Mora, caído en desgracia por lucro indebido, fue modificada y culminada por el autor del Casón del Buen Retiro, Alonso Carbonel. El pizarrero Juan García de Barruelos cubrió sus techados y chapiteles, su ornamentación escultórica fue obra de Bartolomé Zumbigo y Simón López fue el autor de sus pinturas. Saqueado un siglo después durante la guerra de Sucesión, que entronizó la dinastía borbónica, el palacio fue destruido casi al completo durante la Guerra Civil entre 1936 y 1939, principalmente por la artillería franquista, dada su proximidad al frente bélico.

Franco encargó la reconstrucción de La Zarzuela a Diego Méndez, autor del Valle de los Caídos, que recreó los jardines ideados en el siglo XVII por Gaspar Bandal. En 1961 albergó al príncipe de España, y desde 1975 es residencia de los reyes de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2005