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Las obras de la M-30 hacen aflorar un poblado paleolítico de cazadores

Desenterrado parte del canal construido por Felipe II para hacer navegable el Manzanares

Las obras de soterramiento de la M-30 han sacado a la luz destacados y sorprendentes yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Entre ellos, según explicaron ayer los expertos que trabajan en esta obra municipal, se ha hallado un asentamiento epipaleolítico de cazadores-recolectores junto al enlace de la N-III (unos 15.000 años de antigüedad), el primer palacio de los Vargas y un tramo del canal diseñado por Felipe II para hacer navegable el Manzanares.

En el salón de actos del Ateneo de Madrid, y dentro de la II Jornada de Patrimonio Arqueológico de la Comunidad de Madrid, los expertos que trabajan en las prospecciones históricas de la M-30 dieron cuenta ayer de los principales descubrimientos realizados durante la ejecución de los trabajos. Los hallazgos más destacados abarcan un período que se extiende entre los 800.000 y 10.000 años antes de nuestra era y afectan a una zona de máxima protección histórica (las terrazas del Manzanares). En las investigaciones han trabajado dos arqueólogos, tres geólogos y dos paleontólogos de la Comunidad de Madrid.

Joaquín Panera, uno de los expertos, explicó, en un sala abarrotada, que las prospecciones habían dado como resultado importantes descubrimientos. Entre ellos, destacó el hallazgo de un asentamiento epipaleolítico (fase anterior al neolítico) que corresponde a un poblado de cazadores-recolectores. El asentamiento -se han desenterrado de momento sólo unos 20 metros- estaría fechado entre 12.000 y 15.000 años antes de Cristo y en él se han hallado "útiles líticos". Panero señaló que este hallazgo, realizado en la zona de conexión de la N-III y la M-30, "es uno de los descubrimientos más importantes".

Casa de los Empleados

En la zona de la Casa de Campo afectada por los trabajos de soterramiento de la vía de circunvalación, los investigadores han hallado lo que denominaron ayer Casa de los Empleados, una edificación adyacente al primer palacio de los Vargas, una de las principales familias del Madrid medieval y patronos de San Isidro. Tras la demolición del palacio, la familia trasladó su residencia al centro de la ciudad, según los expertos.

En la rampa de acceso de unas de las tuneladoras, los arqueólogos han hallado lo que consideran que era parte del Canal Real del Manzanares. Se trata de un tramo de unos 120 metros que corresponden con uno de los intentos de Felipe II de convertir el río de la capital en navegable. Este canal se iba a abastecer del agua del Manzanares, así como del Guadarrama, a través del embalse de Gasco. Su fin era hacer posible la navegación de grandes barcazas entre Madrid y Aranjuez.

En la zona de Arganzuela, en uno de los pozos de ataque de las tuneladoras, se han realizado también hallazgos paleontológicos, sobre todo pequeños roedores del Mioceno, así como en un lugar próximo el cráneo de un uro (un bóvido antecesor del toro).

Muy cercano al puente de Toledo, se han desenterrado los famosos lavaderos del Manzanares, fechados en este caso en el siglo XIX. De estas construcciones, donde las madrileñas lavaban la ropa hasta entrado el siglo XX, sólo quedaba constancia fotográfica y literaria.

Panero explicó ayer durante su conferencia que se han aplicado las más modernas técnicas para llevar a cabo las prospecciones, empleándose complicados procesos informáticos para superponer planos históricos con cartografías actuales elaboradas mediante GPS.

Los técnicos destacaron la dificultad de llevar a cabo determinadas investigaciones, dado que el Ayuntamiento utiliza "las mayores tuneladoras del mundo" para abrir los túneles. Estas máquinas trabajan a una profundidad cercana a los 60 metros.

El Ayuntamiento y la Comunidad tendrán qué decidir ahora el destino de los hallazgos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2005