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El plan de drogas combina las 'narcosalas' fijas y las móviles

La sala de Vall d'Hebron se traslada al hospital y se abrirán dos en Nou Barris y Sant Martí

No habrá una narcosala en cada distrito, pero se amplía la red de estos centros de asistencia sociosanitaria (CAS) en Barcelona, según el plan de drogodependencias que hoy presentan la consejera de Salud, Marina Geli, y el alcalde de Barcelona, Joan Clos. Este plan combina instalaciones fijas con móviles (camiones), y los sitúa en Nou Barris y Sant Martí-Eixample; amplía la narcosala de Baluard (Ciutat Vella), y traslada la controvertida de Vall d'Hebron aal interior del hospital.

Con el traslado del módulo prefabricado de Vall d'Hebron al interior del hospital, concretamente a la unidad de psiquiatría, el consistorio espera calmar los ánimos de los vecinos de esa zona de la ciudad, que llevan meses movilizados. Es una fórmula que a partir de este plan de drogas se quiere extender al resto de la ciudad, de modo que los espacios de atención a los toxicómanos estén integrados en los equipamientos sanitarios, en centros de asistencia primaria o en hospitales -"se podría definir como una sanitarización de las narcosalas", resumía ayer un responsable del Ayuntamiento de Barcelona-. En estos centros habrá un espacio de venopunción donde se puedan inyectar las dosis con unas garantías y un atención mínima.

Precisamente ese espacio, que no es el único ni el más importante de los CAS, es el que genera más polémica vecinal porque se asocia con el tráfico de drogas, la delincuencia y el deterioro del espacio público. La necesidad de preservar el entorno de esas salas y arbitrar las medidas precisas para ello es otro de los puntos que destacan el nuevo marco de atención a la población toxicómana. El panorama del verano pasado de la plaza de Blanquerna, en cuyos bancos se instalaban los jóvenes después o antes de entrar en la narcosala de Baluard, se quiere evitar a toda costa.

El plan de drogodependencias fue aprobado ayer de forma inicial en la comisión de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona, al término de la cual, como es habitual, el portavoz municipal, Ferran Mascarell, dio cuenta de los acuerdos.

Respecto al plan de drogas, afirmó que en él se fijan una serie de "criterios" que no quiso precisar por estar prevista para hoy la presentación. Lo que establece el plan es la distribución más amplia de los CAS por la ciudad, "pero en función de la necesidad y de la atención de la población que los utiliza, y combinando los recursos móviles -los camiones o autocares que se instalaron en su momento en Can Tunis- con los fijos", según otras fuentes municipales. Por ejemplo, en el distrito de Nou Barris se situará un camión junto al CAS de Via Favència. Más adelante se ubicará en un equipamiento nuevo que podría estar en el Centro de Asistencia Primaria de Chafarinas. En la zona donde confluyen los distritos del Eixample y Sant Martí se abrirá otra narcosala y muy probablemente se ampliará el CAS del hospital del Mar. La sala de Baluard se ampliará, aunque falta por determinar cómo, debido a las dificultades del emplazamiento, ya que está instalada dentro de la muralla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2005