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Siete socialistas rompen la disciplina de voto sobre la financiación de la Iglesia

Aprobado el fondo propuesto por ERC para el rescate selectivo de peajes de autopistas

Siete diputados socialistas rompieron anoche la disciplina de voto de su grupo. Álvaro Cuesta, Ángel Martínez Sanjuán y Francisco Garrido apoyaron la enmienda de Izquierda Verde (IV) que pedía corregir lo que entienden como "sobrefinanciación" de la Iglesia católica en los Presupuestos del Estado de 2006. Otros cuatro, Victorino Mayoral, Juan Luis Rascón, Delia Blanco y Carmen Alborch, se abstuvieron. La enmienda de IV fue rechazada con 307 votos en contra (PSOE, PP, CiU, PNV y CC), 18 a favor (IV, ERC y BNG) y 7 abstenciones (3 del Grupo Mixto).

Joan Herrera, portavoz en este asunto de IV y que ya había defendido la enmienda en comisión, pidió que se votase en secreto. El presidente del Congreso, Manuel Marín, le hizo saber que el Reglamento prohíbe votaciones secretas en cualquier procedimiento legislativo, como es el de Presupuestos. La enmienda se votó y arrojó un resultado imprevisto: contó con tres votos y cuatro abstenciones socialistas -según pudo apreciarse en el tablero de votaciones, ya que hasta hoy no se conocerá el listado nominal de la votación-, frente al grueso del grupo, que se opuso.

IV pedía la votación secreta en el convencimiento de que una parte significativa del Grupo Socialista podía apoyarla. La pretensión de IV, defendida por Herrera, estima que la Iglesia recibe por la vía de los Presupuestos un porcentaje mucho mayor que el que le correspondería por el 0,5% que los contribuyentes señalan en la declaración del IRPF cuando desean que ese porcentaje se destine a esta institución.

Al terminar la sesión, Mayoral declaró, con cierta ironía, que no pensaba en una posible sanción por romper la disciplina de voto: "Yo lo he hecho por apoyar al Gobierno y lo que dice María Teresa Fernández de la Vega", que insinuó la posibilidad de ir reduciendo la financiación de la Iglesia. En 1987, el Gobierno socialista firmó un acuerdo que fijaba un plazo de tres años para la autofinanciación.

Teresa Cunillera, de la dirección del Grupo Socialista, dijo que la actitud de los diputados disidentes fue "imprevista" y, al preguntarle si habría sanciones, restó importancia a lo ocurrido.

Las enmiendas pactadas por distintos grupos necesitan la anuencia del resto para ser votadas en el Pleno. El PP se opuso a varias de IV y de ERC acordadas con el PSOE que, con toda probabilidad, se introducirán en el Senado. ERC se mostraba mucho menos decepcionado que al final del debate en comisión. Su principal logro, que el diputado Joan Puigcercós calificó de "avance histórico", y el portavoz, Joan Tardà, de "cirugía de rescate", cuya cuantía habrá que especificar más adelante, es que las Administraciones deberán pactar con las concesionarias la eliminación de peajes en zonas metropolitanas o en autopistas ya amortizadas.

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Además, los republicanos pactaron enmiendas con el PSOE que supondrán ayudas para los sectores del textil y la confección, el calzado y el mueble, que tratan de evitar la deslocalización, ante la fuerte competencia exterior y suponen un colchón para los trabajadores ante eventuales problemas de desempleo.Una enmienda del Grupo Socialista a la Justicia supondrá la creación de 18 nuevos juzgados dedicados exclusivamente a los asuntos de violencia contra la mujer, con lo casi se dobla la cifra actual (19).

El presidente del Congreso, Manuel Marín (derecha), junto al portavoz del PP, Eduardo Zaplana.
El presidente del Congreso, Manuel Marín (derecha), junto al portavoz del PP, Eduardo Zaplana.BERNARDO PÉREZ

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