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EL CONFLICTO POR LA REFORMA EDUCATIVA

Cientos de miles de personas marchan contra la reforma educativa en Madrid

Los convocantes piden a Zapatero una reunión urgente para frenar la ley y cerrar un pacto educativo

La protesta contra el anteproyecto de Ley Orgánica de Educación (LOE), convocada ayer por la confederación de padres católicos, reunió a cientos de miles de personas en el centro de Madrid. A la manifestación, que discurrió pacíficamente bajo el lema Por una educación en libertad. LOE no, acudió la plana mayor del PP (entre ellos, Esperanza Aguirre, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana), que culpó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del fracaso educativo y de incitar al enfrentamiento. La Iglesia respaldó la marcha con seis obispos. Una cifra más reducida que en la protesta contra las bodas gays, a la que fueron 20 prelados. Ayer no estuvieron el cardenal Antonio María Rouco ni el arzobispo Antonio Cañizares.

La Iglesia y el PP desplegaron ayer todas sus fuerzas en la calle contra la Ley Orgánica de Educación (LOE), la reforma educativa del Gobierno, que se está debatiendo en el Congreso. Asistieron a la manifestación alrededor de 375.000 personas, según los cálculos de este periódico; 407.000, de acuerdo con los datos de la delegación del Gobierno; 1,5 millones, asegura la Comunidad de Madrid, y dos millones, calculan los organizadores. Los participantes recorrieron durante las dos horas que duró la protesta los apenas 800 metros que hay en total entre la madrileña plaza de Neptuno, la Plaza de la Cibeles y la Puerta de Alcalá.

Entre la multitud que ayer se reunió en Madrid se encontraba la plana mayor del PP, así como seis obispos, que avanzaron mezclados entre la gente y no hicieron declaraciones. Ocuparon la cabecera de la manifestación, tras una gran pancarta con el lema Por el prestigio de la enseñanza, una educación en libertad, los representantes de la decena de organizaciones educativas conservadoras que oficialmente convocaban la protesta. En sus intervenciones, sobre una plataforma situada bajo la Puerta de Alcalá, los convocantes pidieron al Gobierno "la paralización de la tramitación de la LOE y la apertura inmediata de un diálogo" con ellos. Éstos consideran que el Ejecutivo ha hecho esta ley "sin consenso y sin escuchar a las familias".

Entre los asistentes del PP se encontraba el secretario general de este partido, Ángel Acebes, que acusó a Zapatero de "despreciar a los españoles". Y aseguró que la política educativa del Gobierno "favorece la discriminación y adolece de falta de libertad". Cerca de él, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, calificó la derogación de la Ley de Calidad, que promovió el PP, como "sectaria".

Para establecer una comparación con la concentración de ayer, a la manifestación convocada por el Foro de Familia contra los matrimonios homosexuales, el 18 de junio, acudieron 166.000 personas, y a la protesta organizada el 4 de junio por la Asociación de Víctimas del Terrorismo fueron 240.000, según la delegación del Gobierno. A la protesta contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU), del PP, acudieron, el 1 de diciembre de 2001, 350.000 personas, según los organizadores; 50.000, de acuerdo con los datos del Gobierno.

La manifestación estuvo coloreada por numerosas banderas de España (que Rafael Montero, de Jaén, vendía a 15 euros en un puesto), alguna de Cataluña y numerosos globos y carteles que decían "Zapatero: embustero" o "Zapatero, tienes un cero". El presidente del Gobierno fue la diana principal tanto de las pancartas que llevaban los asistentes como de las consignas gritadas. Y miembros del foro de Familia recaudaron dinero por todo el recorrido para sufragar los gastos de la protesta, informa Beatriz Lucas.

El himno elegido para la protesta fue la canción Borriquito, que él cantante Peret popularizó en los años setenta. Los manifestantes cantaban el estribillo: "Borriquito como tú, tururú, que no sabes ni la u, tururú, borriquito como tú, yo sé más que tú". Dos presentadores, rodeados durante todo el acto de 14 niños, daban la entrada a lemas y canciones desde la plataforma de la Puerta de Alcalá. "Vamos todos, arriba España", animó la presentadora la segunda vez que empezó a sonar Borriquito. Para ilustrar el lema, un burro con un birrete circulaba entre la multitud. "Es porque con la LOE no van a salir estudiantes, van a salir burros", explicó la presentadora.

A Borriquito le siguieron Aire de fiesta, de Karina, Un globo, dos globos tres globos y Another brick in the wall (Otro ladrillo en la pared), de Pink Floyd, cuya letra reza: We don't need no education... (No necesitamos educación).

Durante la manifestación se escuchó la Cope por el Paseo del Prado. Muchos participantes llevaban pegatinas en el pecho en las que se leía: "Obispos, sed valientes, no estáis solos". Entre los gritos más coreados: "Zapatero, dimisión" y el grito estrella: "Yo no quiero que me eduque Zapatero".

Se encomendó la lectura del manifiesto a la dominicana Marisela Álvarez, que fue presentada como "arquitecta, madre de cuatro hijos y además ex Miss Mundo". En el manifiesto se echó en cara al Gobierno que "ha incumplido su promesa de elaborar una reforma educativa de acuerdo con la comunidad educativa", y se le culpabilizó de que "la enseñanza española seguirá descendiendo".

En medio de un difícil momento en las relaciones entre el Ejecutivo y la Iglesia, la confederación católica de padres (Concapa) convocó esta protesta para presionar al Ejecutivo junto a otras organizaciones educativas, cuya fuerza se basa en tres pilares: el apoyo de la Iglesia desde los púlpitos, el llamamiento del PP a sus votantes y la convocatoria realizada por la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) a través de cartas a los padres de alumnos de sus 1.400 centros concertados.

Distintas prioridades

Todos ellos comparten el rechazo a la ley socialista, pero la prioridad que a unos y otros les llevó ayer a protestar por las calles de Madrid no ha sido la misma. La principal queja de la Iglesia es la regulación de la asignatura de religión prevista en la ley o, para ser exactos, de la alternativa para los alumnos que no escojan la materia de Religión. El Gobierno mantiene la obligación de todos los centros de impartir religión, pero no quiere obligar por ley a los niños que no la escojan a cursar una alternativa de contenidos religiosos, como quieren los obispos y el PP.

La queja en la que ha hecho más hincapié el PP tiene, sin embargo, un tinte más político: "El peligro de la desvertebración de España". Un argumento que expusieron los populares en el Congreso la pasada semana sólo un día después del debate sobre el Estatuto de Cataluña. El PP asegura que la nueva ley "va a separar España en 17 modelos educativos" porque cree que con la actual redacción del texto se deja abierta la posibilidad de que se reduzcan los contenidos comunes que estudian los niños de toda España (que son el 65% en las comunidades autónomas con una lengua oficial y el 55% en las que tienen dos).

El proyecto de la LOE ha sobrevivido a las enmiendas a la totalidad del PP y CiU. Pero aún quedan las más de 1.000 enmiendas a la ley presentadas por todos los grupos, incluidos los socios del Gobierno de ERC (187) e Izquierda Unida (177). A su vez, los socialistas han interpuesto más de 60 enmiendas parciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de noviembre de 2005