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Las excavaciones del poblado romano de Forua podrán visitarse a partir de la próxima primavera

Las sucesivas campañas de investigaciones arqueológicas en el yacimiento romano de Forua, en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, han permitido descubrir sobre una superficie de unos 10.000 metros cuadrados ubicados entre la carretera que une Gernika y Bermeo y el río Oka, ocho estructuras, en su mayor parte restos de talleres y hornos metalúrgicos. Son, explicó ayer el arqueólogo Mikel Unzueta, responsable de la excavación, las huellas que dejó un poblado romano habitado desde el siglo I al V Después de Cristo y dedicado a la transformación del hierro y al comercio a través de su puerto fluvial en la ría de Mundaka. Después de 22 años reservado a los especialistas para su estudio, el yacimiento de Forua se prepara para ser disfrutado por el público. La Diputación de Vizcaya prevé iniciar la próxima primavera un programa piloto de visitas escolares concertadas, que quedará consolidado a partir de 2007. Las visitas no interrumpirán las excavaciones, de forma que el público podrá conocer la forma de trabajo de los arqueólogos.

Los restos que ya son reconocibles después de las obras de consolidación se reparten a ambos lados de la carretera que conduce al Ayuntamiento de Forua desde la vía que une Gernika y Bermeo. Es la ladera meridional de la colina donde se sitúa la iglesia de San Martín.

El primer paso para acercar el público al poblado ha sido la instalación de una plataforma con tres paneles explicativos, que permitirán conocer el yacimiento romano más importante de Vizcaya, considerado por los arqueólogos el mejor conservado del Cantábrico oriental. A diferencia de otros asentamientos romanos, como los de Lekeitio o Bermeo, que presentan sucesivas obras de edificación y reconstrucción a lo largo de la historia, buena parte de los restos de Forua no han sido apenas alterados, salvo por la actividad de los caseríos y, más recientemente, por obras de urbanización.Las investigaciones en Forua han determinado que el poblado romano se extendía sobre unas 12 hectáreas, pero sólo ha logrado conservarse menos de la mitad de la superficie del asentamiento portuario, desde el que se comerciaba con otros núcleos costeros del Cantábrico y Aquitania. La actividad humana ha arrasado la parte central del poblado, situada en la zona donde ahora se levanta el Ayuntamiento de Forua y otras construcciones. Lo que queda del poblado romano ocupa unos 60.000 metros cuadrados, de los que se están estudiando unos 10.000. Sobre este espacio se reparten, sin un diseño urbanístico determinado, distintas estructuras relacionadas con la actividad portuaria y metalurgica.

Diez arqueólogos trabajaban ayer en el yacimiento, embarrado por los continuos aguaceros. La campaña anual de excavaciones se prolongará todavía un par de meses. La mayor parte de los objetos hallados son restos de cerámicas, "como corresponde a un lugar que se ha habitado de manera continuada durante al menos 400 años", señalan los investigadores. También se han encontrado restos de vidrio -procedente de las ventanas y de elementos del ajuar, como botellas, platos y ánforas- y piezas de metal, desde hachas de hierro a elementos de adorno. Todos ellos se encuentran en el Museo Vasco de Bilbao.

Desde las plataformas instaladas a ambos lados de la carretera se distinguen las estructuras de los edificios, consolidadas por los especialistas en su forma original. Las explicaciones de Unzueta sobre el terreno permiten reconocer un edifico con cinco cubículos organizados en torno a un patio central. Su contorno exterior estaba rodeado por un foso. Los arqueólogos suponen que es un edificio oficial, desde el que se controlaba el tráfico fluvial. A su lado se distingue el sitio donde se instalaron los hornos metalúrgicos, que con el paso del tiempo fueron acondicionados como viviendas.

Al otro lado de la carretera, se trabaja en la excavación de otro recinto, con amplias dependencias que se usaron como almacenes. La herencia romana es visible en el yacimiento, pero aún esta más clara en el nombre de Forua, derivado de forum, el término latino para la plaza pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de noviembre de 2005