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La pesadilla de Kofi Annan

Paul Volcker y su equipo de investigadores han empleado 18 meses para delimitar el alcance del fraude en el programa humanitario. En este año y medio ha recabado un millar de testimonios de individuos de una veintena de países y revisados 12 millones de páginas de documentos. Pero más allá de las cifras y de los nombres de implicados que aparecen en los cinco informes publicados, con sus conclusiones pretende dar un impulso al proceso de reforma de la ONU, para recuperar su reputación. El fraude petrolero ha sido utilizado por el ala más conservadora del Congreso de EE UU para cargar con fuerza contra el secretario general de la ONU, Kofi Annan, que ha visto seriamente dañada su figura durante el último año.

A los problemas de gestión interna desvelados por Volcker en su primer informe a comienzos de año, se le sumó la pesadilla de ver a su hijo, Kojo Annan, citado en la investigación. Kojo trabajó para la compañía de inspecciones suiza Cotecna antes de que se hiciera con un contrato en el marco de este programa. La investigación de Volcker no tiene evidencias de que Kofi Annan hubiera actuado de manera indebida o influyera en la concesión del contrato a Cotecna. Y aunque el comité no llega a exonerar al secretario general en este caso, sí que arremete contra su gestión por los fallos detectados en el organismo a la hora de administrar el programa Petróleo por Alimentos, considerado como "la madre" de todos los regímenes de ayuda puestos en marcha por la ONU en sus 60 años de historia.

Críticas

Annan cerraba la crisis el pasado 7 de septiembre entonando el mea culpa por las irregularidades internas. Mientras, Volcker arremetía también contra el Consejo de Seguridad por no haber establecido parámetros prácticos, políticos y administrativos claros que permitieran un control más transparente y efectivo, y en última instancia exigir responsabilidades precisas ante casos de fraude.

Las consecuencias derivadas de la investigación se pueden ver en dos frentes. Por un lado, Naciones Unidas está sumida en un proceso de revisión interna que tiene como objetivo resolver los problemas administrativos expuestos y evitar que en el futuro se produzcan episodios similares. La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de septiembre puso énfasis en la necesidad de avanzar por esta vía, para recuperar la credibilidad de la institución, seriamente dañada por los escándalos. Por otro, la documentación debe servir ahora a las autoridades judiciales competentes para que actúen en consecuencia, caso por caso, y de acuerdo con su propia legislación interna.

De momento ya se han presentado cargos contra el petrolero tejano David Chalmers (Bayoil) y Oscar Wyatt (Coastal Petroleum Company), junto al diplomático francés Merimee. Volcker citó en anteriores informes al ex director del programa, el chipriota Benon Sevan, y al funcionario ruso Alexander Yakovlev, responsables de supervisar los concursos en la ONU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de octubre de 2005