Patronal y sindicatos chocan en la cumbre social convocada por Blair

La cumbre social convocada ayer en Londres por Tony Blair, como aperitivo del Consejo Europeo del jueves próximo en Hampton Court, en la periferia de Londres, puso de relieve las visiones contrapuestas que patronal y sindicatos europeos tienen sobre la reforma del modelo social europeo. Al encuentro asistieron, además del primer ministro británico, sus homólogos austriaco y finlandés Wolfgang Schüssel y Matti Vanhanen, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, el comisario de Asuntos Sociales, Vladímir Spidia, y representantes de diversos agentes sociales europeos.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha preparado un ambicioso documento para el debate en el que ataca las bases sobre las que su juicio se está presentando la reforma: "El futuro de Europa y del modelo social europeo están en cuestión", denuncia. "El conflicto es percibido como la necesidad de elegir entre una Europa moderna con una economía social de mercado y derechos sociales o una zona de libre cambio vagamente regulada". El sindicato europeo enfatiza su "creencia en la existencia de un modelo social europeo único y no 25 modelos sociales dispares en la UE".

Su catálogo de propuestas busca el triple objetivo de la prosperidad, la igualdad y la solidaridad, y propone poner en marcha la agenda pactada por la UE en Lisboa hace cinco años "implementando un plan de acción que incluya mayor coordinación de las políticas presupuestarias de los Estados miembros y un papel del Banco Europeo de Inversiones para financiar nuevas inversiones". La CES reclama "un desarrollo adicional de la política social y la legislación" con el "objetivo vital" de establecer estándares sociales mínimos; "un marco fuerte para afrontar deslocalizaciones y reestructuraciones", y "políticas activas en el mercado laboral".

En su intervención de ayer, el presidente de la patronal europea Unice, Ernest-Antoine Seillère, se opuso a la visión del CES, al que recordó que "el mercado único ya desarrolló una dimensión social europea general". Se opuso al objetivo sindical de más normativa social y laboral, y reclamó "reformas indispensables para inyectar más flexibilidad en los mercados laborales, incrementar la capacidad de la gente de encontrar empleo, la movilidad y fomentar el proceso de desregulación".

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