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Alario abandona Bancaixa ante el escándalo desatado por la compra de suelo en Tavernes

La caja descarta mala fe y acepta la dimisión para salvaguardar la imagen de la entidad

Arturo Alario, director de Inversiones de Bancaixa, renunció ayer a su cargo en la entidad financiera a consecuencia del escándalo desatado a raíz de la compra, en compañía de su hermano, de cinco hanegadas de suelo en Tavernes de la Valldigna en unos terrenos afectados por Vall del Mar, la mayor operación urbanística que impulsa la caja. El consejo de Bancaixa fue informado ayer por la tarde de la dimisión de Alario "a iniciativa propia" y "con el objeto de salvaguardar la imagen y el buen nombre de Bancaixa y el suyo propio".

El presidente y un reducido grupo de directivos de Bancaixa mantuvo una reunión con Alario previa al consejo de administración, celebrado por la tarde en Alicante, donde se acordaron los términos de la nota oficial que remitió la entidad y que recoge "la información complementaria" aportada por el ya ex director de Inversiones.

"El director de Inversiones ha comprado dos hanegadas y media en la Vall del Mar en ejercicio del derecho de adquisición preferente de una parcela lindante que le fue ofrecida por su propietario", reza la nota.

Alario sostiene que compró el terreno "en ejercicio de un derecho constitucional" y que, por la misma razón, nunca consideró necesario comunicar a sus superiores la operación.

El consejo, sigue la nota, asume que "no ha habido mala fe" en la actuación de Alario y "reconoce la gran profesionalidad e integridad" del ya ex director de Inversiones.

La nota evita mencionar que el consejo efectivamente aceptó la dimisión y concluye con un lamento ante "el daño que se haya podido producir a la imagen del director de Inversiones y su familia".

El tono exquisito del comunicado, que asume el consejo de administración, contrasta con la dureza de la nota que emitió Bancaixa el pasado sábado cuando el diario Levante difundió que Alario había comprado suelo afectado por el proyecto Vall del Mar.

Un miembro del consejo sugiere que Alario "no tenía la menor intención de presentar su dimisión" y puntualizó que la gravedad del caso no reside en la superficie de suelo que compró, sino en el hecho de que no comunicara la operación o introdujera alguna salvaguarda en las escrituras en torno a futuras plusvalías, puesto que es inverosímil que desconociera el proyecto de Bancaixa.

El consejo no trató la indemnización del directivo, que resolverá el departamento de personal de acuerdo con su contrato.Arturo Alario, que ejercía además como máximo responsable de la inmobiliaria de Bancaixa, CISA, aseguró ayer por la tarde que se le había ofrecido ocupar algún cargo alternativo al de director de Inversiones, pero que optó por abandonar la entidad ante "la sensibilidad" de la cúpula de la entidad hacia el escándalo desatado desde el pasado sábado.

José Luis Olivas, presidente de Bancaixa, en rueda de prensa a media mañana, comentó que la entidad atendería las explicaciones de Alario sobre la operación. "No se adoptarán las medidas oportunas, que serán propuestas previamente a los órganos competentes", dijo, pero anticipó: "La investigación estará concluida en muy poco tiempo".

"Por el hecho de que Alario sea directivo no vamos a ser ni especialmente sanguinarios ni singularmente blandos; vamos a actual exactamente igual que con cualquier empleado", declaró un alto dirigente de Bancaixa tras una comparencia pública de Olivas.

Pero la renuncia de Alario estaba cantada. Bancaixa está empeñada en una operación de renovación de su imagen que viene precedida por varios gestos en materia de buen gobierno. La caja valenciana alardea de ser pionera en la incorporación de las recomendaciones de transparencia que los órganos reguladores de los mercados exigen a las empresas que cotizan en bolsa, como los bancos.

El escándalo sobre un supuesto uso de información privilegiada de parte de un alto directivo se solapa a la campaña publicitaria en torno al supuesto compromiso Bancaixa.

La especial "sensibilidad" de la caja hacia la vinculación del máximo responsable de CISA, empresa inmobiliaria de Bancaixa, con un supuesto escándalo urbanístico viene precedida por la reciente dimisión de Fernando Agut, director de Actura, empresa gestora de suelo participada al 100% por CISA.

Un miembro del consejo de Bancaixa aseguró que "Agut, la mano derecha de Alario en Actura, dimitió hace unos días para montar una empresa con Javier Ferrando", pariente de Rafael Ferrando, presidente de Cierval, socio de varias empresas de construcción propiedad de la familia y, además, miembro del consejo de Bancaixa.

Otra fuente, vinculada al sector inmobiliario, apunta vinculaciones de Agut y Ferrando con Astroc, la sociedad que preside Enrique Bañuelos y que se ha revelado como un poderoso agente en varias operaciones urbanísticas de gran calado.

Sólo ese fondo explicaría "el nerviosismo desatado" en el seno de la cúpula de Bancaixa, según el consejero citado, para poner coto de inmediato a un caso que, "en el fondo, es una tontería, porque nadie se hace rico por las posibles plusvalías de dos hanegadas y media".

Una nota de la sección sindical de UGT en Bancaixa abunda en la misma dirección. El sindicato apeló a una intervención rápida para detener el daño a la imagen de la entidad a raíz de la difusión de la operación de compra de suelo protagonizada por Alario. Pero, más adelante, recordó: "Estos hecho nos reafirman en nuestra disconformidad con la deriva estratégica del grupo Bancaixa hacia el monocultivo del negocio urbanístico".

Una opinión que también reiteró un miembro del consejo ayer, cuando recordó que Bancaixa "no es un banco" y debe cuidar su "imagen" sin empeñarse en negocios que puedan tropezar con intereses vecinales.

El parentesco de Arturo Alario con el alcalde de Tavernes de la Valldigna, Eugenio Pérez, cierra el telón de fondo de las sospechas. Carles Arnal, portavoz de Esquerra Unida-Els Verds en las Cortes Valencianas, sugirió que la negativa del alcalde de Tavernes a investigar la titularidad de los propietarios del suelo afectado por el proyecto Vall del Mar que impulsa Bancaixa revela que el primo de Alario también "tenía información privilegiada".

José Bort, portavoz de la misma formación en la Diputación de Valencia, anunció que trasladará a la Fiscalía Anticorrupción toda la información que pueda recabar sobre el caso para que "se depuren las responsabilidades del Ayuntamiento de Tavernes y la entidad financiera" y que "se desestime" reclasificar el suelo afectado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de octubre de 2005