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ESTRENOS | 'Batalla en el cielo'

Carlos Reygadas se acerca en un drama al sexo sin tapujos

La mexicana 'Batalla en el cielo' está interpretada por actores sin experiencia

La filmografía de Carlos Reygadas (México, 1971) es alabada por la crítica francesa que se rinde ante este enfant terrible, pero la acogida en España de su obra es, en su opinión, más fría. Su primer filme, Japón, no se estrenó aquí y teme la reacción del público a la segunda, Batalla en el cielo, que se estrena hoy y que se exhibió en la sección Perlas de otros festivales, de San Sebastián. "Lo tengo crudo", confesaba Reygadas esta semana en conversación telefónica desde México. Ya en Cannes sus escenas de sexo explícito causaron un gran revuelo.

En Batalla en el cielo a Reygadas le interesaba " ver de qué forma actúa la sociedad sobre un ser humano". Marcos (Marcos Hernández) se hunde tras la muerte accidental de un niño al que había secuestrado con la ayuda de su mujer. Conmocionado, busca entonces consuelo en Ana (Anapola Mushkadiz), la hija de su jefe que ejerce la prostitución por puro placer.

"En la vida el sexo tiene mucha importancia, es la entrega al máximo"

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"No me importa mucho la historia. Prefiero resaltar otras cosas que el espectador puede perderse, como la capacidad de emocionarse con los sonidos y la música", argumenta.

Todo lo que rodea al director desconcierta. El rodaje de Batalla arrancó con un equipo de 35 personas y terminó con 12, y su reparto lo integraron actores sin experiencia. El peso del filme recae sobre un antiguo compañero de trabajo de su padre, que no actuó en Japón porque no fue capaz de articular palabra en el plató. "Con la actuación te pierdes mucho. Prefiero que los actores estén estáticos y que la cámara atraiga algo de su personalidad, de lo que desprende su presencia", explica.

Los intérpretes no conocían el guión pero eso, según el realizador, no les afectó."Les bastaba con tener confianza en mí. No todo el mundo necesita tener el control emocional de lo que le rodea. Eso es algo muy occidental. A Marcos (mestizo) no le importaba nada, pero Ana (blanca) tuvo que racionalizar", argumenta.

Y eso que las secuencias de sexo son muchas y sin tapujos: "Marcos estaba encantado porque le gusta mucho el sexo oral, y Ana es una mujer muy valiente con unas ideas muy claras. En la vida el sexo tiene mucha importancia, es la entrega al máximo y eso hay que fotografiarlo. Quería mostrar la carne, el pelo, el sudor y la luz".

La mujer de Marcos se negó a interpretar el papel de su esposa en el filme -"soy católica"- y Rey-gadas buscó en la calle al personaje. En el Zócalo encontró a Berta Ruiz que sí aceptó filmar las tórridas escenas, al igual que Anapola Mushkadiz. "Mis colaboradores me tomaron por loco, pero lo que me interesaba de ella era su rostro pétreo", recuerda el realizador

Pese a la angustia que desprende el largo, Reygadas asegura que a "mucha gente se le antoja tras verlo venir a México": "Es como los anuncios de cerveza en una playa. Todos muy guapos sonríen y sabes que ahí hay algo que no es real, un abismo. Y en Batalla lo contrario: hay tensión social, étnica, social, religiosa, económica, existencial... pero en un cuarto nivel, hay un deseo de estar mejor, de respeto y de vida. Por eso esta película yo la veo optimista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de octubre de 2005