LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

Helicópteros de Naciones Unidas sobrevuelan el desierto en busca de subsaharianos abandonados

Uno de los 'sin papeles' guió con su teléfono móvil a las aeronaves de la Minurso

Naciones Unidas se implicó ayer, por primera vez, en el problema de más de un millar de inmigrantes que Rabat ha tratado de expulsar desde el Sáhara. Varios helicópteros de la Minurso (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental) sobrevolaron el muro minado que separa la zona dominada por Marruecos de la controlada por el Frente Polisario, en busca de más de 250 subsaharianos que las fuerzas de seguridad marroquíes abandonaron en el desierto la madrugada del martes. Hacia el ocaso lograron localizar al primer grupo.

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La medianoche del lunes, los inmigrantes fueron trasladados desde los autobuses en los que viajaban a camiones del ejército en las proximidades de Smara, 300 kilómetros el este de El Aaiún. Desde allí fueron conducidos a varios puntos del muro y abandonados en el desierto a las dos de la madrugada (dos horas más en España).

Uno de los subsaharianos, llamado George, llevaba cuatro pilas, con las que consiguió recargar su teléfono móvil y alertar sobre su situación a Médicos Sin Fronteras (MSF). Según George, que es de origen nigeriano, su grupo estaba formado por medio centenar de personas, entre las que había varias mujeres. También informó de que uno de sus compañeros, originario de Malí, podría haber muerto.

Equipos de MSF y periodistas patrullaron la zona durante la noche del martes y la mañana del miércoles, siguiendo las pistas que George les transmitía por teléfono. "Sólo sabemos que cerca hay un muro y un cuartel, pero los soldados disparan cuando intentamos acercarnos", decía George, cada vez más débil y más angustiado.

A última hora de la mañana de ayer, George informó de que se habían encontrado con otro grupo de subsaharianos, también abandonados por las fuerzas de seguridad marroquíes, y que ya sumaban 250 personas.

MSF solicitó ayer al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que solicitara a la ONU la movilización de las fuerzas de la Minurso desplegadas a ambos lados del muro minado.

A primera hora de la tarde, varios helicópteros de Naciones Unidas despegaron de la base de Um Dreiga, situada al sur del Sáhara Occidental, en la zona controlada por el Polisario. Los aparatos comenzaron a sobrevolar ambos lados del muro, guiándose por las indicaciones que les proporcionaba George a través de su teléfono. Al ocaso, lograron localizar a un grupo de subsaharianos, que no era el de George.

Mientras tanto, Marruecos continuó realizando misteriosos desplazamientos de autobuses cargados de inmigrantes. Unos 200 subsaharianos fueron traslados desde Nador, ciudad vecina de Melilla, hasta un cuartel de Guelmine, al sur del país. Más de mil, algunos de ellos heridos, permanecían encerrados en la base militar de Berden, en la cercana ciudad de Buizarkane. En un cuartel de Dajla, al sur del Sáhara Occidental, había dos centenares más y otros 120, en un recinto militar de Bir Gandul, junto a la frontera con Mauritania. Las autoridades marroquíes impidieron el acceso de los doctores de MSF a todas esas instalaciones.

Numerosos heridos

Un millar de subsaharianos de varias nacionalidades se encuentran recluidos en la base militar de Buizarkarne, a unos 200 kilómetros al sur de Agadir. Entre ellos hay 15 mujeres y numerosos heridos, según pudo comprobar un grupo de periodistas que logró aproximarse al recinto y hablar con ellos, a pesar de la vigilancia de los soldados. "Los marroquíes nos dicen que nos van a devolver a nuestro país pero que no saben cuándo. No aguantamos más, queremos volver a casa", suplican. Están alojados en tiendas de campaña. El 65% procede de Malí y el resto, de otros países.

Un ciudadano camerunés contó que había saltado en dos ocasiones la valla de Melilla, la última vez hace una semana. La Guardia Civil lo detuvo y lo entregó a los marroquíes que, según afirma, le dieron una paliza y junto a otros compañeros lo enviaron a la frontera con Argelia. Les agruparon en una localidad, llamada Bonanané, desde donde les llevaron a Buarza, también en la frontera con Argelia. Según este inmigrante camerunés, les aseguraron que al lugar acudirían representantes diplomáticos de sus países para ser repatriados. Pero en la madrugada del pasado domingo les metieron a golpes en varios autobuses y hace dos días les trasladaron al cuartel militar en el que se hallan ahora.

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