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Reportaje:

Sabores de los cinco continentes

La importación de productos frescos exóticos crece junto con el fenómeno de la inmigración

La inmigración en Barcelona trae consigo un abanico de comidas exóticas que dan variedad y colorido al comercio local. Mercados pequeños en los barrios o mayoristas como Mercabarna ofrecen una amplia cantidad de productos importados de los cinco continentes. El sector gastronómico tampoco se escapa de estos sabores exóticos que se hacen cada vez más cotidianos

"A la comida de aquí le falta sabor o al menos el picante al que estoy acostumbrada y, como no sé prepararla, entonces prefiero cocinar los platillos que conozco", dice Fabiola, de Perú.

Fabiola tiene 28 años y vive en Barcelona desde hace 10 meses. Para ella, encontrar productos frescos como el ají o los limones verdes, imprescindibles para un buen cebiche peruano -pescado cocido con limón-, es bastante más fácil de lo que parece, a pesar del océano de distancia.

Los inmigrantes no sólo vienen a trabajar y buscar mejores expectativas que en sus países de origen. Su presencia también cambia a la sociedad que los acoge. Parte del intercambio cultural que produce la inmigración se refleja en la comida. Si hace más de 500 años llegaron el cacao y la patata desde América, hoy el mundo es más ancho y llegan más productos exóticos.

Cada vez es más frecuente ver en los barrios barceloneses locales comerciales a cargo de inmigrantes o de nacionales, destinados a abastecer a los extranjeros de productos originarios de sus países. Los importan de América Latina, Asia, Europa del Este, África y del resto de Europa.

"Lo mejor de esto es saber que quiero hacer algo y encontrar las cosas de mi tierra. Uno se acostumbra a lo de uno. Tengo 16 años de estar acá, pero igual me interesa tener cosas de mi país, eso nunca se deja de echar de menos. Busco leche de coco, avena, zumo de tamarindo y de guayaba... cosas con las que crecí", dice la dentista Ana Cruz, de República Dominicana.La proliferación de comida exótica también alcanza a la empresa Mercabarna, dirigida a mayoristas, restaurantes y tiendas pequeñas de barrio.

Sólo en el Pabellón Polivalente tienen 800 productos exóticos de importación. Gran parte de estos productos son de origen latinoamericano, pues el 44% de la población extranjera de Barcelona proviene de ahí.

El único fin, explica Joaquim Ros, director de mercados y promoción de Mercabarna, es cubrir una necesidad que aumenta con el crecimiento de la balanza inmigrante. "El mercado es un observatorio de la sociedad y en estos momentos de la inmigración. Ese fenómeno se nota sobre todo en los productos frescos. Hemos incorporado productos exóticos, de los que son significativos los provenientes de Ecuador y Perú. Hay también de países del Magreb y desde Oriente, en especial de China; de Pakistán e India", explica Ros.

De los 800 productos importados consideran exóticos unos 30 entre los que se cuentan, por ejemplo, los lychees.

El colmado Afrolatino, en la Via Laietana, es una dirección que pasa de boca en boca entre los latinoamericanos.

Hay zumo y salsa de tamarindo, yerba mate, tortillas de maíz, diferentes tipos de ají, licores, refrescos, y mucho más, separados por países de origen para una mayor organización. ¿Harina especial para preparar arepas venezolanas? ¿Los ingredientes para una comida mexicana típica de verdad? Sólo hay que dirigirse al estante marcado con una bandera y ahí está todo.

Atento a la demanda de sus clientes, su dueño observa si aumentan o disminuyen las colonias boliviana, dominicana, argentina o peruana. Las ventas de un determinado producto así se lo indican. "Es un mercado muy vivo y hay que adaptarse a los movimientos migratorios", dice el propietario del colmado, el catalán Antonio Gual.

En el Raval, el dueño de Asian Food Store, Tanuj Humar, de India, explica que ésta fue "la segunda tienda de este tipo en España". Lleva ocho años funcionando y tienen cada vez más variedad de productos, como humus en tarro, variedades de curry, arroz, lentejas, salsas, verduras, que importa desde Inglaterra. Hay productos de pastelería y venden empanadas y postres hechos. Aunque cree que la comida española está "bien", en su casa sólo comen platos indios, que pueden conseguir exclusivamente en tiendas especializadas. Una manera de sentirse en casa aun lejos de casa.

Matanza en ritual

Para los inmigrantes latinoamericanos, la cultura española es más familiar, pero para los provenientes de Pakistán, India o el Magreb, hay tradiciones religiosas muy fuertes, incluso a la hora de sentarse a la mesa, por ejemplo, a comer un trozo de carne.

Para quienes cumplen con la religión musulmana, hay también carnicerías Halal, las que venden carne de animal muerto por desangramiento.

El ritual Halal consiste en cortar el cuello del animal con cuchillo y sin ningún tipo de anestesia.

Zubair, dueño de la carnicería musulmana ubicada en la calle de Sant Pau, en el Raval, explica que tiene ternera, pollo y cordero sacrificados según este rito.

Este tipo de ritual ha alcanzado a Mercabarna, donde de las 1.700 terneras que se sacrifican por semana, en 200 se sigue este ritual, aunque la práctica va en aumento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de agosto de 2005

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