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Pretensiones guays

Tras el oasis en el desierto que ha supuesto Batman begins para el cine procedente del cómic, aquí llega la enésima muestra de por dónde suelen ir los tiros en Hollywood. Le han ofrecido un cargamento de millones a un director como Tim Story, perpetrador de La barbería y el remake americano de Taxi, para que los gaste en la adaptación de las viñetas de Los cuatro fantásticos. El resultado sigue la línea de la gran mayoría de películas de superhéroes.

La palabra que mejor define a una cinta como Los cuatros fantásticos es guay. De hecho, ése parece ser el espíritu que la guía, el objetivo que persigue (y no consigue), y ésa es una de las palabras más utilizadas en la trama: cool, en inglés, traducida habitualmente como guay o con el término algo más cursi de chachi. Además de su espectacular factura, lo único que funciona es el cinismo de ciertos diálogos y la constante ironía de la Antorcha, el personaje más divertido. Frente a ello, secuencias de vergüenza ajena, como la de la esposa de La Cosa saliendo a la cabina de la calle con el salto de cama.

LOS CUATRO FANTÁSTICOS

Dirección: Tim Story. Intérpretes: Ioan Gruffudd, Jessica Alba, Michael Chiklis, Chris Evans. Género: acción. EE UU, 2005. Duración: 105 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de julio de 2005.

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