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Lasa y Urkijo pondrán condiciones a Ibarretxe para seguir en sus cargos

El 'lehendakari' les ha comunicado ya su deseo de que continúen

La continuidad al frente de sus puestos de la directora de Víctimas del Terrorismo, Maixabel Lasa, y del director de Derechos Humanos, Txema Urkijo, está pendiente de la decisión de ambos, después de que el lehendakari Juan José Ibarretxe les haya comunicado a los dos su deseo de seguir contando con ellos en este mandato. Ibarretxe lo explicitó incluso en público ayer.

La decisión depende ahora de ambos altos cargos y éstos la meditan ya, pendientes de una reunión de ambos con el lehendakari. Lasa y Urkijo, según todos los indicios y tal y como sostienen s fuentes próximas a los dos cargos, , adoptarán su posición conjuntamente: seguirán o abandonarán sus cargos al alimón, en coherencia con el funcionamiento en equipo que han mantenido ambas direcciones, pese a la dependencia de Urkijo del Departamento de Justicia y Lasa, de Interior. En la práctica, los dos han mantenido una interlocución directa y conjunta con el lehendakari.

Maixabel Lasa y Txema Urkijo, los dos grandes fichajes con los que Ibarretxe se parapetó de las críticas sufridas en su primer mandato sobre su desafecto hacia las víctimas del terrorismo, han tenido diversos desencuentros y motivos de descontento con las actuaciones del Gobierno, y sobre todo de los grupos parlamentarios del tripartito, en esta materia.

Los dos vivieron con una incomodidad creciente la ruptura, en los últimos meses de la legislatura, del consenso provisional que se fraguó en la Comisión de Derechos Humanos en junio de 2003. Además, han constatado con decepción cómo la mayor parte de los compromisos rubricados por todos los grupos en materia de reconocimiento de las víctimas quedaban sin cumplir.Todo indica que Ibarretxe tendrá que adoptar compromisos muy concretos para retener a ambos cargos, se asegura, y que habrá de hilar muy fino en relación al futuro, teniendo en cuenta dos nuevas variables: la división planteada entre las propias víctimas y la expectativa de un proceso de paz. Lasa quiere garantías sobre el papel que se dará en él a las víctimas.

Las fuentes consultadas indican que, "si estamos ante una nueva etapa, como repite el lehendakari también lo será en relación ellas. El afecto y la solidaridad quedan cortísimos ya. Es el momento del reconocimiento por encima de todo, y lo tiene que liderar el lehendakari y traducirlo en iniciativas concretas y con agenda".

Los dos directores han jugado una función complementaria, que se refuerzan recíprocamente. Por tanto, se ve lógico que el asentimiento o la negativa a continuar se dé tambien por parte de ambos.

Según las fuentes consultadas, su decisión está pendiente de una reunión de los dos con el lehendakari, que no se había celebrado ayer por la tarde pero que puede producirse en cualquier momento. El consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, que ya ha llamado a otros cargos de su departamento, no se ha puesto en contacto con Urkijo, a la espera, sehún se interpreta en medios próximos al director general de Derechos Humanos, de que Ibarretxe "mueva ficha".

La disposición, tanto de Maixabel Lasa como de Txema Urkijo, depende, según esas mismas fuentes, del balance que en esa reunión al máximo nivel se haga de lo realizado y, sobre todo, de las posibilidades de actuación que se vean factibles. Dos elementos de nueva irrupción en el escenario juegan un importante papel: el enrarecimiento del clima entre partidos y organizaciones de víctimas, y la expectativa de un proceso de paz a medio plazo. Ante él, ambos dos piensan que se requiere unas bases muy concretas en relación con las víctimas.

"El lehendakari ha ventilado hasta ahora las críticas que se le han hecho a él directamente en esta materia destacando la labor Maixabel Lasa y Txema Urkijo", aprecian los mismos medios. Conscientes de este papel de escudo que han jugado, es de prever que ahora, se asegura, los dos directores pongan encima de la mesa la exigencia de que Ibarretxe adopte compromisos personales muy concretos en su discurso sobre las víctimas. Que no se limite a habar de normalización política o de nuevo estatuto, y deje al margen esta cuestión por el hecho de que ya se ocupan de ella dos personas a las que nadie cuestiona.

La necesidad que Ibarretxe tiene de garantizarse los votos de la izquierda abertzale, sin los que su investidura no habría sido posible, puede dificultar la satisfacción de las demandas de Lasa y Urkijo. Todo dependerá de ese encuentro pendiente "y de lo que el lehendakari se comprometa y garantice hacer, teniendo en cuenta además que hay ya un mandato parlamentario que todavía no se ha cumplido en todo lo relacionado con el reconocimiento de las víctimas", se advierte.

El final de la legislatura puso de manifiesto muchas contradicciones entre el discurso de Lasa y Urkijo y el del Gobierno, pese a la discreción de ambos. "Muchas más cosas de lo que han expresado en público se han transmitido en privado", se admite ahora. En Ajuria Enea dolió especialmente una conferencia pronunciada en diciembre por Maixabel Lasa en Barcelona, en la que puso de manifiesto que el nacionalismo vasco se ha librado del terrorismo sistemático de ETA sin realizar ningún análisis de ello, mientras otros pagaban con la vida sus ideas no nacionalistas; una queja permanente en el fuero interno de las víctimas, a su entender. Diputados del PNV salieron visiblemente molestos de esa conferencia, afirmando que no se reconocían en los reproches de Lasa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de julio de 2005