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EL FUTURO DE GALICIA

El PSdeG y el BNG prometen un Gobierno que no romperá la cohesión de España

El futuro presidente de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño, realizó ayer el primer contacto con el que será su socio y casi seguro vicepresidente, el nacionalista Anxo Quintana (BNG), para preparar la alianza con la que aspiran a gobernar Galicia en los próximos cuatro años. A las pocas horas de confirmarse la pérdida de la mayoría absoluta del Partido Popular, el líder del PSdeG garantizó que su acuerdo con el Bloque Nacionalista Galego no incluirá ninguna propuesta que exceda las posibilidades de la Constitución. Los nacionalistas no ocultan que su propósito es lograr el "reconocimiento de Galicia como nación", pero aseguran que no pondrán en duda la "cohesión" de España.

Los populares descartan cualquier impugnación del escrutinio del voto emigrante tras conocer los resultados

Socialistas y nacionalistas pretenden poner en marcha esta legislatura el proceso de reforma del Estatuto gallego

Fraga: "No puedo felicitar a nadie porque, de momento, el líder del partido más votado soy yo"

La puesta en marcha del proceso para la reforma del Estatuto de Galicia figurará entre las iniciativas del próximo Gobierno que, si se cumplen las previsiones, relevará a Manuel Fraga a finales de julio o principios de agosto. Aunque los dos partidos tienen propuestas previas que coinciden en otorgar a Galicia el carácter de nación, Touriño fue muy tajante al afirmar ayer: "La reforma estará en el marco de la Constitución y buscará un amplio consenso".

Acuerdos con el PP

Ese consenso, en realidad, viene impuesto por los mecanismos legales para reformar el Estatuto de Autonomía, que exigen el acuerdo de dos tercios de los diputados del Parlamento gallego. Con esa obligación legal, el PSdeG (25 escaños) y el BNG (13) no podrían imponer ningún cambio si no logran el apoyo del PP (37). Touriño y Quintana coincidieron ayer en proclamar que su futura alianza aspira a alcanzar acuerdos con el PP, la única fuerza que quedará en la oposición. Desde hace meses, el líder del BNG insiste en que lo que él llama el Estatuto de Nación de Galicia pretende conseguir la unanimidad parlamentaria y el consenso de la mayoría social.

Más exigente se mostró ayer Quintana al anunciar el propósito del BNG de arrancar compensaciones del Gobierno central. Fuentes nacionalistas señalaron que en las negociaciones con el PSdeG se pretende incluir compromisos económicos del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Entre las exigencias del BNG figurarán programas de inversiones en infraestructuras como los que reivindicaba el Gabinete de Fraga como parte del Plan Galicia. Quintana considera que el Estado tiene una deuda histórica con Galicia por las escasas inversiones en la comunidad, deuda que el BNG ha cifrado en 21.000 millones de euros.

Mientras los dos partidos de la izquierda gallega se disponían a emprender las negociaciones para el futuro Gobierno, el presidente en funciones de la Xunta, Manuel Fraga, dio las primeras instrucciones para preparar su despedida tras 15 años de Gobierno. Una de las primeras directrices que impartió Fraga a sus colaboradores al llegar ayer por la mañana a su despacho fue que comiencen la elaboración de lo que será su último discurso como presidente. También comunicó que quiere tener organizado ya el traspaso de poderes para el momento en que tome posesión el nuevo Ejecutivo.

Fraga también descartó cualquier impugnación de los resultados electorales después de que el escrutinio de los votos de los emigrantes, que finalizó ayer de madrugada, no le permitiese recuperar la mayoría absoluta que perdió en las elecciones del pasado día 19. "Nosotros respetamos los resultados, como buenos demócratas. Otros no, pero nosotros, sí". El presidente en funciones de la Xunta aplaza para más adelante la felicitación a su seguro sustituto, Pérez Touriño. "No puedo felicitar a nadie porque, de momento, el líder del partido más votado soy yo. Si se hace una coalición, ya tendré ocasión", explicó Fraga, quien se permitió una ironía cuando le preguntaron si aventura que esa alianza saldrá adelante: "No me gusta hacer profecías lúgubres".

Fraga no quiso hacer autocrítica de sus 15 años de Gobierno y valoró como un éxito los resultados electorales: "Después del tiempo que hemos estado aquí, tiene cierto mérito que los gallegos tengan aún la paciencia y el sentido común de darnos este apoyo".

El fundador del PP insiste en que su propósito es ponerse al frente de la oposición. Según diversas fuentes del PP y de la Xunta, el todavía presidente incluso ha rechazado la invitación de dos de sus hijas para que se fuese a vivir con ellas a Madrid. A pesar de todo, Fraga pretende durante esta semana consultar su futuro papel en el PP gallego a todos los miembros del Ejecutivo autónomo y a los integrantes de la ejecutiva regional del partido, que se reunirá el próximo viernes en Santiago y que contará con la presencia del presidente nacional del PP, Mariano Rajoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de junio de 2005