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EL FUTURO DE EUROPA | Las cuentas de la Unión

Londres propone que las ayudas agrícolas que defiende París se reduzcan en 2008

El Reino Unido intentará cerrar un acuerdo financiero durante su presidencia semestral

Sólo cinco días después de haber encabezado el grupo de países que bloqueó el acuerdo sobre las Perspectivas Financieras para el periodo 2007-2013, el primer ministro británico, Tony Blair, anunció ayer en la Eurocámara que intentará conseguir un pacto durante su presidencia de la UE que se inicia el 1 de julio. Blair puso una condición: en 2008 deberá hacerse una pausa para revisar la estructura financiera global de la Unión, de forma que en ese momento se revisen a la baja los subsidios agrícolas que su enemigo político, el francés Jacques Chirac, defiende a capa y espada.

Las posibilidades de que Tony Blair - que en ningún momento puso en duda su cheque europeo- sea capaz de aproximar posiciones entre Los Veinticinco son muy reducidas después del fiasco de la pasada cumbre, donde él fue calificado de "egoísta" por Chirac, el alemán Gerhard Schröder y el luxemburgués Jean-Claude Juncker, el presidente saliente de la Unión.

Así lo puso de relieve, ante el propio Blair, el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell: "Soy muy escéptico ante la posibilidad de que podamos lograr un acuerdo antes de marzo".

También Blair insinuó ser más que consciente de las dificultades que encontrará en una UE que ahora tiene plagada de rivales: "Sé que hay muchas críticas a mí y a mi presidencia. En síntoma de debate sano". Y, sin embargo, la urgencia apremia. Sobre todo para los países del Este incorporados al club el año pasado, que no podrán disponer de los necesarios fondos europeos a partir del 1 de enero de 2007 si el acuerdo no es inminente.

"El consenso es vital si queremos evitar la parálisis absoluta", alertó el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso. "El habitual pragmatismo del Reino Unido será puesto a prueba en estos seis próximos meses", añadió.

Para intentarlo, Blair hizo suya ayer, modificada en su beneficio, una iniciativa ya expuesta días atrás por Barroso. Se trata de aprobar pronto un nuevo marco financiero de la UE, pero no de forma que sea inalterable hasta 2013; en 2008 se haría un alto en el camino para introducir modificaciones. Obviamente, para reducir y rebajar el porcentaje (más de un 40%) del dinero dedicado a la Política Agrícola Común (PAC), la que más beneficia a Francia (más de 10.000 millones al año).

"Yo no pido un cambio de la PAC de la noche a la mañana. Sería insensato", comentó el líder británico. "Muchos países [Alemania, España e Italia, entre ellos] intentan salvaguardar su mundo agrícola y no pretendo que se eliminen las ayudas". Pero sí que se replanteen, que revisen a la baja "sin esperar a 2014". "La cosa urge", enfatizó. "Esa cláusula debe dejarse claramente establecida", agregó el inglés, porque Europa no puede contentarse "con otro presupuesto irracional".

Blair quiere una redistribución del dinero comunitario. Sin embargo, él suscribió en 2003 un acuerdo con los otros cinco países más ricos del club (Alemania, Francia, Suecia, Austria y Holanda) para que el presupuesto de la UE se limitara al 1% del PIB de la Unión.

Luego, en cambio, discreparon sobre qué partidas aplicar los recortes. No se hizo ni sobre la PAC, porque estaba acordada desde 2002, ni sobre la Cohesión, dado que era vital para los 10 nuevos países incorporados. Y se hizo sobre el tercer gran paquete: crecimiento, competitividad, investigación, desarrollo...

Es de lo que se queja ahora Blair, a la vez que se niega a rebajar el cheque británico (5.000 millones que Bruselas devuelve cada año a Londres) si antes no se reducen las ayudas agrícolas. "Se ha dicho que yo no estaba dispuesto a transigir en el cheque. Yo sugerí revisar la PAC. Sí, pero soy el único líder del Reino Unido que no se ha opuesto a negociar el cheque". Sobre el cheque, Tony Blair se limitó ayer a decir: "Estamos dispuestos a pagar lo que haya que pagar".

El primer ministro británico apuntó en tres ocasiones que, para esa futura revisión financiera, debieran aplicarse las tesis del economista belga André Sapir, asesor de la Comisión que hace tres años elaboró un polémico informe en el que proponía enormes rebajas y hasta renacionalizaciones de las políticas agrarias y de cohesión, a cambio de grandes inversiones en I+D o redes transeuropeas para favorecer el crecimiento. "Era el perfil de un moderno presupuesto para Europa", aseguró el británico.

Consenso europeo

Para el primer ministro británico, el presupuestario es parte del mismo debate profundo en el que Europa se encuentra sumida. "No puede abstraerse del debate global europeo". Es el debate cuyo resultado más inmediato, por el momento, se traduce en que la UE se encuentra sin su gran proyecto político -la Constitución- y sin proyecto financiero. "Muchos me han pedido que trate de llegar a un consenso en Europa. Va a ser un reto a la vista de tantas opiniones diferentes", confesó ayer Blair.

Entre tanto discurso grandilocuente y propuestas reformistas poco concretas, Tony Blair sí hizo una promesa que puede aportar algo más de democracia y transparencia en estos momentos de caos, desconcierto e incertidumbre. El primer ministro británico aseguró que, durante su presidencia, los debates sobre cuestiones legislativas en los Consejos de Ministros de la UE serán a puerta abierta. No añadió que la medida, si por fin se aplica, se hará con tres años de retraso, porque se aprobó en la cumbre de Sevilla en junio de 2002.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de junio de 2005