Reportaje:ESPECIAL EDUCACIÓN

Formación para después del título

Aumenta la demanda de los 'masters' universitarios en Cataluña

"Quiero abrir una puerta nueva a mis posibilidades profesionales y ampliar mis conocimientos". Ricard Sabaté es un leridano de 26 años que en septiembre comenzará el Master en dirección de medios de comunicación y grupos multimedia que se imparte en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Sabaté es licenciado en Historia por la Universidad de Lleida y, a falta de conocer la nota de una asignatura, se graduará de los estudios de Periodismo el próximo mes de julio. Pero todavía no se siente preparado para incorporarse al mundo laboral. "Tenía claro que quería y, sobre todo, tenía que seguir estudiando. Tal como está la cosa, más vale prepararse bien antes de dar el salto. Las empresas piden cada vez más especialización y un posgrado me permitirá definir mi perfil".

Los títulos vinculados al mundo de la economía tienen mucha demanda
En cuatro años, el número de cursos de posgrado ha aumentado un 34%
Su precio oscila entre 3.000 y 14.000 euros y la media se sitúa en 6.000

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Tanto docentes como empresarios y alumnos coinciden en que la formación universitaria es un requisito básico e imprescindible para que una persona pueda acceder al mundo laboral. Mercè Manresa, directora de Formación de Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Ramón Llull, opina que "los conocimientos básicos y generalistas que se imparten en las universidades no son suficientes para que los recién titulados puedan acceder a un empleo adecuado para su status". En este sentido, Jordi de Falguera, director de programación del Instituto de Educación Continua de la Universidad Pompeu Fabra, añade que "en un mundo globalizado las empresas ya no buscan sólo conocimiento, sino habilidades que permitan aplicar de la forma más efectiva dichos conocimientos en el mundo actual".

Esta realidad ha intensificado la relación de la Universidad con la empresa. La demanda define la oferta y, hoy día, el mundo laboral no sólo reclama un profesional, sino que exige un especialista en un sector determinado. Esto es precisamente lo que proporcionan los conocidos como masters y cursos de posgrado y especialización. Son estudios de posgrado pero, a diferencia de los doctorados, no están reconocidos por el Ministerio de Educación ni por las comunidades autónomas. Se trata de la llamada formación continua y de titulaciones no oficiales. Tienen rango de títulos propios y las universidades los programan, con libertad absoluta, con mayor o menor éxito, pero siempre orientados a las necesidades laborales del mercado. Dirigidos a titulados universitarios, están concebidos para ampliar y actualizar los conocimientos del alumnado en un ámbito concreto.

Las diferencias entre las modalidades se centran básicamente en la duración de los programas. Los cursos de especialización son los más cortos e intensivos, pueden durar incluso menos de una semana y están dirigidos, sobre todo, a profesionales que quieren actualizar o profundizar sus conocimientos en una temática muy concreta de un sector determinado. Son un ejemplo el curso de Peritaje grafopsicológico de la Universidad Autónoma de Barcelona y el de Atención a la mujer con enfermedades ginecológicas de la Universidad de Lleida. Los llamados cursos de posgrado, en cambio, tienen una duración que normalmente no supera el año y su objetivo es especializar al alumno en un campo limitado dentro de una disciplina. El Posgrado en actividades acuáticas educativas de 0 a 12 años de la Universidad de Vic y el de Auditores de gestión integrada de operadores de la Universidad Politécnica de Cataluña son un modelo de cursos de posgrado. Por último, los masters son estudios con una duración media de dos años y están más orientados a la inserción laboral, por lo que incluyen en su programa un periodo de prácticas laborales. Algunos ejemplos son el Master en conservación, gestión y difusión del patrimonio de la Universitat Oberta de Cataluña y el de Logística y comercio internacional de la Universidad Abat Oliba.

En 1999 las universidades catalanas ofrecieron 1.578 programas de formación continua, según datos del Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información. En 2003, el número de masters incrementó hasta llegar a 578, el de los cursos de posgrado alcanzó los 649 y el de los de especialización fue de 1.182. En total, el 34% más que cuatro años atrás. El alumnado que se decide a estudiar un título de tercer grado ha aumentado el 20,89% en el mismo periodo: en 1999 fueron 54.246 catalanes los que cursaron estos estudios y en 2003 se inscribieron 68.579.

Desde masters clásicos como el de Dirección de marketing y gestión comercial de la Universidad Politécnica de Cataluña, que ya va por la 46ª edición, y el de Enseñanza del inglés como lengua extranjera de la Universidad Pompeu Fabra, pasando por el de Docencia en gestión i derecho local de la Universidad de Lleida, hasta apuestas como el Posgrado en gestión de empresas de servicios deportivos de la Autónoma de Barcelona o el curso de especialización Residencia clínica en técnicas quirúrgicas aplicadas a la cavidad oral de la Universidad Internacional de Cataluña. El catálogo de masters y cursos de posgrado y especialización que ofrecen las universidades catalanas es realmente amplio. Uno de los temas que hoy día causan furor es la prevención de riesgos laborales, que incluye la Universidad de Barcelona, entre otras. Según Joan Gómez Pallarès, vicerrector de Doctorado y Formación Continua de la Autónoma, "los títulos de posgrado vinculados al mundo de la economía y de la empresa siguen teniendo mucha demanda y éxito", aunque "los ámbitos de ciencias de la salud y las ciencias humanas y sociales" también gozan de gran aceptación.

Gómez Pallarés asegura: "Los ámbitos más técnicos tienen una necesidad mayor de especialización y requieren una actualización constante de conocimientos". Entre estos cursos se incluyen Posgrado en periodismo deportivo, de la Universidad Internacional de Cataluña, y Máster en liderazgo y gestión de las personas: las relaciones humanas en la empresa, de la Universidad Ramón Llull. Los estudios de posgrado ya no sólo tienen nombre, ahora también tienen apellido. Las exigencias de un mercado laboral cada vez más especializado y la búsqueda por parte de las empresas de un perfil determinado, de una persona con los conocimientos precisos para cumplir una función determinada, han originado la emergencia de títulos formativos interminables en cuanto al nombre e infinitos en cuanto a número. "La oferta varía de una temporada a otra, hay algunos títulos que se consolidan y se mantienen y otros que no tienen éxito y se descartan" explica Óscar Coromina, responsable de comunicación de la Escuela de Posgrado de la Universidad Autónoma de Barcelona. Merçè Manresa, de la Universidad Ramón Llull, afirma que "carecería de sentido organizar y estructurar un master que no fuera acorde con las necesidades que plantea el mercado. Incluso cualquier programa debe adaptarse y ampliarse continuamente, prácticamente en cada edición", y asegura que "los cambios suponen modificar el 25% del programa".

La oferta es, por tanto, verdaderamente amplia, más si cabe teniendo en cuenta los programas de los centros de estudio no universitarios y las propuestas de empresas, cámaras de comercio y distintas entidades que también ofertan cursos para formar profesionales a medida. Jordi Falguera, de la Pompeu Fabra, destaca que los "criterios clave" para evaluar un posgrado son "el prestigio del centro, el profesorado, su experiencia y su reconocimiento en el sector, el contenido y estructura del programa, y los servicios que se ofrecen además de la propia actividad lectiva, como la bolsa de trabajo".

A Luis Gervas de la Pisa, un vallisoletano de 26 años, no le costó decidirse por un master. Tras estudiar Derecho en la Universidad de Valladolid, Gervas entró a trabajar en un despacho de abogados multidisciplinar. No es que no estuviera contento, pero a él siempre le ha interesado el mundo de la empresa y le apetecía trabajar en el ámbito del derecho mercantil. Con la mirada puesta en esta meta, empezó a mirar la oferta de formación especializada en este ámbito. Miró programas en Madrid y Barcelona y finalmente se decidió a cursar el master en Asesoría jurídica de empresas que imparte desde hace tres años la Universidad Internacional de Cataluña. Hoy está realizando las prácticas en uno de los bufetes de abogados de más renombre de Barcelona, Abelló y Llull.

Sabaté pone énfasis en la palabra master para hacer ver que le parece un precio desorbitado el que tienen estos cursos. Y es que, al no ser títulos oficiales, los estudios de posgrado no tienen un precio público, como ocurre con las licenciaturas y diplomaturas que se imparten en universidades públicas. El precio oscila entre 3.000 y 14.000 euros y la media se sitúa en 6.000. "Además, tampoco puedes optar a becas", recuerda Sabaté, y asegura: "Si no fuera porque la empresa que patrocina el master me ha becado y me pagará la mitad de la matrícula, no podría hacer frente a los gastos".

Lluís Rovira, director adjunto de la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias e Investigación (AGAUR), entidad dependiente de la Generalitat de Cataluña, confirma la escasez de becas para los estudiantes de posgrado. "Se considera que estudiar un master está más orientado a la profesionalización que al conocimiento y, básicamente, las ayudas públicas que hay son para los graduados de fuera de Cataluña", apunta Rovira.

Aun así, todos los estudiantes, no sólo los foráneos, pueden beneficiarse de las ayudas que proporcionan las empresas que subvencionan o promocionan estudios de formación continuada. Óscar Coromina, responsable de comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, comenta que "estas becas son fundamentalmente descuentos en la matrícula" y que, por tanto, suponen una ayuda para los estudiantes.

Las empresas son las más interesadas en fomentar este tipo de formación. Pilar Álvarez, técnica de formación de la Universidad Rovira i Virgili, asegura que "las empresas buscan un perfil determinado y, sobre todo, experiencia" y que, frecuentemente, son las propias entidades las que "se ponen en contacto con los centros y proponen cursos específicos para que los alumnos reciban la formación que ellos necesitan que tengan sus empleados". Esta es una realidad que confirman en otras universidades. Vera Pawlowski, directora de la Escuela de Posgrado de la Universidad de Girona, afirma que, en estos momentos, el centro está "en contacto con entidades del ámbito de las Ciencias de la Salud porque en Girona no hay estudios relacionados con este campo y la demanda en este sector laboral es importante".

María Moina, directora del master en Asesoría jurídica a empresas de la Universidad Internacional de Cataluña, apunta que "los masters son un buen proceso de selección de personal", ya que, una vez los alumnos han recibido la formación teórica, las empresas "acogen en régimen de prácticas a los estudiantes y tienen un periodo para ver cómo funcionan en la práctica". El punto fuerte de los masters son las prácticas. María Moina opina: "Los estudiantes que acaban de terminar la carrera están verdes, no tienen la madurez suficiente para asumir ciertas responsabilidades ni tampoco la experiencia necesaria para hacer frente a los problemas cotidianos que surgen en el día a día de una empresa. Los estudios universitarios de primer y segundo ciclo dan una formación básica, teórica, que está bien pero no es suficiente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de junio de 2005.

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