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64ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Dževad Karahasan narra el dolor de la destrucción de Sarajevo

"Me conmovió la belleza del texto y el rigor ético de 'Diario de un éxodo", dice Goytisolo

El hambre, la falta de agua y de luz, el expolio, el miedo, la muerte, todos los horrores del sitio de Sarajevo, que se iniciaron en mayo de 1992, son para el escritor Dževad Karahasan (Duvno, Bosnia-Herzegovina, 1953) menos terribles que la destrucción sistemática de una cultura plural. Eso explica en Sarajevo. Diario de un éxodo (Galaxia / Círculo de Lectores). "Me conmovió la belleza del texto y el rigor ético", afirmó Juan Goytisolo, que presentó ayer el libro.

"Convence porque no quiere convencer y conmueve porque no quiere conmover", dijo Goytisolo. Sarajevo. Diario de un éxodo "es una mezcla de relato, de reflexión y de crónica que recuerda a Walter Benjamin". Es un libro breve, de apenas 120 páginas. En muy pocas líneas, el escritor sitúa históricamente la ciudad. Ya desde su fundación, en 1440, convivieron personas de tres religiones -islámica, católica y ortodoxa-. Cincuenta años después, llegó un numeroso grupo de judíos expulsados de España. Se hablaba turco, árabe y persa, bosnio, croata, serbio, húngaro, alemán y español.

Esta mezcla de lenguas, religiones, culturas y pueblos conviviendo en un espacio muy pequeño produjo un sistema cultural característico de Bosnia-Herzegovina. Y esto es lo que intentó destruir el Ejército Popular Yugoslavo, el poder serbio.

"El nacionalismo extremista serbio, y luego también el croata, es igual al ultranacionalismo español de Primo de Rivera o Ramiro de Maeztu, o al ultranacionalismo vasco", afirmó Goytisolo. "Se destruyó Sarajevo y todo lo que representaba ante la indiferencia occidental". "Algunos escritores como Goytisolo o Susan Sontag nos apoyaron. Fue maravilloso. 'Si se acuerdan de mí es que sigo vivo', pensaba yo", dijo Karahasan.

El autor bosnio, que habla del "sufrimiento como una forma de conocimiento", describe con breves pinceladas lo que fue la guerra: la destrucción del hotel Europa, la fundación del PEN Club bajo las bombas, la metralla que destruyó parte de su casa y que partió en dos un libro de Faulkner...

"Vengo de un país devastado y la culpa la tiene la mala literatura, el mal uso del oficio literario", escribe Karahasan. "La identificación religiosa o política de escritores serbios fue tremenda. Inspiraron a Milosevic para asumir el destino serbio. Los escritores deben partir de la crítica, no de la identificación", afirmó Goytisolo.

Karahasan hace una interesante reflexión sobre el mal uso de la literatura: la literatura por la literatura, que es culpable indirectamente de contribuir a la indiferencia; y la literatura con ambiciones proféticas, que crea valores erróneos. "Todos los líderes de los partidos nacionalistas serbios que han destruido Yugoslavia y la han empujado a la guerra son en general escritores y profesores de literatura". Karahasan no se salva ni a sí mismo de la crítica. "Me reprocho haber considerado la libertad de la literatura como algo normal. Y he percibido sólo un lado de lo que es libertad. Escribía lo que me pasaba por la cabeza y olvidé que la libertad va unida a obligación. Libertad de la literatura, sí, ¿pero frente a qué?".

Fue inevitable hablar durante la conferencia de prensa del "no" francés a la Constitución Europea. "Todo se ha mezclado y ha prevalecido el voto del miedo ante el voto de esperanza por una Europa mejor", dijo Goytisolo. "En Occidente se crean y azuzan miedos y temores", añadió Karahasan. "Por supuesto que Francia está a favor de Europa pero tienen un jodido miedo. ¿A qué? ¿A que vengan los turcos? Y luego los mongoles y luego los chinos y luego vendrá la lluvia y tras ella aparecerán las hormigas...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de mayo de 2005