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Federico Andahazi lleva la melancolía del tango a su novela 'Errante en la sombra'

"He descubierto el oficio de poeta de tango al componer las letras de las canciones que deambulan por el libro. Ha sido una experiencia fantástica". Federico Andahazi (Buenos Aires, 1963), psicoanalista y escritor, ha creado la historia de Juan Molina, un hombre que amó el tango, y que por devoción a su música, por lealtad al destino fatal que ésta le imponía, eligió vivir a la sombra y callar la pasión que lo consumía.

Errante en la sombra (Alfaguara) surgió, según el autor, en Finlandia, un país de gran afición a ese estilo de música, y contiene más de 30 tangos de distintos estilos, desde la milonga hasta el tango-canción, compuestos por Andahazi. "No he podido poner música porque hasta ahora sólo he logrado maltratar la guitarra. Soy un músico frustrado y me hubiera encantado ser cantante de tangos. Ahora hay unos músicos profesionales que las están creando".

El escritor dice que su obra es "una novela sobre la derrota, los perdedores, sobre la lealtad, y por ello el protagonista, Juan Molina, se ve obligado a vivir en la sombra, en el silencio".

Federico Andahazi habla de lo que supone el tango para los argentinos: "Nos representa no en la medida de lo que somos, sino de lo que fuimos, de ese pasado glorioso de la primera mitad del siglo XX. Siempre tenemos esa visión nostálgica de lo que llegamos a ser y de lo que perdimos".

El autor de El anatomista, la novela que ganó el Premio Fortabat, ha vendido los derechos de su última novela Errante en la sombra para ser llevada al cine. "Esta obra tiene mucho de cinematográfica y, además, cuando empecé a escribirla me inspiré en la comedia musical por la falta de asombro ante el absurdo. Nadie se extraña de que en medio de la trama alguien se ponga a cantar y bailar", apunta el escritor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de mayo de 2005