Alemania y Japón proponen una reforma profunda de la ONU

Cuatro países se unen para pedir seis nuevos puestos permanentes en el Consejo de Seguridad

Alemania, Japón, Brasil e India (el G-4) se disponían a presentar ayer una primera propuesta de resolución para ampliar el Consejo de Seguridad de la ONU de 15 a 25 miembros. La iniciativa busca la creación de seis nuevos puestos permanentes, que se sumarían a los de EE UU, Rusia, Francia, Reino Unido y China, y cuatro asientos rotatorios más. La idea es tener cerrada la reforma para la celebración del 60º aniversario de la Carta de Naciones Unidas en septiembre, pero deberá superar antes una fuerte división.

El conocido como el G4 salta así a escena presentando una primera resolución marco que abre la puerta a una compleja negociación para el reparto de poder en el Consejo de Seguridad. Hasta ayer, lo que había sobre la mesa eran dos modelos presentados por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, con el que buscaba ampliar a 24 el número de asientos actuales. Uno consistía en ampliar los miembros permanentes, pero sin derecho a veto. En el otro se creaba un nivel intermedio con mandatos de cuatro años renovables.

Lo que hacen ahora Alemania, Japón, Brasil e India, países que aspiran a un puesto propio, es defender una ampliación a 25 miembros. De los 10 nuevos, seis serían permanentes con derecho a veto y cuatro rotatorios con mandato de dos años, como en el régimen actual. Y sin citar países concretos, se propone que de los asientos fijos dos sean para África, dos para Asia, uno para Latinoamérica y uno para Europa occidental. Los rotatorios se repartirían entre Asia, África, Latinoamérica y Este de Europa.

La propuesta defiende que los nuevos miembros permanentes tengan las mismas "obligaciones" y "responsabilidades" que los cinco actuales, en una referencia al poder de veto que ya tienen EE UU, Rusia, China, Francia y Reino Unido. "Así queremos evitar crear una tercera liga", señalaron fuentes diplomáticas del G4. Pero la cuestión del veto es muy espinosa y por eso se deja la vía abierta a la negociación.

A partir de todo esto, la idea es poder llegar a un acuerdo para ampliar el Consejo de Seguridad a 25 países durante el mes de junio. Para ello se necesitaría el apoyo de dos tercios de los 191 miembros de la Asamblea General. En una segunda fase, se presentarían candidatos concretos para ocupar los nuevos asientos. Alemania ya ha dicho que luchará por el nuevo puesto europeo. Japón e India lo hacen por los dos asiáticos, y Brasil por el latinoamericano.

En el caso de África, se especula con Nigeria, Suráfrica y Egipto. Con los puestos ya repartidos, se entraría en una tercera fase técnica para enmendar la Carta de la ONU e incorporar los nuevos puestos permanentes. El objetivo es tener cerrada la ampliación para la cumbre de jefes de Estado, prevista para mediados de septiembre. Pero este último paso no está exento de riesgos, porque la reforma debe ser ratificada por dos tercios de los Estados miembros y por los cinco permanentes para que pueda entrar en vigor. Y para poder llegar hasta ese punto deben resolverse antes una serie de divisiones entre los países. EE UU apoya que Japón se sume a los puestos permanentes, pero rechaza de plano la ampliación del derecho de veto y no dice nada sobre otros candidatos potenciales como Alemania. A China le irrita, sin embargo, que su viejo enemigo se sume a la primera liga del Consejo de Seguridad, mientras que los países latinoamericanos dudan de que Brasil esté en la mejor posición para defender sus intereses. Los países africanos también deben ponerse de acuerdo con su candidato.

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Además, existe un grupo encabezado por Italia, y en el que está integrado España, que se opone a la creación de nuevos puestos permanentes. España defiende una ampliación a 25 países como la vía más "eficaz", "democrática" y "representativa" para fortalecer el funcionamiento de la ONU. El Ejecutivo español señala que "alcanzar esa composición supondría la creación de diez nuevos puestos electivos", como señaló recientemente el representante español ante la ONU, Juan Antonio Yáñez.

Desde el G4 se pide a los países que plantean reservas que "miren y analicen" su propuesta con una perspectiva más amplia, "porque al final apoyamos los mismos objetivos".

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, en diciembre de 2004.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, en diciembre de 2004.AP

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