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EL FUTURO DEL PAÍS VASCO

Ibarretxe omite el plan soberanista en su cita con Zapatero y aboga por un acuerdo amplio

El lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, soslayó su plan soberanista en la conversación de dos horas que mantuvo ayer con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en La Moncloa, y le anunció que abordará su intento de investidura de un modo "tranquilo y con un ofrecimiento de diálogo entre todos". Ambos políticos coincidieron en abrir una "nueva etapa" que entierre el desencuentro entre nacionalistas y no nacionalistas de los últimos ocho años, con la vista puesta en el final de la violencia de ETA. Zapatero e Ibarretxe no comparecieron ante los medios de comunicación, pero La Moncloa y Ajuria Enea emitieron sendos comunicados en los que resaltaron su compromiso de mantener un diálogo fluido entre ambos ejecutivos y trabajar conjuntamente por la paz y la convivencia en Euskadi.

El 'lehendakari' en funciones anuncia al presidente una investidura "tranquila y con ofrecimiento de diálogo para todos"

Ambos interlocutores coinciden en que existe una "esperanza" de paz, pero también recomiendan "prudencia"

Ambos políticos coinciden en abrir una "nueva etapa" que entierre el desacuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas

La entrevista fue muy distinta a la del 13 de enero, cuando el encuentro se centró en el plan soberanista de Ibarretxe, que acababa de aprobarse en el Parlamento vasco y que causó una gran conmoción en la opinión pública. Ayer, el plan soberanista no existió y Zapatero, tras el encuentro con Ibarretxe, da por hecho que queda fuera del debate político.

El silencio que observó ayer el lehendakari en funciones ante el presidente sobre el plan Ibarretxe y su consulta sintoniza con el comportamiento observado por él y por los dirigentes peneuvistas en todas sus comparecencias poselectorales. Desde el 17 de abril ninguno de ellos ha mencionado la propuesta y cualquier alusión a ella suscita un cierto malestar. En esos círculos se reprocha ahora como "una obsesión" cualquier pregunta sobre su futuro y se emplaza a quien la plantee a dejar de mirar "hacia atrás". En los mismos medios se resalta la importancia de que nadie lleve las cosas "al espacio de la renuncia ni a las humillaciones en plaza pública".

Sus colaboradores inmediatos pusieron en valor su desaparición de las declaraciones poselectorales e hicieron notar que ninguno de los dos comunicados emitidos ayer aludiera a ello. Esos parámetros ya han pasado, aseguran, una vez que las elecciones "han dicho lo que han dicho" y se abre "un nuevo tiempo político". El plan, se afirma, "está ahí, en el Parlamento, y ahí se ha quedado". La meta es ahora abrir un proceso de normalización que alcance consensos "más amplios que los que existen".

Esas fuentes cercanas a Ibarretxe admiten tácitamente que el plan sólo podrá ser rescatado de la Cámara como propuesta de partido, en algo que ya apuntó el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, inmediatamente después del revés electoral. El PNV reúne esta tarde a su Asamblea Nacional, su máximo órgano de dirección, ante la que Ibarretxe informará del encuentro de ayer.

Zapatero, por su parte, reiteró a Ibarretxe su pretensión de apoyar una ponencia de reforma del Estatuto vasco con participación de todos los partidos, e Ibarretxe no descartó convocarla, si es investido lehendakari, en otoño. Pero para el lehendakari en funciones existe otra prioridad, que también lo es para Zapatero: el fin de ETA y la reconducción de ese mundo a la vida política.

"Esperanza y prudencia"

Zapatero e Ibarretxe coincidieron en que se abre en Euskadi una oportunidad histórica de lograr el final de la banda. No obstante, a los rasgos positivos de la situación, en los que coincidieron -como que ETA lleva dos años sin matar y que la ilegalizada Batasuna desea el fin del terror- les pusieron la brida de la prudencia. Recordaron otras expectivas fallidas de fin de la violencia, como en 1998, cuando gobernaba Aznar. "Esperanza y mucha prudencia", fue el resumen del diagnóstico, al que no pudieron fijar un calendario.

También coincidieron en que el PP es necesario, tanto en el proceso de paz como en el de reforma del Estatuto vasco. En este sentido, Ibarretxe destacó de forma positiva la participación de la candidata del PP, María San Gil, en su ronda de partidos y su compromiso de seguir asistiendo a otras convocatorias.

Ibarretxe insistió en la necesidad de crear un clima de distensión y diálogo entre los partidos para superar la anterior etapa de enfrentamientos y preparar el terreno ante un hipotético final de la violencia. Lo importante, ahora, no es tanto precipitar propuestas como crear un clima de distensión, insistió Ibarretxe a Zapatero. Previsiblemente, ambos políticos traten de ganar tiempo para que cuaje un proceso de paz, previo a la reforma del Estatuto para incorporar a todas las fuerzas políticas. Coincidieron también en la necesidad de emplear con eficacia el tiempo, dos años, que media hasta las elecciones municipales, y sobre todo el primero de ellos, para sentar bases sólidas de acuerdo.

Zapatero no ocultó su "satisfacción" por el encuentro e Ibarretxe transmitió la impresión de que todo rodó "razonablemente bien". Las fuentes consultadas aseguraron que en el encuentro no se habló de la gobernabilidad en Euskadi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de mayo de 2005