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Asesinados con saña tres hermanos catalanes en Argentina

Las víctimas, de 88, 78 y 66 años, fueron apaleadas hasta la muerte en su casa

"A palos y con un ensañamiento total". Así describió ayer el jefe de la policía de distrito de la ciudad argentina de Junín, capitán Carlos Vizcaíno González, el asesinato de tres ancianos, ciudadanos españoles, quienes sufrieron el asalto de unos desconocidos en su vivienda el pasado jueves. Las tres víctimas, dos hombres y una mujer, eran hermanos y habían llegado a Argentina en los años cuarenta procedentes de Cataluña.

Un hombre fue detenido y otros dos permanecían ayer retenidos como sospechosos del asesinato, según informó la policía, que está investigando otras opciones aparte del robo como móvil del crimen.

José Villalba, de 88 años, y sus hermanos Agustín, de 78, y Josefa, de 66, eran muy conocidos en Junín, en la provincia de Buenos Aires, donde residían desde hacía más de medio siglo. Los gallegos, como eran conocidos popularmente, habían regentado una panadería en el barrio de Villa Belgrano durante años y era algo sabido de todos que regalaban el pan a las familias necesitadas. Jubilados ya y con un importante capital ahorrado, vivían de las rentas que les daba la propiedad de algunos inmuebles, entre ellos, la panadería. Tenían otro hermano que en la actualidad reside en Cataluña. "Eran de una bondad tremenda", recordaba ayer una sobrina mientras recibía las condolencias de los numerosos vecinos que se presentaron en el domicilio de los Villalba al conocer la noticia.

Según ha podido reconstruir la policía, en la madrugada del jueves una o varias personas entraron en el domicilio, pero lo que no pasaría de un simple robo se convirtió en una matanza que ha llamado la atención de los propios investigadores. Dos de los ancianos, José y Josefa, los de más edad, fueron apaleados hasta morir, mientras Agustín pudo aguantar con vida durante algunas horas, pero falleció en la UVI de un hospital de la ciudad.

"Ha sido una masacre tremenda, los han machacado sin conciencia", relataba su sobrina. Las tres víctimas se encontraban tiradas en la cocina y una de ellas tenía un mueble sobre su pecho.

Durante su traslado al hospital, José Villalba pudo balbucear que el móvil del asalto había sido el robo, pero la policía no lo tiene tan claro. Cuando los agentes accedieron a la vivienda observaron que en la caja fuerte había 5.000 pesos (unos 1.350 euros) y en diferentes lugares del resto de la casa se encontraron otros 7.000 pesos (más de 1.890 euros), es decir, unas cantidades muy elevadas que, en principio, deberían haber sido sustraídas en caso de un asalto con ánimo de robo. Además, las habitaciones, a excepción de la cocina, permanecían en perfecto orden y ninguna puerta ni ventana presentaba signos de haber sido forzada. Estos datos, y el ensañamiento con que fueron asesinados los ancianos, hacía dudar ayer a los investigadores.

Los forenses estiman que los asaltantes quisieron matar desde el primer golpe a sus víctimas, bien porque esto respondiera al plan original o porque fueran reconocidas por sus víctimas. Las tres presentaban fuertes impactos propinados de frente con algún objeto contundente que no ha sido encontrado. Ayer por la mañana fue detenido un individuo al que se le encontraron ropas manchadas de sangre que, en principio, podrían proceder del domicilio de los tres hermanos catalanes asesinados, aunque un portavoz policial se acogió al secreto de las investigaciones para no revelar más detalles. Otros dos hombres fueron retenidos -una figura jurídica previa a la detención- por el mismo motivo y a la espera de que las pruebas de ADN confirmen que la sangre encontrada era de las víctimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005