LA RIQUEZA DEL PASADO

La imprenta, el telescopio, Galileo y Copérnico

Además de los grandes descubrimientos y exploraciones territoriales que analiza el tomo decimotercero de la Historia Universal de EL PAÍS, esta época histórica de los siglos XVI y XVII fue pródiga también en hallazgos científicos, astronómicos y tecnológicos.

La aparición de la imprenta moderna supuso una revolución de largo alcance. Los prolongados y costosos experimentos de Gutenberg en Maguncia y Estrasburgo dieron como resultado el invento de las matrices metálicas que permitieron comenzar a fabricar libros tipográficos. El primer libro impreso en España del que se tenga noticia es el Sinodal de Aguilafuente, que recoge las actas de un sínodo y fue compuesto en 1472 con tipos del impresor alemán Johann Parix en un lugar situado en las inmediaciones de Segovia.

La misma relevancia tuvo el descubrimiento del anteojo, con el que Galileo pudo observar de manera más cercana el universo y dar a conocer sus teorías. Notable adelanto, si se tiene en cuenta que el polaco Copérnico llegó a la conclusión de la teoría heliocéntrica observando los planetas y estrellas a través de unas rendijas que hizo en la pared de su casa. Convenientemente colocado dentro de la habitación, contemplaba el paso de cada estrella por el meridiano al divisarla por la rendija. Así, en 40 años hizo el trabajo que modernamente le cuesta una noche a un astrónomo provisto con un telescopio.

El volumen también pasa revista a las luchas de religión y a la fundación de la Compañía de Jesús.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 01 de abril de 2005.

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