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Reportaje:

La risa, un elixir para las arterias

La visión de películas divertidas o angustiosas permite estudiar el efecto beneficioso o perjudicial de las emociones sobre los vasos sanguíneos

Utilizando películas que incitan a la carcajada para evaluar el efecto de las emociones en la salud cardiovascular, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, en Baltimore (EE UU), han demostrado por primera vez que la risa está relacionada con una función saludable de los vasos sanguíneos. La risa parece hacer que el tejido que forma el recubrimiento interno de los vasos sanguíneos, el endotelio, se dilate o expanda para incrementar la circulación de la sangre. Cuando al mismo grupo de voluntarios del estudio se les mostró una película que provocaba estrés mental, su recubrimiento de los vasos sanguíneos desarrolló una respuesta potencialmente insalubre, una vasoconstricción, reduciendo la circulación sanguínea. Ese hallazgo confirma estudios anteriores, que apuntaban a que existía una conexión entre el estrés mental y la contracción de los vasos sanguíneos. Los resultados del estudio, realizados en la Universidad de Maryland, se presentaron en la sesión científica del Colegio Americano de Cardiología el 7 de marzo de 2005, en Orlando, Florida.

La circulación sanguínea aumenta el 22% mientras se ve una película de risa

El endotelio ejerce un gran efecto en el tono de los vasos sanguíneos y regula la circulación, ajusta la coagulación y espesor de la sangre y segrega elementos químicos y otras sustancias en respuesta a heridas, infecciones o irritación. También tiene un importante papel en el desarrollo de la insuficiencia cardiaca.

"El endotelio es la primera línea en el desarrollo de aterosclerosis o endurecimiento de las arterias, así que, teniendo en cuenta los resultados del estudio, es verosímil que reírse pueda ser importante para mantener un endotelio sano y reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca", afirma el principal autor, Michael Miller, director de cardiología preventiva del Centro Médico de la Universidad de Maryland y catedrático adjunto de medicina de la Facultad de Medicina de dicha universidad. "Como mínimo, la risa compensa el impacto del estrés mental, que es perjudicial para el endotelio".

En el estudio participó un grupo de 20 voluntarios no fumadores, sanos, con igual número de hombres y mujeres y cuyo promedio de edad era de 33 años. Los participantes tenían una presión sanguínea y unos niveles de colesterol y glucosa normales. A todos los voluntarios se les mostró parte de dos películas en el extremo opuesto del espectro emocional. Se les distribuyó aleatoriamente para ver primero una película que provocara estrés mental, como la primera escena de Salvar al soldado Ryan (DreamWorks, 1998) o bien un fragmento de una película que incitara a la risa, como Vaya par de idiotas (MGM, 1996). Como mínimo 48 horas más tarde, se les mostró una película destinada a provocar el extremo emocional opuesto.

Antes de ver una película, los voluntarios pasaron la noche en ayunas y se les realizó una prueba de reactividad basal de los vasos sanguíneos para calcular lo que se conoce como vasodilatación mediada por la circulación. Para esa prueba, se restringió la circulación en la arteria braquial del brazo con un tensiómetro y luego se liberó. Posteriormente, un dispositivo de ultrasonido calculó cómo respondía la arteria al aumento repentino de circulación.

Los voluntarios vieron un fragmento de 15 minutos de la película tumbados en una sala a temperatura controlada. Una vez se les mostró la película, se contrajo la arteria braquial durante cinco minutos y luego se liberó. De nuevo, se obtuvieron imágenes de ultrasonido. Los cambios en la reactividad de los vasos sanguíneos después de que los voluntarios visionaran una película duraron al menos de 30 a 45 minutos. Se realizaron un total de 160 cálculos con los vasos sanguíneos antes y después de las fases de risa y estrés mental del estudio.

No hubo diferencias en los cálculos basales de la dilatación de los vasos sanguíneos en las fases de estrés o de risa. Pero se dieron sorprendentes contrastes después de que se vieran las películas. La circulación de la arteria braquial se redujo en 14 de los 20 voluntarios después de los fragmentos de película que provocaban estrés mental. Por el contrario, la relajación beneficiosa de los vasos sanguíneos o vasodilatación aumentó en 19 de los 20 voluntarios después de que vieran los fragmentos de la película que provocaban risa. En general, el promedio de circulación sanguínea aumentó el 22% durante la fase de risa, y disminuyó el 35% durante el estrés mental.

Varios voluntarios ya habían visto Salvar al soldado Ryan, dice Miller, pero aun así, algunos de ellos estaban entre los 14 que presentaban una disminución circulatoria.

"La magnitud del cambio que observamos en el endotelio es similar al beneficio que vimos en la actividad aeróbica, pero sin los achaques, dolores y tensión muscular asociados con el ejercicio", afirma Miller. "No recomendamos que se ría y no haga ejercicio, pero sí que intente reírse con asiduidad. Un total de 30 minutos de ejercicio tres veces por semana y 15 minutos diarios de risa probablemente sean buenos para el sistema vascular".

Miller dice que este estudio no pudo determinar el origen del beneficio de la risa. "¿Proviene del movimiento de los músculos del diafragma cuando te ríes o sueltas una carcajada, o de una liberación química provocada por la risa, como las endorfinas?" pregunta. Según Miller, se sabe que un compuesto llamado óxido nítrico desempeña un papel en la dilatación del endotelio. "Quizás el estrés mental lleve a una descomposición del ácido nítrico o inhiba un estímulo para producir óxido nítrico que da lugar a la vasoconstricción", señala Miller.

El estudio actual se suma a una investigación anterior que dirigió Miller sobre los beneficios potenciales de la risa, publicada en 2000, que indicaba que la risa podría ser buena para el corazón. En ese estudio, las respuestas a cuestionarios ayudaron a determinar si la gente tenía tendencia a la risa y determinar sus niveles de hostilidad y enfado. En el estudio participaron 300 voluntarios. La mitad de ellos había sufrido un infarto o se había sometido a cirugía de pontaje o bypass de la arteria coronaria; la otra mitad no padecía insuficiencia cardiaca. La gente con insuficiencia cardiaca respondía con menos humor a situaciones de la vida diaria que aquellos con un sistema cardiovascular normal.

Miller afirma que ciertos factores del estudio anterior pueden haber afectado a los resultados. Por ejemplo, dice que la gente que ya ha padecido una afección coronaria no es tan proclive a la risa como los que no sufren insuficiencia cardiaca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de marzo de 2005