DOS AÑOS DESPUÉS DE LA INVASIÓN

El Congreso de EE UU investiga más de 50 casos de corrupción en Irak

La falta de control del dinero y la insurgencia han complicado la reconstrucción del país

La corrupción y la violencia están frenando la reconstrucción de Irak. Decenas de millones de dólares destinados a las obras se han tenido que desviar al pago de la seguridad, y millones más se pierden en sobornos, fraudes, robos o sobrecargos en las contratas. El inspector nombrado por el Congreso de EE UU, Stuart Bowen, investiga más de 50 casos de corrupción y está en proceso de abrir otras decenas de pesquisas, señalan fuentes allegadas a las mismas.

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La corrupción ha hecho mella en la reparación de infraestructuras y en los fondos transferidos a distintos ministerios iraquíes -9.000 millones de los cuales se han esfumado en nóminas de funcionarios iraquíes fantasmas, sin ningún tipo de contabilidad-, aunque también se ha extendido a contratas y subcontratas en sanidad, educación, desarrollo económico o policía.

El inspector Bowen sólo investiga los trabajos financiados con los 21.000 millones de dólares aportados por EE UU y los remanentes de la Autoridad Provisional de la Coalición, disuelta en junio. El dinero prometido en la Conferencia de Donantes Madrid, del que hasta el momento sólo se han materializado 1.200 millones de dólares, no cuenta con un sistema de inspección centralizado; lo gestionan el Banco Mundial y la ONU.

La oficina del inspector norteamericano en Bagdad recibe continuamente denuncias, pero a la hora de verificarlas es "difícil encontrar testigos; es una labor lenta y a veces imposible, dado que no existe una cultura de transparencia", señala el portavoz de la inspección, James Mitchell. Se han investigado denuncias de todo tipo, desde el desvío de 500.000 dólares de la reconstrucción a los insurgentes y la desaparición de equipos valorados en más de 20 millones de dólares, hasta 9.000 millones esfumados en nóminas ficticias de centros gubernamentales y pagos en efectivo, o la sobrefacturación de empresas (por ejemplo, 600.000 dólares no justificados en facturas de gasolina de DynCorp, uno de los contratistas del Pentágono).

En total, el equipo de Bowen ha realizado 134 investigaciones, de las que han referido varias decenas al FBI y otras agencias de Estados Unidos, así como a las autoridades iraquíes. De estas últimas, al menos cinco han resultado en instrucción de cargos. Actualmente preparan un informe-auditoría que presentarán al Congreso en abril, en el que "habrá muchos casos y muy grandes", subraya Mitchel. La gran paradoja es que la mayoría de las irregularidades descubiertas hasta ahora no se han traducido en encausamientos, por razones de jurisdicción.

A pesar de los obstáculos, la reconstrucción de Irak avanza, aunque a un paso más lento y caótico del que Estados Unidos había anticipado. Dos datos son reveladores: Irak produce menos energía eléctrica y menos petróleo que hace un año. Ambos son sectores vitales. También es cierto que la economía ha crecido un 52%, y este año se prevé un 17% adicional, según el Banco Mundial. Pero hubiera sido mayor si los sabotajes en la infraestructura petrolera no hubieran causado pérdidas de 7.000 millones de dólares, según cifras del Ministerio de Petróleo iraquí.

Además del inspector Bowen, el Pentágono, la oficina de investigaciones del Congreso y otras agencias gubernamentales auditan periódicamente las contratas. Halliburton (de la que Dick Cheney fue presidente) acaba de ser auditada por la Agencia de Auditorías de Contratos de Defensa y ha salido bastante mal parada. Han detectado al menos 108 millones de dólares en sobrecargos en la importación de combustible de Kuwait y Turquía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 18 de marzo de 2005.

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