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Fomento retira de madrugada la estatua ecuestre de Franco de Nuevos Ministerios

El ministerio reordena la plaza de San Juan de la Cruz

Los operarios del Ministerio de Fomento tuvieron que emplearse a fondo durante dos horas esta madrugada para taladrar la viga de hierro que anclaba la estatua del general Francisco Franco al pedestal, en la plaza de San Juan de la Cruz. Desde la 1.55, la figura ecuestre del dictador ya no ocupa el lugar en el que estuvo los últimos 49 años. Una decisión personal de la titular de Fomento, Magdalena Álvarez, ha acabado con la polémica que mantuvieron el Ayuntamiento de la capital y Patrimonio Nacional sobre su titularidad.

De noche y ante un centenar de testigos, varios operarios de Fomento se llevaron el último monumento al dictador que quedaba en la capital y cumplieron la iniciativa que el Congreso de los Diputados aprobó en noviembre pasado de retirar de edificios públicos y municipios todos los símbolos franquistas.

Por la tarde, unos obreros de la empresa Andamios Resa habían instalado alrededor de la base una estructura metálica con un acceso que permitía, rodeando el pie del monumento, alcanzar la estatua. A su alrededor, vecinos que paseaban al perro por la zona y algunos transeúntes se paraban a mirar la nueva vestimenta de la estatua. "¡Por fin se llevan a Paco!", exclamó un joven al pasar. Poco después, una señora mascullaba entre dientes: "¿La están quitando? ¿Será capaz ZP...?". En el lateral frente a la estatua, un cartel avisaba de que estaría prohibido aparcar desde medianoche hasta las seis de la madrugada porque una grúa iba a proceder a trasladar parte de la instalación de aire acondicionado del Ministerio de la Vivienda, cuya sede está justo enfrente de la estatua.

Justo a medianoche los operarios colocaron anclajes en la estatua para levantarla.La estatua de Franco es una obra de José Capuz, realizada en 1956, de siete metros y medio de altura. Su autor se inspiró en otra figura ecuestre erigida en la ciudad italiana de Padua por Donatello en el siglo XVI y dedicada al condottiero Erasmo de Narmi, conocido como Gattamelata. Fue la Administración del Estado la que financió su construcción.

Ahora el Ministerio de Fomento, a cuyo frente está Magdalena Álvarez, reordenará la plaza de San Juan de la Cruz aprovechando las obras del segundo túnel de la risa que pasa por debajo del complejo de Nuevos Ministerios. Mientras tanto, la figura ecuestre será almacenada en un depósito de la Dirección de Obras Públicas "hasta que la reclame su propietario", según informó una portavoz del ministerio, que aseguró que el desmontaje contaba con todos los permisos necesarios. Durante más de una hora, unos ocho operarios picaron la base de la estatua porque su anclaje era fuerte. Mientras, iba creciendo el número de curiosos alrededor de la estatua. Una chica rubia exclamó: "Oiga, que debían quitar las de más abajo, que está no molesta".

El público aplaudía esporádicamente. Varios agentes de Policía Municipal pidieron los permisos a los operarios, lo que retrasó el desmontaje. En las inmediaciones había apostada una furgoneta de los antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía, en previsión de que se produjera algún incidente.

Aunque la figura ecuestre fue encargada para que formara parte del Arco del Triunfo de la Ciudad Universitaria, obra de los arquitectos Modesto López y Pascual Bravo, nunca llegó a ser colocada en el lugar elegido.

La estatua ha permanecido los últimos 49 años en su actual ubicación, en la plaza de San Juan de la Cruz, donde fue a parar al que entonces era el Ministerio de Vivienda -luego sede del de Medio Ambiente, como aún consta en la fachada principal y, tras las elecciones generales del año pasado, de nuevo de la Vivienda-, junto al complejo de Nuevos Ministerios en el Paseo de la Castellana.

Reuniones el 20-N

Coincidiendo con el 20 de noviembre, aniversario de la muerte del dictador, se reunían periódicamente junto a su pie militantes de ultraderecha para rendirle homenaje. Pero también ha sido víctima de las agresiones de partidarios de la izquierda, que la cubrían de pintadas rojas.

Desde hace años, los partidos políticos de izquierda han pedido sin éxito su retirada. Hasta ahora ninguna administración había querido asumir la responsabilidad, bajo el pretexto de que no era la titular.

El Ayuntamiento de Madrid aseguraba que pertenecía al Estado, pues en la Relación de Monumentos Conmemorativos y Ornamentales de Madrid, actualizada en diciembre de 2003, figuraba la estatua como "de propiedad no municipal". Esto significaba, añadían desde el Consistorio, que debían velar por su limpieza y buen estado, pero sin el permiso de su dueño no podían retirarla. De la misma manera, aseguraba el concejal de Hacienda, Juan Bravo, que se cuida la estatua La mano, de Botero, que pertenece al Ministerio de Cultura.

También la Dirección General de Patrimonio del Estado, que depende del Ministerio de Economía y Hacienda, afirmó que no aparecía en el Inventario General de Bienes y Derechos del Estado y, por lo tanto, al estar ubicado en suelo municipal, debía entenderse que era de titularidad del Ayuntamiento. Los unos por los otros y la estatua permaneció en la calle.

Incluso terció el consorcio de la Ciudad Universitaria, que integran la Universidad Complutense, la Politécnica, la UNED y el Consistorio. Sacó a relucir un documento del 3 de julio de 1959, en el que el secretario-administrador de la entonces Junta de la Ciudad Universitaria, "cedía el referido monumento con carácter provisional y a reserva de lo que los excelentísimos señores ministros de Educación Nacional y de la Vivienda acuerden respecto al definitivo emplazamiento". De nuevo la pelota estaba en el tejado del Gobierno. Pero hasta ahí continuaba el último rastro legal de la estatua. Si no había títulos de propiedad, el dueño seguía desaparecido.

La polémica tuvo continuidad en el pleno municipal, donde el pasado 19 de noviembre, los grupos de la oposición (PSOE e IU) propusieron alcanzar un acuerdo que permitiera retirar la estatua. Pero el equipo de gobierno, que dirige el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, se negó en redondo.

Durante el debate, el portavoz del PP, Manuel Cobo, citó incluso unas palabras de Felipe González en la prensa para justificar su negativa: "Si era un mérito tirar del caballo a Franco, había que haberlo hecho cuando estaba vivo", repitió Cobo. Éste también consideró "estúpido" que Madrid hiciera desaparecer "los rastros de 40 años de historia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2005