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José Ángel Mañas cree que "el éxito ayuda a sacar lo peor que uno tiene dentro"

El escritor publica 'El caso Karen', un relato policiaco centrado en el mundo literario

Lleva el pelo rapado y se le adivinan muchas canas. José Ángel Mañas (Madrid, 1971) está lejos de parecerse al chico de 22 años que se convirtió en un fenómeno cultural con Historias del Kronen. Ahora, después de tres años de silencio literario, Mañas regresa con El caso Karen (Destino), una reflexión sobre el éxito, escrita en clave policiaca, en la que repasa el mundo de la edición. "Uno de los efectos del éxito es que puede hacer que uno acabe sacando lo peor que tiene", dice el escritor. En mayo se estrena la versión cinematográfica de su novela El escritor frustrado.

Hace tiempo que dejó Toulouse (Francia), donde vivió con su mujer, alejado de todo lo que rodeaba su vida de escritor famoso. Ahora vive en las afueras de Madrid, en una urbanización en medio del campo, y tiene un hijo de cuatro años. José Ángel Mañas ha dejado el grupo en el que tocaba y ya ni siquiera utiliza la música fondo de su literatura: escribe en el silencio más absoluto.

El caso Karen, su séptima novela, narra, en clave de relato policiaco, las peripecias de una ambiciosa escritora que alcanza la fama con su primer libro y que fallece en extrañas circunstancias, en el curso de una fiesta. ¿Le habrá servido de algo su experiencia personal como escritor que rompió una lanza a favor de los narradores jóvenes con Historias del Kronen? "Mucha gente se descubre con el éxito. De repente, te encuentras metido en un nuevo mundo y rodeado de nuevas amistades que te consienten todo y te ríen todas las gracias y eso acaba haciendo mucho daño. Cada día nos encontramos con nuevos casos de gente famosa que abandona a su pareja de toda la vida para reencontrar la felicidad al lado de una joven", añade. Uno de sus nuevos personajes describe así ese fenómeno en la novela: "Empezaba a escribir para los guays, los modernillos, toda esa gente medio alternativa y muy in que frecuentaba y que le aplaudía todo lo que hacía".

Defectos y virtudes

El caso Karen, dividida en dos partes, está construida como una novela coral en la que a través de los personajes y de la investigación de dos policías -Pacheco y Duarte, uno cocainómano y otro putero, a los que ya había utilizado en otra de sus novelas- el lector va descubriendo a la escritora fallecida: "Una fugaz promesa, uno de esos artistas con talento difuso que brillan un momento y que luego desaparecen".

Para la redacción del texto definitivo, que en un primer manuscrito contaba con más de 500 páginas y que ha ido puliendo hasta dejar en 225, Mañas confiesa haber seguido el esquema narrativo de películas como Sospechosos habituales o 21 gramos. También reconoce que se ha basado en personajes reales, que en algunos casos pueden ser identificados, pero que se trata de un guiño a sus lectores y que los ha utilizado como "estereotipos" y sin nungún ánimo de venganza.

En este nuevo trabajo de Mañas, se cuentan con los dedos de la mano los jevilongos o los travelos y algunos personajes lucen sudaderas o beisboleras, pero se aprecia un cambio sustancial en la utilización del argot que distinguía a las anteriores obras de este escritor. Por tratarse de un friso donde se disecciona todo lo que rodea el mundillo literario surgen nuevos arquetipos y se nota un estilo más pulido y cuidado. Los bares y salas de conciertos no son ahora más que escenarios donde se mueven editores, críticos, periodistas y escritores. "Se trata de mi trabajo más limpio", aclara Mañas. "En toda mi obra hay una constante que es el experimentalismo y eso, de algún modo, se mantiene en esta novela, pero tengo que reconocer que una de las ventajas de empezar joven -el principal defecto es que cometes muchos errores- es que te vas cargando de experiencia y que te permite concentrarte en la profesión".

No falta tampoco en esta "novela de madurez" su particular atención a la estética. Mañas describe así el ambiente de una fiesta: "Vosotros seguíais a cuatro patas, por el suelo, buscando con el mechero. Desde esta altura la fiesta era una sucesión de pantalones, faldas horteras, pantorrillas y sandalias estilosas, converses de lona, adidas de corte indi, zapatos de tacón y hasta chanclas, que volvían a estar de moda".

Desde 1993, en que fue finalista del Premio Nadal con Historias del Kronen, Mañas pasa por ser uno de los escasos autores que vive de la literatura o "las adaptaciones que se han hecho al cine" de sus novelas. Historias del Kronen, donde se contaba sin tapujos la vida de unos jóvenes que consumían sexo y drogas, fue adaptada con éxito por Montxo Armendáriz y Mensaka fue rodada por Salvador García Ruiz. A éstas se unirá el próximo mayo la adaptación que ha realizado Patrick Bouchitey de Soy un escritor frustrado, producida por Luc Besson.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de marzo de 2005