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En los peores puestos de la Unión Europea

España ocupa los últimos lugares de la UE en los criterios sobre la normativa antitabaco evaluados en 2004 por la Dirección General de Salud de la Comisión Europea. En esa revisión, la legislación española sobre espacios públicos recibió dos puntos en una escala del 1 al 22 (en la cola europea junto a Alemania y Dinamarca), y la normativa sobre publicidad cosechó tres puntos en una escala del 1 al 13 (último lugar compartido con Alemania). Los países nórdicos acaparan los primeros puestos en ambas escalas.

Además, las tendencias de los últimos 20 años son peores en España que en el resto de Europa. Entre 1985 y 2003, las políticas preventivas han reducido el tabaquismo en un 20%-25% en la media de los 25 países de la UE, pero sólo un 10% en España.

El tabaquismo es "la primera causa de enfermedad evitable, invalidez y muerte prematura" en España, según los antecedentes incluidos en el anteproyecto de ley. Provoca 50.000 fallecimientos al año, incluido el 85% de las muertes por cáncer de pulmón, el 90% de las muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la mitad de las muertes por enfermedades cardiovasculares.

El humo del tabaco contiene más de 4.000 compuestos químicos, de los que 67 son cancerígenos. Los fumadores pasivos inhalan muchas partículas pequeñas, particularmente nocivas porque penetran muy profundamente en los pulmones. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca el aire contaminado por humo de tabaco como uno de los principales riesgos laborales.

Los antecedentes del anteproyecto destacan que la dependencia del tabaco suele adquirirse en la infancia o adolescencia. El 60% de los fumadores empezaron antes de los 16 años, y el 90% antes de los 20. El 21% de los estudiantes españoles de 14 a 18 años fuma. Por ello, la futura ley considera una prioridad evitar que los niños y adolescentes empiecen a fumar, o al menos retrasen la edad de inicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005