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Empresarios valencianos y catalanes apuestan por la cooperación al margen de la política

Valls explica en Valencia que las redes económicas tienen polos de atracción, no capitales

"Que quede muy clara la fluidez en la cooperación entre las instituciones empresariales que representan a catalanes y valencianos". Miquel Valls, presidente de la Cámara de Barcelona, sintetizó el objetivo que congregó ayer en Valencia a los máximos responsables patronales y camerales valencianos y catalanes. Las polémicas sobre el trasvase del Ebro o la lengua pertenecen al ámbito político, explicaron los cuatro. Por contra, las redes de cooperación económica, como las eurorregiones europeas, "en ningún caso tienen contenido político", resumió de nuevo Valls.

Virosque: "A veces no comprendemos ni compartimos" las decisiones de Camps

La iniciativa de sentar a la misma mesa en Valencia a los máximos responsables de las patronales y cámaras de comercio catalanas y valencianas fue de Miquel Valls. La decisión de que las reuniones sean periódicas y públicas se acordó ayer. "Para que se visualice que los empresarios de la costa mediterránea trabajamos conjuntamente", explicó Rafael Ferrando, presidente de Cierval.

Los números cantan. La quinta parte de la producción catalana se vende en la Comunidad Valenciana. Y viceversa. Las ventas en el exterior de catalanes y valencianos constituyen el 40% de las exportaciones españolas. En torno a 550.000 catalanes visitan anualmente la Comunidad Valenciana como turistas. A la inversa, 370.000 turistas valencianos se desplazan cada año a Cataluña.

Joan Rosell, presidente de Foment del Treball, subrayó "el clamor" empresarial favorable a la cooperación. "El empresario local es hoy un empresario global", recordó. Y fijó un primer objetivo compartido: "Queremos hacer un país lo más atractivo posible, que ofrezca aeropuertos -cuantos más mejor- mano de obra formada y buenas universidades".

El afán de los representantes empresariales valencianos y catalanes por cooperar contrasta con las diferencias entre los presidentes de ambas comunidades en torno a cuestiones como el trasvase del Ebro, la lengua o la defensa de intereses comunes ante Bruselas en el seno de una eurorregión.

Valls aseguró que el viernes pasado, en un encuentro con el presidente catalán Pasqual Maragall, solicitó, "de parte de los empresarios catalanes, las mejores relaciones con los empresarios valencianos". "Me dijo que estaba abierto", aseguró Valls. Sobre la posibilidad de conformar una eurorregión, el propio Valls, se extendió: "Una eurorregión es una red de colaboraciones económicas, como el Eje Mediterráneo desde Francia hasta cerca de África, y no tiene una capital, sino polos de atracción, en ningún caso tiene contenido político, sino energético o logístico". Y añadió: "En el Norte de Europa, las eurorregiones nunca han tenido problemas políticos".

Ferrando reiteró que la cooperación entre regiones en el seno de la Unión Europea responde a cuestiones económicas y lamentó que la cooperación entre catalanes y valencianos se "haya presentado con planteamiento político". El presidente de Cierval, en otro momento, explicó: "Siempre hemos trasladado al presidente la necesidad de mantener buenas relaciones con las comunidades vecinas y el presidente conoce los datos que revelan nuestra vinculación económica con Cataluña, nosotros trabajamos, que es lo que debemos hacer, los políticos, en su ámbito, responden ante los electores y son ellos los que miden los tiempos".

Arturo Virosque, presidente de la Cámara de Valencia, deslizó por su parte: "Nosotros respetamos muchísimo las decisiones de nuestro presidente, aunque algunas veces no las comprendemos ni las compartimos".

Los empresarios evitaron también las diferencias en torno al trasvase del Ebro. "Los empresarios necesitamos servicios", explicó Rosell, "de dónde vienen es un problema de las autoridades locales, autonómicas y estatales". El presidente de Foment del Treball recordó cómo los empresarios catalanes tuvieron que pelear por las conexiones eléctricas con Francia ante las autoridades correspondientes.

El enfrentamiento entre los responsables políticos valencianos y catalanes en torno a la denominación de la lengua, finalmente, fue despejado sin problemas. "Hasta el momento nos hemos entendido perfectamente", bromeó Rosell al término de una extensa rueda de prensa, "no hemos necesitado traducción simultánea".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de marzo de 2005