Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
DOS INICIATIVAS DE MEDIO AMBIENTE

Los rótulos publicitarios deberán apagarse a las once de la noche

La Generalitat ultima una norma para reducir la contaminación lumínica

Los rótulos luminosos publicitarios que ocupan las calles y coronan los edificios deberán apagarse a las once de la noche en invierno y a las doce en verano. Esta es una de las principales medidas de un borrador de decreto que ultima la Generalitat para reducir la contaminación lumínica. La norma dará un plazo de cuatro años a las empresas para adaptarse y será la más avanzada en España en esta materia.

El decreto se aprobará previsiblemente en el próximo mes de marzo y permite excepciones en el caso de los aeropuertos, las estaciones de tren y las áreas de gran afluencia de público, entre otras.

La norma que elabora el Departamento de Medio Ambiente divide Cataluña en cuatro zonas: desde las áreas naturales y protegidas hasta las más pobladas y con más actividad comercial. La zona de máxima protección será la que abarca espacios de interés natural.

En las ciudades, la parte más llamativa de la norma se refiere a los rótulos publicitarios, a los letreros luminosos de las tiendas, a los escaparates, y a la iluminación de fachadas y monumentos. Los rótulos publicitarios deberán apagarse a partir de las once de la noche en invierno y de las doce en verano. Más allá de este horario, "sólo está permitido el funcionamiento de rótulos luminosos que cumplan una función informativa necesaria de localización de servicios" como "farmacias, transportes públicos, hoteles y gasolineras. Y únicamente mientras se dé el servicio", señala el texto.

En adelante, se pretende que los grandes rótulos comerciales instalados en azoteas y terrazas de edificios emitan menos contaminación lumínica. Primero, apagándolos por la noche, y segundo, reduciendo su luminosidad máxima. "Muchas luces que iluminan letreros publicitarios apuntan ahora hacia arriba y emiten contaminación lumínica", dicen fuentes del sector. Para remediarlo, lo que se está haciendo ahora es "inclinar los letreros hacia abajo cinco o seis grados para así reducir la contaminación", afirma Luis Adolfo Martínez, gerente de Aserluz, la patronal española de empresas de rótulos, que agrupa a 240 empresas.

Respecto a los escaparates, éstos podrán estar encendidos más allá de las once de la noche en invierno y de las doce en verano. Pero se exigirá que la luminosidad se emita hacia dentro del local y nunca hacia afuera, señalan fuentes del departamento, que dirige Salvador Milà.

Los ayuntamientos podrán endurecer la norma ampliando el horario de noche y tendrán competencias para decidir cambios de la norma general durante "las fiestas locales, en la Navidad y en la temporada turística".La iluminación ornamental durante la Navidad se acota en días y en horas. Se podrán iluminar las calles desde el penúltimo viernes de noviembre hasta el día de Reyes. En este punto apenas hay diferencias con la iluminación durante las pasadas fiestas. Pero la limitación principal en Navidad vendrá por el número de horas de iluminación ornamental. Se delega en los ayuntamientos para que fijen los horarios de iluminación, pero sin sobrepasar un máximo de 168 horas. Una simple división muestra que la media de iluminación diaria en Navidad apenas llegará a cuatro horas.

En el caso de los rótulos con los nombres comerciales, como norma general deberán estar apagados cuando los establecimientos hayan cerrado sus puertas. Sólo podrán funcionar después de esa hora los que tengan un regulador que baje la intensidad. En cada uno de los cuatro tipos de zonas previstos, los rótulos comerciales y los faroles de alumbrado público deberán cumplir normas de intensidad lumínica expresada en lux, la unidad que se usa para medir la lumináncia.

En las zonas naturales sólo se permitirá que la lumináncia de los rótulos sea de 50 lux. En las áreas de mayor concentración comercial se podrá llegar a una lumináncia de los rótulos de hasta 1.000 lux. Se trata de un nivel que fuentes del sector consideran correcta. "La mayor parte de los rótulos comerciales en las ciudades no supera ahora este límite de lumináncia", afirma el gerente de la patronal Aserluz.

El texto deja claro que con todas estas medidas se quiere evitar que entre "luz artificial no necesaria en casas y equipamientos". También se busca "mantener al máximo posible las condiciones naturales a estas horas en beneficio de las personas, de la fauna y de la flora", agrega el borrador del decreto, que desarrolla una ley de 2001 que fue aprobada por el Parlament a propuesta del anterior Gobierno de CiU y que está pendiente de desarrollo reglamentario.

Los comercios, preocupados

Cuando se apruebe, ésta será la segunda norma que hay en España sobre contaminación lumínica después de la promulgada en Tenerife, que se debió a la existencia de un Centro Astrofísico dedicado a la observación el firmamento.

El decreto que prepara el departamento que dirige Salvador Milà preocupa a la patronal Fomento del Trabajo y las agrupaciones de comerciantes. Los comerciantes no se oponen a ella, pero piden que se evalúe su coste. "No estamos en contra de la norma, pero hay que evaluar el impacto económico en el sector privado", dice Miquel Ángel Fraile, secretario general de la Confederación de Comercio de Cataluña, que agrupa a 90.000 empresas. "Debería concretarse más cómo quedan las competencias municipales para evitar que cuando legislen se produzcan grandes diferencias entre ellos", recalca Fraile, quien pide que se reúna la comisión prevista en la ley, integrada por los sectores implicados y la Administación.

El presidente de la Agrupació de Botiguers de Catalunya, Esteve Cantería, dice: "Nos parece muy bien el ahorro energético, pero la mayoría de comerciantes ya están apagando sus letreros durante la noche, y las ciudades van a parecer más oscuras".

Respecto al alumbrado público, las farolas redondas que siguen instaladas en muchas calles deberán protegerse con capuchones para que la luz no se irradie hacia el cielo y se reduzca la contaminación lumínica, dice el Departamento de Medio Ambiente. Se prevé sustituir las bombillas "de vapor de mercurio por otras con menos contaminación ambiental e instalar preferentemente lámparas de vapor de sodio", que contaminan menos.

En los parques naturales y zonas rurales las luces de sodio serán obligatorias, pero su uso será voluntario en los núcleos urbanos o industriales. Distinguir las luces de mercurio y de sodio es sencillo. La patronal Aserluz afirma que hay que fijarse en que "las de sodio emiten una luz anaranjada, mientras que las de mercurio dan un color blanquecino que contamina más". Medio Ambiente calcula que el ahorro en el sector público rondará los 11 millones de euros al año.

Algunos ayuntamientos, entre ellos el de Barcelona, ya se han puesto manos a la obra adelantándose a aprobación del decreto. "Se están cambiado las lámparas de mercurio, pero no todas", dicen en el Ayuntamiento barcelonés. "Aún falta sustituir muchas lámparas cuya parte superior no está protegida", añaden estas fuentes. Otro capítulo son las sanciones, que podrán llegar hasta 30.050 euros en el caso de las que sean muy graves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de enero de 2005