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LA MUERTE DE RAMÓN SAMPEDRO

"No se lo reprochamos", dice la cuñada

"No nos ha sorprendido nada. Desde el principio siempre pensamos que ella había participado", explicó a este periódico Manuela, la cuñada de Sampedro, a quien cuidó en su casa de Xuño (A Coruña) durante casi 30 años. "No se lo reprochamos ni pensamos que debería ser castigada, porque ella hizo lo que le pidió Ramón. Ahora bien, no creo que fuese por amor, como ella dice. No era la única mujer que se había enamorado de él".

Ramona Maneiro, Moncha, como la llaman sus allegados, apareció en la vida de Sampedro en 1996 y en pocos meses se convirtió en una amiga íntima. Era una mujer que arrastraba una vida difícil, con un matrimonio fracasado y tres hijos, uno de los cuales le hizo abuela a los 37 años, a los que mantenía trabajando en una fábrica de conservas de pescado en su localidad natal, A Pobra do Caramiñal (A Coruña). Moncha -que no aparece por su nombre en Mar adentro, aunque su personaje se identifica con el de la actriz Lola Dueñas- era también una mujer inquieta, que conducía un programa de radio en una emisora municipal de la comarca. La figura de Sampedro ya le había impresionado al verlo por televisión, y finalmente logró conocerlo a través de una amiga suya que solía visitarlo. Se enamoró de él y convirtió la causa del tetrapléjico en la suya propia.

Moncha nunca había reconocido su colaboración en la muerte del amigo, aunque sus declaraciones dejaban entrever una ambigüedad deliberada. Ella fue quien buscó a Sampedro el piso de alquiler en la localidad de Boiro, al que se marchó en la navidad de 1997 para no importunar con su muerte a la familia -su hermano, su cuñada y sus tres sobrinos- que le había cuidado sin desmayo desde el día que quedó confinado en una cama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de enero de 2005