La discoteca incendiada en Buenos Aires eludió la última inspección

Dimite el responsable de seguridad de la capital de Argentina

Los responsables de la morgue terminaron ayer las autopsias a 182 cuerpos, víctimas del incendio en la discoteca República Cromagnon, que había eludido la última inspección de seguridad. La policía insistía ayer en que las víctimas mortales tras el incendio por el disparo de bengalas y el estado de pánico que sucedió a la estampida de miles de jóvenes son 188. La tragedia forzó la dimisión del responsable de seguridad de Buenos Aires, Juan Carlos López.

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Otros 57, entre más de cien heridos que continúan hospitalizados, permanecen ingresados en salas de cuidados intensivos y su estado es considerado "crítico" o "muy delicado". Los familiares, amigos y vecinos del lugar, que convirtieron la esquina de la discoteca en un santuario de fotos, flores, rosarios y pancartas, convocaron a manifestaciones ante la sede del Gobierno de la ciudad para pedir "justicia" y, nuevamente, a una cacerolada para "que se vayan todos".

Entre el sábado y el domingo, bajo un sol abrasador, los coches fúnebres se estacionaban uno detrás de otro a las puertas de la morgue judicial. Los cementerios extendieron sus horarios restringidos, propios de días de feria, y los enterradores trabajaron a destajo en días y horarios que debían ser de descanso. El estado de conmoción perduraba el sábado y se prolongaba hasta el domingo, atontaba inclusive a quienes debían transmitir condolencias o reaccionar y asumir su responsabilidad.

El presidente Néstor Kirchner se marchó el jueves por la mañana a pasar la Nochevieja y el fin de semana a Santa Cruz, la provincia patagónica en la que reside y de la que fue gobernador. Enterado de la tragedia, no regresó a Buenos Aires ni transmitió ningún mensaje, ni dijo palabra pública alguna.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, sólo atinó a opinar que el lugar se convirtió en "una trampa mortal" porque se había cerrado la amplia puerta de emergencia "con candado y alambre".

El jefe de Gobierno de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, quien en principio intentó recargar las culpas sobre los empresarios y organizadores del recital, aseguró ayer que iniciará un sumario interno, al margen de la investigación de la justicia, para determinar las responsabilidades que caben a los organismos de control. "El presidente me llamó ayer desde la provincia de Santa Cruz varias veces y puso toda la logística de su Gobierno a nuestra disposición. Quiero destacar la permanente colaboración que recibí del ministro del Interior, Aníbal Fernández", subrayó.

En principio, Ibarra ordenó mantener cerradas las discotecas de la ciudad otros 15 días, después de que se cumplan los tres de duelo impuestos el pasado viernes, para convocar en ese plazo a la cámara de empresarios del sector, las organizaciones sociales y a los legisladores de la ciudad, a participar de un debate que proponga "un cambio en las normativas del control de locales bailables". Según Ibarra, "hay que elaborar una norma que sea cumplida por todos".

El jefe de Gobierno adelantó además que se prohibirán definitivamente los conciertos de bandas de rock en discotecas habilitadas sólo para organizar fiesta o bailes con música previamente grabada.

El secretario de Justicia y Seguridad Urbana del Gobierno de Buenos Aires, Juan Carlos López, renunció a su cargo porque "si no se consiguió que las cosas se pusieran en condiciones suficientes para que no pasen estas tragedias, la verdad es que la responsabilidad es del capitán; y la mínima respuesta que debe darse, en términos de defender las instituciones, es que los jugadores se cambien". López dijo que el sitio estaba habilitado "desde hace ocho años", pero que durante todo ese tiempo se le hicieron "pocas inspecciones, la última en 2003".

La Dirección de Inspección del Gobierno de Buenos Aires, encargada de controlar unos 200.000 locales dedicados a la industria y al comercio, tenía 500 agentes que fueron sustituidos hace poco más de un año, sospechosos de ineficiencia y corrupción, por otros 250 formados especialmente. López admitió que aún no se completó la renovación en el área de verificaciones, "porque no se resuelve el problema de un día para otro".

La discoteca República Cromagnon, que entonces funcionaba como una bailanta de música tropical llamada El Reventón, estaba cerrada el pasado marzo cuando los inspectores y la policía, en una operación conjunta, revisaron los llamados "boliches bailables" del barrio de Once.

Según López, "el Estado normalmente actúa por denuncias y contra este boliche no había ninguna, por otra parte la dirección de bomberos informó entre abril y mayo que el lugar estaba en regla". El ex secretario admite la responsabilidad del Estado, pero advierte de que "no hay país que funcione si las leyes van para un lado y la sociedad para otro".

El empresario Omar Chabán, dueño del local nocturno, fue detenido y ha sido imputado por "homicidio y lesiones culposas" por la jueza María Angélica Crotto, que posiblemente lo interrogue hoy. La justicia también busca identificar a los jóvenes que provocaron el incendio dentro del local apenas se inició el recital del grupo Callejeros.

Familiares y amigos de uno de los fallecidos asisten a su entierro en el cementerio bonaerense de Chacarita.
Familiares y amigos de uno de los fallecidos asisten a su entierro en el cementerio bonaerense de Chacarita.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 02 de enero de 2005.

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