Barcelona reduce el consumo de agua, pero aumenta los residuos sólidos

El Consejo de Medio Ambiente publica los indicadores de seguimiento de la Agenda 21

Barcelona mejora en cuestiones como el consumo de agua, que se reduce año tras año, o el uso del transporte público, que va en aumento; pero suspende en otras asignaturas, como la generación de residuos sólidos por habitante, que cada vez es mayor. Son algunos de los indicadores de seguimiento de la Agenda 21, un informe que se realizará anualmente para tener una visión de las tendencias de la ciudad y evaluar el seguimiento de los objetivos que fija la hoja de ruta encaminada a lograr una ciudad más sostenible.

El informe Indicadores 21 ha sido elaborado por el Consejo Municipal de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento, organismo de participación que congrega a representantes políticos y técnicos del consistorio, empresas privadas, expertos y entidades y asociaciones de la ciudad.

Con datos que proceden de la Administración, del sector privado o de ONG, el documento se estructura de acuerdo con los 10 objetivos que fija la Agenda 21 en otros tantos aspectos: zonas verdes, espacio público, movilidad, calidad ambiental y salud, recursos naturales y energía, residuos, cohesión social, economía y medio ambiente, educación y cooperación.

Las tendencias que apunta la batería de datos son en general positivas: el citado descenso en consumo doméstico de agua (que ha pasado de 135 litros por persona y día en 2000 a 128 litros en 2003); la mejora en la calidad de las playas; el aumento en el consumo de energías renovables (en 2003 se produjeron más de tres millones de kilovatios mediante captación solar) y de productos de comercio justo (ya hay 10 grandes cadenas que los comercializan). Pero esas tendencias muestran también algunos lastres que arrastra la ciudad. El más flagrante es la generación de residuos sólidos urbanos: cada barcelonés genera a diario 1,54 kilos de basura, una cifra que lleva cinco años sin parar de aumentar.

También empeora la proporción de superficie verde por habitante, que actualmente se sitúa en 17,89 metros cuadrados, frente a los 18,35 metros cuadrados de 2003, unas cifras que los técnicos atribuyen al aumento del 3,5% de la población. De entre los indicadores que muestran tendencias negativas también figura el acceso a la vivienda, un problema agravado por el hecho de que las familias barceloneses destinan a pagar alquileres o hipotecas el 57,2% de sus ingresos.

"Los indicadores apuntan tendencias positivas en los hábitos domésticos que dependen de comportamientos individuales, y también en compromisos sectoriales de las empresas, de la comunidad educativa o del Ayuntamiento. "En procesos a largo plazo, como la Agenda 21, que es un plan estratégico a 10 años, las tendencias son muy importantes, aunque los índices varíen en fracciones pequeñas", señala la tercera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona y concejal de Medio Ambiente, Imma Mayol. En opinión de la concejal, el establecimiento de los Indicadores 21 ya es un "ejercicio básico para la utilidad de la Agenda 21, fundamental para que el Ayuntamiento tenga una radiografía que permita potenciar o reorientar políticas".

Respecto al suspenso en generación de residuos, Mayol argumenta su aumento en dos causas: los complejos envases que llevan algunos productos y la presencia cada vez mayor de turistas en la ciudad. En este sentido, insiste en la necesidad de fijar una ecotasa que contribuya al coste de gestión de los residuos. Mayol afirma, sin embargo, que el contrapunto positivo al aumento de residuos es que también aumenta la recogida selectiva: ha evolucionado del 25,5% sobre el total de la basura recogida en 2002 al 37,2% en 2003. Cabe recordar que hace seis años, el porcentaje era de sólo el 8%.

Deberes sociales

Herencia de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992, la Agenda 21 Local está concebida como un programa de acciones y compromisos en materia ambiental, social y económica, que los municipios deben elaborar para afrontar este siglo con políticas encaminadas a lograr ciudades sostenibles. La Agenda 21 de Barcelona fue aprobada en julio de 2002 y presentada como modélica en la cumbre de Johanesburgo, aquel mismo verano.

Para tener una visión más global de la ciudad, la Agenda de Barcelona incluye indicadores sanitarios, sociales y educativos además de los puramente medioambientales. En esta primera sistematización de los indicadores, este capítulo más social obtiene buenos resultados en cuestiones como la esperanza de vida al nacer (79,96 años), la población con estudios universitarios (27%), las cifras de fracaso escolar (ha pasado del 31% en 1999 al 23% en 2002), la participación de la comunidad educativa en programas sobre sostenibilidad, y la proporción del espacio viario con prioridad para peatones, que el año 2002 alcanzó el 35%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de diciembre de 2004.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50