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Las presiones de Bush desbloquean la reforma del espionaje

Las presiones de la Casa Blanca lograron ayer desbloquear la oposición de los republicanos más conservadores de la Cámara de Representantes, que se opusieron hace dos semanas a la ley de reforma de los servicios de Inteligencia y espionaje. "Es una ley importante para la seguridad de nuestro país", había dicho el presidente Bush horas antes.

La legislación, que está previsto que se vote hoy -mañana es el último día hábil del Congreso, que se disuelve hasta el 4 de enero, cuando se constituyen las nuevas Cámaras- contempla la creación de un director de Inteligencia Nacional que coordinará la labor de los quince organismos repartidos en varios departamentos y supervisará la estrategia de seguridad y el reparto de los 40.000 millones de dólares anuales de presupuesto. Se pone en marcha, además, un nuevo Centro de coordinación de lucha contra el terrorismo.

La ley recoge la mayor parte de las recomendaciones de la comisión que investigó el 11-S y cuenta con el respaldo de los demócratas. No obstante, la normativa tenía dos adversarios en las filas republicanas: Duncan Hunter, presidente del comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara, temía que el Pentágono perdiese fuerza, y James Sensebrenner, presidente del comité Judicial, exigía mayor control sobre la inmigración ilegal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2004