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El Gobierno iraquí asegura que en la ofensiva de Faluya ya han muerto 1.000 insurgentes

Un convoy de la Media Luna Roja entra por primera vez en la ciudad con ayuda humanitaria

Un convoy de la Media Luna Roja iraquí entró ayer por vez primera en Faluya, seis días después del comienzo del asalto a la ciudad por las tropas estadounidenses, para llevar ayuda humanitaria a sus habitantes. El convoy ha llegado en un momento en el que aumenta la inquietud por las condiciones de vida de la población civil, que carece de agua, luz, alimentos y medicinas. Según un miembro del Gobierno iraquí, 1.000 insurgentes han muerto en el asalto y cientos han sido hechos prisioneros, mientras que el mando estadounidense anunciaba que para el martes sus tropas habrán tomado el último reducto de la guerrilla en la ciudad, la zona apodada Queens por los soldados, por el nombre del barrio de Nueva York.

El convoy con ayuda humanitaria entró en Faluya a las 15.25 (13.25, hora peninsular española), según indicó la portavoz de la organización humanitaria, Ferdus al Ubaidi. El convoy estaba compuesto por cuatro camiones, tres ambulancias y un minibús con alimentos, sobre todo pan, arroz, agua y equipos médicos.

Los vehículos se dirigieron hacia la ciudad desde Bagdad, a 50 kilómetros de distancia, sin garantía de que les fuese autorizada la entrada por el Ejército estadounidense ni por el Gobierno interino iraquí. La ciudad sufre una ofensiva de gran envergadura desde el pasado lunes, y los habitantes están muriendo "de hambre y de sed", afirmó la citada portavoz. Más del 90% de la población (cifrada entre 250.000 y 300.000 personas) huyó de los combates, unas 200.000 personas, según organizaciones humanitarias en Irak, y la ayuda que llegó ayer cubre las necesidades de unas 200 familias.

Algunas informaciones hablan de un brote de fiebre tifoidea, mientras el principal hospital permanece aislado del resto de la ciudad y los médicos aseguran que sólo pueden tratar a los heridos con vendas, cuando consiguen llegar hasta ellos, ya que carecen de medicamentos.

Mientras la lucha continúa en la ciudad con avances de las tropas norteamericanas, el consejero iraquí de Seguridad Nacional, Kasim Dawood, afirmaba que la operación militar está "casi terminada" y que hasta ahora unos 1.000 insurgentes han caído bajo el fuego y 200 han sido hechos prisioneros en la batalla que se desarrolla en la ciudad suní desde hace seis días. "Faluya está liberada, excepto algunas bolsas de resistencia", aseguró Dawood, quien admitió también que el extremista jordano Abu Musab al Zarqaui, considerado la principal amenaza terrorista en Irak, logró huir del cerco en Faluya.

El mando estadounidense no se mostró ayer tan optimista, aunque indicó que de aquí al martes habrá caído el último reducto donde los insurgentes se han hecho fuertes, el denominado por las tropas americanas barrio de Queen, el distrito Shuhada, al sur de la ciudad. La conquista de esta zona dará el control total de Faluya a las fuerzas estadounidenses, cuyos tanques e infantería empezaron ayer a avanzar hacia ese distrito, encontrando fuerte resistencia de insurgentes procedentes de Siria y Chechenia, según indicó el comandante Clark Watson, jefe adjunto del primer batallón de Marines. Watson añadió: "Ahora están ofreciendo una dura resistencia porque saben que van a morir en la batalla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2004