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Reportaje:

El mundo a los 18 años

Hace dos años, EPS reflejó el mundo visto por niños de 10 años. Hoy volvemos a hacer un retrato global a través de los proyectos, ideas y reivindicaciones de 12 jóvenes que entran en la mayoría de edad. De Holanda a China, de España a Irak, de Kenia a Argentina.

El año en que nacieron estos chicos y chicas, España entró en la UE, asesinaron al primer ministro sueco Olof Palme y la central de Chernóbil causó la mayor catástrofe nuclear civil de la historia. Dieciocho años. ¿Quién no ha sentido el vértigo de la mayoría de edad? La responsabilidad, que sustituye a tantas pataletas de adolescencia. Saberse mayores, saber que ya podemos marcharnos de casa… Volar, para aterrizar poco después. Y, sin embargo, seguir sintiéndonos inseguros, muy niños, muy niñas, en muchas cosas aún. Y uno sale de su cuarto para enterarse con todas las consecuencias de lo que pasa ahí fuera, porque uno ya es adulto y ha de aprender a caminar solo. El planeta se hace un mundo. Lo dijo, fuera de la grabación, Jazmín Schencman, la argentina de la portada: "Echo de menos la falta de responsabilidad de la adolescencia; tus mayores te resolvían todo, te llevaban y te traían. Ahora tengo que ir sola a todas partes". Uno se cree algo, y en realidad, en medio de enormes contradicciones, lo que hace es tantear más que nunca. Lo reconoce Iñaki Rekalde, de Bilbao: "Trato de mirar las cosas desde distintas perspectivas, como si fuera distintas personas. No sé. A veces me veo como tanteando distintos caminos". Pero si algo tienen en común los 12 jóvenes que nos cuentan aquí algo de sus vidas es que se ven felices, aunque unos estudien para ser diseñadores industriales y otros, como el marroquí Abdelkrim, se conformen con vender cigarrillos en el zoco. Otro punto de convergencia llama la atención: su incondicional adscripción a dos causas. Una: su país (no sólo el chico iraquí pide que los norteamericanos salgan inmediatamente de su país, sino que también la holandesa Eva Duvekot hace toda una declaración de principios: "Nos falta autoridad y valor para ser nosotros mismos sin pedir permiso"). Dos: la libertad. Prácticamemte todos declaran que en el futuro quieren montar su propio negocio, su empresa, ser independientes, no tener jefes. Su contagiosa vitalidad ingenua -en algunas zonas, como Palestina y Kenia, los jóvenes de hasta 18 años suponen la mitad de la población- se irá templando por la fuerza de las circunstancias, que impone sus desigualdades. Las cosas son así. Lo dicen las estadísticas. Cuando pasemos a las dos siguientes páginas, veremos que, según las cifras medias, la holandesa Eva vivirá 60 años más y ganará 24.000 dólares anuales, pero a la keniana Agnes le quedan sólo 27 años y ganará 360 dólares anuales. RAFAEL RUIZ

Holanda. Eva Duvekot

"Me atrae diseñar; desde una silla hasta una bici"

Vive en un barrio popular de Amsterdam. Estudia último año de secundaria. Quiere hacer diseño industrial. Vive con sus padres y dos hermanos.

Vengo de una familia que me ha protegido y cuidado mucho, lo mismo que a mis dos hermanos, y ahora estamos mejor que nunca. Cuando tenía 14 años, mis padres atravesaron una crisis muy fuerte y hablaron incluso de divorcio. Luego lo superaron. Fue una época muy dura para mí. Como repetí cuarto de secundaria, ahora estoy terminando los estudios, cuando mis amigos más íntimos ya han salido del colegio. He elegido la rama de ciencias con matemáticas, química, ciencias naturales, inglés, latín y holandés. Tengo pensado matricularme en la Universidad Técnica de Delft para hacer diseño industrial. Mi padre es arquitecto y a mí me atrae la arquitectura de las cosas. Diseñar desde una silla hasta una bicicleta. Aunque lo que me gustaría de verdad es dirigir mi propia empresa. También quiero tener muchos niños. Ya veremos cómo me organizo.

Lo que más me relaja ahora son las clases de vela que doy a niños a partir de ocho años en Frisia. Salgo los viernes y regreso los domingos. Es estupendo. Antes estudié ballet durante nueve años y también violín, otros nueve años. Me da pena haber abandonado el baile clásico, pero mi profesora se puso muy enferma y con la sustituta no era lo mismo.

Algunas de mis amigas han salido con el mismo chico hasta tres años seguidos. Yo, sin embargo, no he pasado de los cuatro meses; debo de tener miedo a que me hagan daño. Sí, sí, he tenido relaciones sexuales. Varias de mis conocidas se quedaron embarazadas, pero puedo decir que fue por accidente, no por falta de información. En el colegio hemos recibido mucha. Con las drogas, no tanto; un folleto y poco más. Pero tengo claro que no me interesan.

En algunas cosas reconozco que puedo parecer aún algo niña. Mi habitación está pintada de todos los colores, del rosa al lila. Tengo un altillo con la cama y mis padres me han comprado una antigua que me encanta. Siempre hemos viajado mucho con mis padres, y eso lo recuerdo con cariño. Hemos visitado toda Europa y llegado hasta Marruecos, y a Nicaragua, un país excepcional. De España sé poco, la verdad. Lo hemos cruzado a menudo para ir a Portugal, pero lo que más recuerdo es el calor y los chicos guapos. Y luego, el horror del 11-M, claro.

Mi padre es protestante, y mi madre, católica. Pero no nos han impuesto una educación religiosa. Mi escuela es católica y estupenda, aunque considero que la religión se puede manipular demasiado. Ha habido muchas guerras con fondo religioso. Y no hablemos de los fundamentalismos. Les tengo alergia. Con la política me pasa otro tanto. Mi primer voto fue para los socialistas (PvdA), en las municipales. Los Verdes me parecen poco realistas. Holanda ya no es modelo de nada bueno en Europa. Vamos a remolque de EE UU en cosas como la guerra de Irak. Encima, somos unos arrogantes. Nos falta autoridad y valor para ser nosotros mismos sin pedir permiso. ISABEL FERRER

Holanda. 16,3 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 24.000 dólares. Alfabetización de adultos: 99%. Esperanza de vida: 78 años. Menores de 15 años: 18,3%.

Kenia. Agnes Mwangi

"El agua se la compramos a una vecina"

Vive con su madre en Nairobi, en el barrio de Mathare. Su padre se ha marchado al campo. Son ocho hermanos. Quiere estudiar peluquería.

Nací el 1 de enero de 1986. Mi padre se llama John, y mi madre, Jane. Somos ocho hermanos, tres chicas y cinco chicos; yo soy la segunda más joven. Nos llevamos muy bien. Todos me adoraban cuando era pequeña, mi hermano Peter me llevaba con él a todas partes, nunca me dejaba sola, es de los mejores recuerdos de mi infancia.

Vivo en Nairobi, en el barrio de Mathare; siempre he vivido allí, aunque no me gusta mucho. No sé cómo describirlo, es un gueto. Mis padres no nacieron en él, sino que llegaron de fuera de la capital. Ahora vive aquí muchísima gente, incluidos todos mis hermanos, aunque tienen sus propias casas. En mi casa vivimos mi madre y yo. Mi casa está bien; bueno, quizá no tanto, pero me gusta. Está hecha con madera y el techo de uralita. No tiene baño. Hay uno a cinco minutos andando. El agua se la compramos a una vecina, vamos con un bidón y lo llenamos.

Hay dos habitaciones, la mía y la de mi madre. Me gusta mucho el fútbol y en mi cuarto tengo pósters de futbolistas: Beckham, Zidane, Kano. También tengo colgados los diez mandamientos, y un póster del grupo Backstreet Boys.

Estudié primaria, pero no secundaria. Ahora mismo no estudio ni trabajo, pero quiero continuar mi formación. Quiero ser peluquera. Se gana mucho dinero, lo sé porque mi hermano es peluquero. Quiero ganar dinero. Hasta ahora no he podido empezar en la escuela de oficios porque no puedo pagarla. Cuesta 4.000 chelines al mes (40 euros) y el curso dura seis meses. Mi hermana está intentando ayudarme. Quizá en un año pueda empezar.

Mi padre se jubiló y se volvió al campo; ahora vive en Nyeri y tiene una pequeña huerta, solemos visitarle dos veces al año, pero él viene a menudo a vernos. Aparte de Nyeri y algún otro sitio en el interior, no he viajado mucho, nunca he ido a la costa, y de Kenia no he salido.

Mi madre vende verdura, una verdura típica de aquí que se llama sukuma wiki y se parece a las espinacas. En un buen día saca 1.000 chelines kenianos (10 euros) de beneficio. La vende al por mayor a la gente que más tarde la vende en los puestos, así que trabaja de ocho de la tarde a nueve de la mañana. Yo duermo sola, pero no me da miedo. Ya estoy acostumbrada. Aunque Mathare puede ser peligroso, pueden venir a robarte o a violarte en tu casa.

Mi madre todavía me trata como a una niña. En cierto modo, yo también me siento todavía más niña que mujer. Soy virgen y no quiero tener relaciones sexuales hasta que me case. Quiero casarme, pero cuando sea muy mayor, con treinta y tantos. Quiero conseguir cosas en la vida antes de casarme. Primero, un buen trabajo, y lo demás vendrá después. Tampoco quiero muchos hijos, es difícil sacar adelante a tantos, quiero tres. Mi marido tendrá que ser cariñoso, honesto, disciplinado, de mi tribu, los kikuyu, más por mi familia que por mí, y cristiano convertido.

Yo voy a la iglesia dos veces a la semana, porque soy del grupo de danza, hacemos bailes gospel, acompañando las canciones de oración. Muchas chicas aquí tienen una vida difícil y no tienen a Cristo en su vida. Por eso me uní a la iglesia, para que Dios me ayude. I.CREMADES

Kenia. 32 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 360 dólares. Alfabetización de adultos: 82%. Esperanza de vida: 45 años. Menores de 15 años: 40%.

España. Iñaki Rekalde

"Lo que más miedo me da es perder la plenitud física"

Cumple 18 años el 27 de noviembre. Vive en el barrio de Indautxu, en Bilbao. Su padre es médico, su madre trabaja en casa. Tiene dos hermanos. Estudia empresariales en Deusto.

Nací en Bilbao, mis padres también son de aquí. Y mis cuatro abuelos. Y creo que es la ciudad donde quiero vivir siempre. Y los veranos en Zarautz, como hasta ahora. Mi madre trabaja en casa, y mi padre es médico en un ambulatorio. Tengo dos hermanos más pequeños, uno de 14 años y otro de 12. Vivimos los seis juntos, digo los seis porque mi abuela tiene piso al lado, pero está siempre en casa. He estudiado siempre con los jesuitas y ahora he comenzado en la Universidad privada de Deusto. Estudio administración y dirección de empresas. Me gustaría ser empresario. Algo relacionado con viajar y con el trato con la gente. Quizá una cadena de hoteles o de restaurantes. Bueno, eso sería perfecto. Mis padres me dejaron total libertad para elegir. Si hubiera elegido ser cocinero -me encanta cocinar, sobre todo hacer pastelitos-, me hubieran dejado.

¿Cómo me definiría? No sé muy bien. Me gusta estar solo, pero también con gente. Soy de pocos amigos, pero buenos. En eso soy muy selecto. Mi madre dice que tengo un carácter…, ¿cómo dice ella?, templado… Nunca me enfado, no soy nada violento. Me veo estable anímicamente.

Mi familia es proteccionista, pero también nos deja a mis hermanos y a mí que asumamos nuestras responsabilidades. A mí me gusta llevar una vida tranquila. Los viernes por la noche solemos buscar una fiesta universitaria. Buena parte de los sábados los dedico a hacer deporte; me gustan todos: tenis, natación, fútbol, ciclismo, correr… Hago mucho deporte; en vez de cansarme, me revitaliza. Y por la tarde estudio y salgo con la pandilla, en plan tranquilo: hablamos, tomamos algo. Los domingos voy a misa, sí, sé que puede chocar, voy con mis hermanos y mis amigos. Pero no me veo una persona religiosa, tengo unas creencias muy personales, muy subjetivas. Creo en los valores de Jesús, pero no creo que los tenga en exclusiva el cristianismo. No sé. Tengo muchas dudas. Veo que la religión se utiliza de mala manera, de forma egoísta por parte de algunos, que muchos se agarran a ella simplemente como un flotador.

Leo la prensa todos los días; la sección que menos me interesa es la de política. En general, a los políticos les veo muy carotas. Sé que ahora voy a poder votar, pero el problema es que no sé a quién. Ninguno me llena. En televisión, me gusta ver los deportes, los informativos y alguna serie como Aquí no hay quien viva y CSI. ¿El último libro que he leído? El código Da Vinci. Impresionante. Tengo ordenador en la habitación, pero no, no me engancho mucho; prefiero salir con los amigos o ir al salón de casa a charlar con mis padres. Con la edad me he acercado más a ellos, y a veces, por ejemplo, me doy cuenta de que tengo muy abandonado a mi padre, y salgo con él a la naturaleza, a pescar…

¿Viajar? He tenido la suerte de viajar mucho. Con mi familia. De España conozco todo, excepto las islas, Murcia y Almería. Fuera, he estado en Portugal, Italia, Francia, Bélgica y Holanda. Me encanta viajar con mi familia; no lo cambio por nada. Eso, comer bien y el deporte son cosas que no cambio por nada. De los viajes, he aprendido a ver que hay cantidad de gente diversa. Me ha impactado París. Y la noche de Venecia. De España he aprendido también eso, lo diversa que es; es lo más bonito que tiene, la diversidad.

Pensando en el futuro, claro que me gustaría formar una familia, si encuentro con quién, y tener niños. No, todavía no tengo novia. ¿Cómo tiene que ser ella? Inteligente, pero no una listilla, no una de esas que van de sabelotodo. Sincera. Parecida a mí en gustos. Y guapa. No soy de los que dicen que no se fijan en el físico; yo sí que lo miro, y me gusta que sean guapas.

Del mundo, me da mucha pena el conflicto Israel-Palestina. Como me da pena el de aquí, entre el País Vasco y España. ¿Cómo se solucionan? Creo que sólo hay una forma: cediendo todos un poquito. ¿La guerra de Irak? Pues creo que estamos llegando a un punto en que el exceso de información nos puede dejar desinformados. Pero si es verdad que lo han hecho por quedarse con el petróleo, es muy fuerte, un crimen contra la humanidad. En general, veo el mundo muy radicalizado.

¿Algo que me dé miedo en la vida? Perder la plenitud física. Perder la vista, una pierna, el cáncer, el sida… No sé cómo reaccionaría. ¿La eutanasia? La entiendo. Hay que entenderla como una opción individual. Me da miedo todo eso. RAFAEL RUIZ

España. 41 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 14.500 dólares. Alfabetización de adultos: 98%. Esperanza de vida: 79 años. Menores de 15 años: 14,4%.

Palestina. Yara Najjar

"Tendré mi empresa aquí en Ramala, en mi país"

Vive en Ramala. Su padre se dedica a promocionar el comercio palestino, su madre trabaja en una ONG. Tres hermanos. Estudia empresariales.

Estudio segundo curso de empresariales en la Universidad de Bir Zeit, pero hoy no he ido a clase. Esta mañana, cuando me preparaba para salir de casa, me ha llamado por teléfono una compañera, me ha alertado de que los soldados israelíes habían tomado la zona y bloqueado los caminos. No es la primera vez que pasa. El año pasado, muchos días no pudimos ir a clase. Lo peor es cuando te encuentras los soldados en el camino y empiezan a disparar. Entonces corro. Hoy he tenido suerte y me ha avisado alguien. Por eso me he quedado aquí haciendo cosas de casa: limpiando, cocinando, haciendo las camas.

Ésta es mi cuota de responsabilidad en la familia, sobre todo desde hace tres meses, cuando mi padre, por razones de su empleo, empezó a vivir a caballo entre Palestina y Jordania, y mi hermano, que acaba de cumplir los 20, se fue a estudiar y a trabajar a Suecia. Ahora, todo el peso del hogar ha recaído sobre mi madre, que tiene que cuidar de mis dos hermanas más pequeñas, de 12 y 13 años. Yo la ayudo.

Mi padre, Ibrahim, tiene 44 años, es licenciado en lengua inglesa, pero trabaja desde hace años en una organización dedicada a promocionar las empresas y el comercio de Palestina. Mi madre, Samar, tiene un año menos, está licenciada en periodismo y trabaja en una ONG dedicada a la promoción de la mujer. Desde casa, como vivimos muy cerca de la Mokata, el cuartel general del presidente, nos enteramos rápidamente cuando sucede algo. Desde este mismo comedor podemos escuchar los disparos o las bombas. Muchas veces pasamos miedo. Pero no suelo quejarme.

Cuando sucede algo en Israel, quiero decir un ataque suicida o un atentado, me duele y entristece. Pero también comprendo que, aunque muere mucha gente inocente, para muchos es la única manera de acabar de una vez por todas con la ocupación y de conseguir nuestro propio Estado. Estamos en un callejón sin salida. No hay muchas opciones. Además, no confío en ningún dirigente político.

En esos momentos de encierro, me doy cuenta de que me han robado algo, que me falta algo: mi libertad. Aunque he viajado dos veces al extranjero, a Jordania y Egipto, tuvimos que cancelar un viaje a Siria por culpa de la situación aquí. Y Europa queda tan lejos y es tan caro… La última vez que fui a bailar fue hace casi dos años, en la fiesta de graduación. La próxima oportunidad que tendré será quizá en una fiesta de cumpleaños de alguna amiga o en una boda. En Ramala no hay salas de fiestas; solamente cafés, donde tomar un refresco con los compañeros y charlar. Mi diversión preferida es pasear. Pero tengo que volver a casa antes de las ocho de la noche; la situación es peligrosa.

Aunque soy musulmana, no llevo el hiyab (el pañuelo tradicional islámico) ni creo que lo lleve nunca. Tampoco voy a la mezquita, pero rezo en casa. Y en el Ramadán ayuno, como todo el mundo. Hoy, lo que más me preocupa es poder acabar mis estudios y tener éxito. Desde luego, me casaré, tendré un marido y unos hijos. Pero por ahora estoy enfrascada en mis estudios. Aunque desde hace seis meses hay un chico que me gusta más que los otros amigos. Es un compañero de clase. No sé si se puede llamar un novio. Pero me da la sensación de que es algo más que un amigo. Quizá un día tenga mi propia familia y mi propia empresa, pero será aquí en Ramala, porque ésta es mi ciudad, y éste, mi país, Palestina. FERRAN SALES

Palestina. 7 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 1.050 dólares. Alfabetización de adultos: 86%. Esperanza de vida: 72 años. Menores de 15 años: 46%.

Israel. Leat Peled

"Estoy mucho más a la derecha que mis padres"

Está haciendo el servicio nacional social, que sustituye al militar, al norte de Israel. Sus padres viven en Jerusalén. Tiene cinco hermanos.

Sueño con casarme y tener muchos hijos. Los que Dios me dé. Además quiero ser guía y abrir una escuela sobre la naturaleza. No busco un novio, lo que quiero es un marido. Tiene que ser una persona modesta, buena y amable, que escogeré en el momento adecuado entre los candidatos que me presenten mis padres, mis familiares o los rabinos. Tampoco quiero ser guía en un sentido turístico y comercial, que enseña monumentos, es algo más profundo; lo que deseo es aprender a enseñar la tierra, descubrir nuestra naturaleza y ayudar a amar nuestro país, Israel.

Hace dos años acabé la secundaria en una escuela religiosa de Jerusalén. Luego, durante un curso tomé lecciones de estudios sagrados en un centro para mujeres. Ahora estoy haciendo el servicio nacional sustitutorio del servicio militar obligatorio. La mayoría de las muchachas de mi edad están en el Ejército, pero yo he escogido el servicio nacional, destinado a las jóvenes religiosas judías que, por cuestiones ideológicas o morales, nos negamos a hacer de soldados.

Mi unidad del servicio nacional está destinada en Safed, al norte. Vivo en un piso con otras cinco compañeras. Dos veces por semana tengo permiso y bajo a Jerusalén, para ver a mis padres y a mis hermanos. Aprovecho para traer la ropa sucia a casa y subir todo lo que puedo encontrar dentro de la nevera. En casa hay otros cinco hermanos. Yo soy la segunda.

Mi padre, Roni, tiene 44 años; aunque nació en Jerusalén, es de origen rumano. Trabaja en el Museo de Israel, donde dirige actividades relacionadas con las exposiciones. Tengo buena relación con él, pero me entiendo mejor con mi madre: entre las dos no hay secretos. Se llama Galid, tiene 40 años y es originaria de Detroit, en Estados Unidos. Trabaja como comadrona. Vino a Israel como turista cuando tenía 18 años. Se quedó aquí y luego vino el resto de su familia. Yo creo que los dos son de izquierdas. Desde luego, yo estoy mucho más a la derecha que ellos. La última vez que fui a una manifestación fue a finales de septiembre: participé en una cadena humana, promovida por las organizaciones colonas. Unimos los asentamientos de Gus Katif con Jerusalén. Fue un acto de protesta contra el plan de Sharon de desmantelar los 21 enclaves de la franja de Gaza.

Me da miedo el terrorismo. Durante mucho tiempo estuve sin ir al centro de Jerusalén, por temor a los atentados. Hasta que comprendí que es lo que ellos tratan de conseguir. Así que revisé mi actitud. Hace poco incluso estuve en el Muro de las Lamentaciones. Creo que no es posible que israelíes y palestinos podamos vivir juntos en paz. No hay un punto de encuentro. Para los judíos, la paz tiene un valor superior que para los palestinos. Ellos entienden la paz como algo circunstancial, un alto el fuego, por ejemplo. Para nosotros es un valor supremo. Es imposible entenderse. No sé cuál es la solución. Yo no la tengo. Confío en Dios. FERRAN SALES

Israel. 6,3 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 16.700 dólares. Alfabetización de adultos: 95%. Esperanza de vida: 79 años. Menores de 15 años: 26,7%.

Argentina. Jazmín Schencman

"Si yo fuera presidente, dejaría de pagar al FMI"

Nació y vive en Buenos Aires, en el barrio Norte, una zona de clase media. Tiene dos hermanos mayores, de 24 y 19 años. Su ilusión es montar un negocio en el campo.

Estudio en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, un colegio público que depende de la Universidad de Buenos Aires. Mi padre tiene una escuela de inglés. Mi madre estudió medicina, pero en realidad nunca ejerció porque se dedicó a los hijos. Tengo buena onda con ellos. Mi hermano Pablo termina sociología el año próximo, y Martín estudia para técnico en audiovisuales, pero lo que le gusta de verdad es la música.

Quiero estudiar biología o geología. Soy una persona bastante tranquila. Me da el bajón cuando tengo que arrancar después de las vacaciones. Paso dos o tres meses en el campo, haciendo vida de campesina, la tierra, bicicleta, caballos. No me gusta la ciudad. Mi sueño es tener un proyecto fuera de Buenos Aires, no muy lejos, en un campo o en una reserva ecológica.

Claro que pienso en encontrar a un hombre y formar una pareja. Tiene que interesarle la ciencia, para compartir afinidades. No sé si quiero casarme, con papeles y todo eso, pero sí tener hijos.

Durante la semana me levanto entre las 7.00 y las 8.30, depende del día. Por la mañana tengo inglés y deportes, que forman parte de las actividades del colegio. Las clases son por la tarde. Me gusta leer: Tolkien, Harry Potter, una escritora argentina -Liliana Bodoc- que escribe como Tolkien. También García Márquez, pasé el verano leyendo novelas suyas y me encantó. La música la escucho en la radio, me gustan Serrat, Sabina, Fito Páez…

Me gusta el cine, aunque no voy mucho. Algunas veces alquilamos películas. Me encantó Hable con ella. Cada tanto voy a algún concierto de tango, porque a mi padre le apasiona. Me gusta bailar, pero no me convence el ambiente de la disco.

Tengo muchas ganas de viajar. Sólo he ido a Brasil y Uruguay. Europa es mi asignatura pendiente. Tengo antepasados españoles por parte de la familia de mi madre. Me atrae España por mis orígenes, por el idioma. Me seduce más que la sociedad estadounidense, que no termino de entender. No estoy de acuerdo con las cosas que hacen los americanos ni con su presidente. Todavía no he votado nunca en unas elecciones. La verdad, no sé a quién habría votado en las últimas. A Kirchner, seguro que no, y a Menem, tampoco. Me habría inclinado más por el lado del socialismo. Mi familia está bien económicamente, pero no es de la alta sociedad, ni mucho menos. Mi madre siempre dice que hay que tener una visión crítica de las cosas.

En mi escuela todavía se habla de la dictadura. Hay una placa que recuerda a los alumnos y profesores que desaparecieron, unos treinta. Voy siempre a las manifestaciones que conmemoran algo del golpe. Creo que muchos de los males que padecemos ahora vienen de aquella época.

No me gusta cómo está mi país. No es justo lo que está pasando, que haya gente muriéndose de hambre. De las instituciones no confío en ninguna, quizá en mi colegio. ¿El Ejército? Noooooo, por favor. Me alegro de que el servicio militar ya no sea obligatorio, era una tortura para los que tenían que hacerlo. El Gobierno me da rabia. Los escucho y me da más rabia todavía. Si yo fuera presidente, dejaría de pagar al Fondo Monetario Internacional, porque ya me tienen repodrida y recansada. Procuraría crear empleo.

Me gusta estar informada aunque me cuesta. La guerra de Irak me produjo una indignación y un dolor muy grandes. Cuando Bush decía: vamos a salvar a los iraquíes, lo que en realidad tenía que decir es: vamos a robarles el petróleo. Me duele que haya gente que se lo crea. Por otra parte, en este mismo mundo hay cosas muy buenas, organizaciones como Greenpeace, o aquí en Argentina, Vida Silvestre, que luchan por la conservación del planeta.

No tomo alcohol, no fumo y no he probado ninguna droga. Me da miedo perder el control. En la disco y en el colegio, lo que abunda es la marihuana. En otros lugares, todo es pastillas.

Tuve novio, pero se acabó. Me aburría. Me parece que las relaciones sexuales sin sentimientos son un bodrio. Probablemente, la mayoría no piensa como yo. Si me enamoro de un chico, creo que sí tendré relaciones. Cuesta todavía hablar de sexo porque hay mucho tabú. En mi casa, nunca, y en el colegio, apenas. Con las chicas a veces sale el tema, pero cuando hay chicos no se habla. Argentina es poco libre sexualmente hablando. FRANCESC RELEA

Argentina. 38 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 4.060 dólares. Alfabetización de adultos: 97%. Esperanza de vida: 74 años. Menores de 15 años: 26%.

China. Gao Yong.

"Es pronto para tener relaciones sexuales"

Nació al sur de Pekín, vive en Xihongmen. Estudia informática. Hijo único. Le gustaría montar su propia empresa de juegos informáticos.

Nací en Gaomidian, unos 25 kilómetros al sur de Pekín. Antes era un pueblo de campesinos, pero la mayor parte de la gente ha abandonado los sembrados y trabaja ahora en pequeñas fábricas y talleres en los alrededores. Recuerdo mi infancia como una época feliz, libre de presiones. Fui a la escuela en el pueblo. El suelo de la clase era de barro. En invierno hacía mucho frío, ya que sólo había una estufa. El patio estaba lleno de charcos. Desde entonces ha cambiado mucho, ahora hay calefacción. En el año 2002, después de suspender el examen de acceso al bachillerato, que conduce a la Universidad, decidí inscribirme en la Escuela de Formación Profesional número 3 del distrito de Daxing, en Xihongmen, donde estudio informática. Desde mi casa tardo 20 minutos en bicicleta.

Lo que más me gusta son las actividades extraescolares, como las competiciones de oratoria y los partidos de baloncesto, y estudiar la vida y ejemplo de Lei Feng, el soldado modelo loado por Mao Zedong. Pero detesto los discursos del director por los altavoces sobre la disciplina. La matrícula cuesta 1.800 yuanes (unos 174 euros) al año.

Mi padre tiene 42 años. Trabaja en una obra. Y mi madre, 43. Es ama de casa. El recuerdo más triste que conservo de mi infancia es cuando vi a mis padres discutir. No tengo hermanos, aunque de pequeño me hubiera gustado a menudo tenerlos. Aun así, pienso que la política de hijo único es adecuada, porque es obvio que la población china es demasiado grande. Mi padre gana 1.500 yuanes (125 euros) al mes. Además, alquila algunas habitaciones y un local para una tienda, que suponen unos ingresos de otros 1.400 yuanes.

El problema en China es que hay demasiadas diferencias entre la costa y las regiones rurales, y los campesinos se van a las ciudades. En mi pueblo hay cuatro inmigrantes por cada vecino. Existe un gran desequilibrio. Pero la diferencia de ricos y pobres no sólo existe aquí. En EE UU también hay gente que duerme en la calle.

Me levanto cada día a las seis de la mañana y empiezo las clases a las ocho. Como en la escuela por ocho yuanes (0,80 euros), y cuando vuelvo a casa, después de la cena, suelo hacer los deberes. Mi casa es corriente, está en una zona de viviendas bajas, pequeñas. He decorado mi habitación con dibujos de cómics. Me considero una persona activa. Pero no he viajado nunca. Sólo he ido a Hebei (una provincia vecina) a visitar a unos parientes. También he estado en Tiananmen, en Pekín, con mis amigos. De España, sólo conozco el Real Madrid y las corridas de toros, porque las ponen en la tele. La situación en el mundo es preocupante. La guerra de Irak se montó por la energía, y creo que en el futuro habrá más conflictos por este motivo. Pienso que el Gobierno chino está muy bien, está ayudando a los campesinos. Pero me gustaría poder votar y elegir a los dirigentes. Ahora no se puede. Quizá los países socialistas tengan que ser así.

Todavía no he tenido novia. Creo que en China falta educación sexual. Besar está bien, pero a los 18 años es demasiado pronto para tener relaciones sexuales. Ninguno de mis amigos las ha tenido. Es conveniente esperar por lo menos hasta los 20. Quiero casarme algún día -si no, estaré demasiado solo- y tener un hijo, pero sólo uno. Y espero montar mi propia empresa y desarrollar programas informáticos de juegos. Me gusta pensar, pensar en cómo puedo contribuir a la sociedad. El dinero no hace la felicidad. JOSÉ REINOSO

China. 1.300 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 940 dólares. Alfabetización de adultos: 85%. Esperanza de vida: 71 años. Menores de 15 años: 22,3%.

Marruecos. Abdelkrim Mazi

"Un amigo se ahogó intentando llegar a España"

Acaba de cumplir 19 años. Reside en Temara, ciudad al sur de Rabat. Vive de vender cigarrillos y empujar carros en el zoco. Seis hermanos.

El ramadán es un periodo difícil para mí. Mis ingresos se reducen. Vendo pitillos sueltos en el zoco y durante esa época la gente no fuma durante el día. La venta de pitillos es una de mis dos fuentes de ingresos. La otra consiste en ofrecerme a las personas que hacen grandes compras a empujar el carro en el que colocan la mercancía hasta la entrada del zoco. Los días en que se me dan bien las cosas gano 50 dirhams (4,60 euros). De ese dinero, primero doy algo en casa; el resto me lo gasto en el transporte público, en el café, al que acudo para ver partidos de fútbol con los amigos en la televisión, o en comprarme algo de ropa. Como a todos los jóvenes de mi edad, me apasiona el fútbol español.

Resido en Mers el Jair, un barrio de Temara, una ciudad al sur de Rabat que ha crecido mucho estos últimos años. Siempre he vivido aquí. Mi padre, que es albañil, construyó nuestra casa con sus propias manos. Es como todas las demás del barrio. Dos dormitorios, un salón, una cocina y un baño. Tenemos agua corriente, pero no luz eléctrica. En mi calle tampoco hay alumbrado público ni la calzada está asfaltada, pero dicen que nos la van a poner pronto, en pocos meses. Por la noche funcionamos con velas, pero vemos la televisión gracias a una batería de automóvil, aunque no disponemos de parabólica.

Mi padre, Mohamed, de 50 años, trabaja cuando le llaman. Antes, mi madre también limpiaba algunos pisos por horas, pero desde que tuvo un bebé -mi hermano pequeño tiene ahora un año- se dedica sólo a atenderle y a la casa. Así que hemos tenido que apretarnos un poco el cinturón.

En casa somos siete hermanos. Nuestros padres son analfabetos, pero a nosotros nos mandaron a la escuela. El mayor de mis hermanos, Aziz, tiene 22 años; yo soy el segundo. Dejé la escuela, por culpa de una enfermedad, cuando tenía 17. Ahora estoy bien y compagino mis chapuzas con algunos estudios. Aprendo algo de informática y voy a clases de español que dan unas monjas españolas que viven cerca de mi barrio. También me manejo en francés; no se me ha olvidado el que estudié en la escuela y veo películas en la tele.

Sé que dicen que los marroquíes aprendemos idiomas porque creemos que son pasaportes para emigrar. Pero no es mi caso. Me salió un trabajo de dos semanas en un almacén de Tánger. Allí conocí a Nuredin, un chaval de Fez del que me hice amigo. Se ahogó poco después intentando llegar a España. Era huérfano de padre y me decía que con el primer dinero que ganase en Europa compraría un regalo a su madre. No quiero que me pase nada parecido. Sólo me plantearía la emigración legal.

Yo lo repito una y otra vez. Hay que luchar aquí, hay que buscarse un curre aquí, hay que salir adelante aquí. Amo mi país. Éste sería el lugar más maravilloso del mundo si hubiese trabajo para todos. ¿Qué me gustaría hacer? Hombre, puestos a elegir, me gustaría tener mi propio comercio, que nadie me diga qué es lo que tengo que hacer. Sueño con abrir, por ejemplo, una tienda de ropa para jóvenes porque en el barrio, en Mers el Jair, no hay ninguna. Pero eso requiere una inversión mínima de 50.000 dirhams (unos 4.600 euros), que no voy a poder hacer. Aun así, mis amigos dicen que cuando hablo de este proyecto se me ilumina la cara.

Otro tanto pasa con las chicas. Que una chica acuda a un café con su amigo o su novio sigue estando mal visto, pero las cosas empiezan poco a poco a cambiar. Es difícil, sin embargo, hacer planes si no tienes ingresos. En Temara, un piso decente con dos dormitorios cuesta 120.000 dirhams (10.500 euros). ¿Quién puede pagar eso? Mejor olvidarse.IGNACIO CEMBRERO

Marruecos. 30 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 1.190 dólares. Alfabetización de adultos: 49%. Esperanza de vida: 68 años. Menores de 15 años: 32,6%.

Irak. Ahmed Saleh al Zubeidy.

"Que se vayan los norteamericanos"

Vive con sus padres en Bagdad. Su padre es árabe chií; su madre, kurda suní. Trabaja en una tienda de alimentación. Tiene una hermana.

Nunca he ido al cine ni a una discoteca. Nunca he viajado; sólo he ido con mi madre al Kurdistán para visitar a nuestros parientes. Tras concluir los seis años de la educación primaria, pasé a la preparatoria, que en Irak dura tres años, pero no logré superarla, por lo que decidí dejarlo. Encontré trabajo en una tienda de alimentación; me pagan 60.000 dinares al mes (32 euros). Trabajo hasta que anochece, y como la ciudad es muy insegura, mi padre va a recogerme para llevarme a casa. Pero ahora me gustaría volver a estudiar: informática.

Mi padre se llama Mohamed Saleh al Zubeidy, le hicieron prisionero los iraníes durante la guerra. A todos sus compañeros apresados les mataron, él salvó la vida, pero resultó herido con cinco impactos de bala. Ahora trabaja a destajo con su taxi. Mi madre, Dalew Jauaz Husein Said, es una musulmana suní que nació en Arbil, capital del Kurdistán iraquí; emigró para trabajar de enfermera en un hospital de Bagdad.

¿Mis aficiones? Me gusta mucho el fútbol, y la natación; la música árabe, y también la occidental, ¡pero sólo la tranquila y romántica! Me gustan los Backstreet Boys.

¿Que si soy religioso? Hace cinco años me influyó mucho un vecino y comencé a frecuentar las mezquitas. Pero seis meses después abandoné los rezos al ver a mis amigos disfrutando de la vida y quedando con chicas. No he vuelto a rezar, y ahora creo que he encontrado a la mujer de mi vida, Sara.

Respeto el cristianismo y respeto Occidente. Y lo envidio, por el desarrollo que ha alcanzado. Pero no puedo ni ver a los norteamericanos. Nos tratan como a perros. Nos ofenden. Que se vayan de nuestro país. La guerra ha sido deshonesta. El derrocamiento de Sadam Husein fue un error. La vida en tiempos de Sadam era mejor que ahora. Antes salía a la calle sin temor a morir.

¿El día más feliz de mi vida? Cuando mi padre me enseñó a conducir el coche, su taxi. Ahora soy un buen conductor. ¿El día más triste? Cuando falleció mi abuela materna. NAMIR SOBHI

Irak. 24,5 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 2.170 dólares. Alfabetización de adultos: 39%. Esperanza de vida: 60 años. Menores de 15 años: 40,3%.

Polonia. Michal.

"Me alegra que nos sintamos así de libres"

Vive en una pequeña casa a las afueras de Varsovia con sus padres y su hermana Ania, de 22 años. Quiere estudiar empresariales.

El próximo año haré la selectividad y comenzaré una carrera. Quiero hacer empresariales. Estoy seguro de que cuando termine encontraré un buen trabajo, que me aportará dinero y muchas satisfacciones. Mi padre es ingeniero. Antes trabajaba en una gran empresa, pero tras la caída del muro se propuso crear su propio negocio. A veces se siente satisfecho de haber tomado esa decisión, pero cuando la coyuntura empeora, tiene problemas. Por eso yo quiero encontrar un trabajo estable, quizá en un banco o en una gran multinacional. Mi madre trabaja en una oficina. ¿Cómo veo el mundo? Hay que combatir el terrorismo, pero estoy en contra de la guerra de Irak. Por suerte, aún soy estudiante y no estoy haciendo el servicio militar; de lo contrario, quizá podría tocarme ir allí, y no quiero.

Este verano estuve en Grecia. Me siento orgulloso, porque contribuí a financiar el viaje. En julio trabajé en un bar. Ahora, muchos jóvenes intentan ayudar a sus padres de esa manera. En mi tiempo libre me reúno con mis amigos; a menudo hacemos pequeñas excursiones al campo y allí tocamos la guitarra, cantamos y caminamos. Voy mucho al cine, pero no me gustan las producciones de Hollywood. En el colegio aprendo inglés y alemán, así que voy haciendo contactos. Es muy interesante conocer gente nueva, sobre todo extranjeros. No me cabe en la cabeza que hace sólo dos años viajar al extranjero resultara casi imposible. Me alegra que los tiempos del comunismo hayan pasado, que Polonia forme parte de la UE y que nos sintamos así de libres. Si fuera presidente, quizá suprimiría los impuestos, nos hacen la vida más difícil; también intentaría reducir el paro.

¡Ah! Tengo que decir que me he enamorado hace poco, por primera vez. Se llama Magda. SYLWIA ZADROZNA

Polonia. 39 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 4.570 dólares. Alfabetización de adultos: 100%. Esperanza de vida: 74 años. Menores de 15 años: 17%.

Estados Unidos. Danielle Orson

"Sé que estoy en un momento clave"

Nació en Israel y llegó a Estados Unidos con tres años. Estudia cinematografía en la Universidad de Nueva York.

Los 18 años van a marcar una etapa crucial en mi vida, lo sé. Estudio mi primer año de cinematografía. Además, es un año importante en mi vida, porque por primera vez he votado en unas presidenciales; a Kerry. Sé que estoy en un momento clave para desarrollarme. Es muy excitante pensar cuánto va a cambiar mi vida en los próximos cuatro años, cuando busque trabajo y me enfrente a la vida real, con responsabilidades y tratando de crear mi familia. Además, ser mayor de edad me hace sentirme libre. Sobre mi futuro profesional, no sabría decir hacia dónde quiero enfocarlo, si al cine, la televisión, la publicidad, la fotografía…, pero tengo claro que quiero mi propio negocio.

He sido una de las últimas entre mis amigos de la infancia en dejar el hogar familiar. Ahora vivo en los apartamentos para estudiantes de la Universidad de Nueva York (NYU); comparto habitación con tres chicas. ¡Echo de menos mi cama, los colchones aquí son horribles!

Salgo con un chico, Randi, un año mayor que yo. Va a la Universidad en Carolina del Norte, a 14 horas en coche de Nueva York. Es duro llevar una relación a distancia. Además hay un problema. Él es cristiano, yo soy judía. Quiero casarme y tener hijos -dos varones, por cierto- con un judío. Mis padres, mis abuelos, todos en mi familia son judíos. Si me casara con alguien que no lo es, sentiría que rompo una tradición. Todavía no he hablado con él de esto. Por lo demás, me considero una persona muy feliz. Mi mayor alegría fue enterarme de que me habían aceptado en la NYU. Lo más negativo que recuerdo fueron los atentados del 11-S. Horrible.

Creo que me quedaré el resto de mi vida en Nueva York. Sí. Es una magnífica ciudad por la gente tan diferente que hay y la diversidad de culturas. No estoy afiliada a ninguna ONG, pero los sábados participo en un programa para ayudar a la gente sin hogar; les preparamos comida caliente. SANDRO POZZI

Colombia / Estados Unidos. Jerry Gómez

"La llave del éxito es conocer a la gente indicada"

Colombiano. Nació en Bucaramanga. Emigró a Estados Unidos con sus padres en el año 2000. Vive en Miami. Quiere estudiar derecho.

Las mayores tragedias de mi vida me han traído los mayores éxitos. Nací en Bucaramanga en una familia burguesa, y debido a la difícil situación de Colombia, tuve que cambiar de país y de vida a los 14 años, convirtiéndome en uno de los muchos inmigrantes en EE UU que luchan por el sueño americano. Llegué solo a Miami el verano de 2000, un mes antes que mis papás, mientras ellos vendían las propiedades. Tuve que dormir en un colchón en el suelo durante meses, trabajar y estudiar a la vez. Pero he aprendido; ahora sé que la dignidad del ser humano proviene del sudor de su frente, no de su pedigrí. Gracias a la necesidad, he aprendido a hacer de todo: pintar casas, carpintería, dj, camarero. Disfruto el día a día.

Fue difícil cambiar de país, de amigos y ambiente. La adaptación me costó un par de años. Me ayudó que, gracias a Dios, estudié en Colombia en un colegio americano y ya sabía el idioma. En estos cuatro años he formado un grupo de amigos y colaboradores increíbles. Mis amigos y mi novia son lo mejor, alegres y enérgicos. Florida es para mí lo más cercano al paraíso. Me encanta salir a rumbear, la playa o ir de tiendas.

Tras graduarme del colegio con altos honores, decidí tomar un paréntesis mientras se finalizan mis trámites de inmigración. Pienso estudiar leyes (derecho) en la Universidad de Miami y he empezado a hacer una pasantía escolar en una prestigiosa firma de abogados. Esta experiencia está siendo la más importante de mi vida. He aprendido que la llave del éxito es conocer a la gente indicada. Me he relacionado con personas influyentes en política, entretenimiento y comercio. Empecé a trabajar para varias revistas, escribiendo sobre cultura y viajes. Me enorgullece haber llegado tan lejos en tan poco tiempo. Lo que más me emociona ahora es que cada día me encuentro un paso adelante, soy un optimista total. ROSA TOWNSEND

Estados Unidos. 293 millones de habitantes. Renta 'per cápita' anual: 35.000 dólares. Alfabetización de adultos: 97%. Esperanza de vida: 77 años. Menores de 15 años: 20,8%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2004