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Necso y Ortiz querían 11 millones más por un hospital de 100 camas menos

Las constructoras logran apoyo accionarial para las obras de Torrevieja

En seis meses, las constructoras Necso y Enrique Ortiz e Hijos han pasado de pedir 46 millones de euros para edificar el hospital de Torrevieja con 150 camas a rebajar la cifra hasta 35 millones en una oferta que, además, eleva el número de camas a 250. Un reequilibrio en las alianzas de los socios de la unión temporal de empresas que gestiona el proyecto -CAM, Bancaixa, Asisa, Clínica Benidorm, Necso y Ortíz- ha coincidido con la asunción de las obras por las constuctoras en perjuicio de la opción escogida inicialmente por las cajas.

En mayo pasado, la unión temporal de empresas (UTE) -en cuyo consejo de administración se sentaban Bancaixa y la CAM (40% de las acciones), Asisa (25%), el hospital de Benidorm (10%), el hospital San Jaime (10%), Necso (10%) y Enrique Ortiz e Hijos (5%)- eligió la oferta que presentó San José-Elecnor para construir el hospital por 24 millones. El peso accionarial de las cajas y una cláusula que establecía que debía elegirse la opción que presentara una menor desviación respecto al presupuesto más ventajoso hizo inclinar la balanza hacia esta oferta. La presentada entonces por Necso y Enrique Ortiz era bastante más cara que la mayoría de las ofertas concurrentes. Estas dos firmas ofrecieron hacerse cargo de las obras por 46 millones de euros para un hospital con 150 camas en habitaciones individuales.

Sin embargo, la elección de San José-Elecnor salió mal. Pese a que se encargó a una empresa externa -la firma de ingeniería Idom- el control de la ejecución de la obra para evitar consecuencias negativas derivadas de una baja temeraria, San José-Elecnor anunció hace dos semanas que por 24 millones era incapaz de sacar adelante su compromiso, sin haber puesto un ladrillo durante este tiempo. La UTE, que se había comprometido a tener el hospital para el verano de 2005, se vio obligada a volver a adjudicar las obras y, esta vez, los adjudicatarios han sido Necso y Enrique Ortiz. Sin embargo, a diferencia de seis meses antes, la oferta es ahora sustancialmente distinta. No sólo por la notable reducción del coste, en 11 millones, que lo rebaja a 35 millones de euros, sino también porque por esta cantidad están dispuestos a construir un hospital de 250 camas en habitaciones individuales, es decir, un centenar más.

Los movimientos accionariales de los socios de la unión temporal de empresas que gestiona el hospital y diversos intereses cruzados han inclinado la balancia hacia las constructoras, con el beneplácito de Cartera de Participaciones Empresariales, la corporación desde la cual gestionan las cajas ese proyecto.

Desde el principio, Bancaixa y la CAM tuvieron claro que querían asegurarse un peso accionarial suficiente como para poder controlar las decisiones de la UTE y evitar que les sucediera lo que pasó en el hospital de Alzira, donde el peso de Adeslas (51%), les ha hecho ocupar un papel de comparsas. Sin embargo, la venta de las acciones del hospital San Jaime a Asisa, que ha permitido que la aseguradora sanitaria controle el 35% de las acciones, ha alterado el anterior escenario de forma que en algunos ámbitos de las cajas se ve con recelo una posible alianza entre Asisa, las constructoras y el empresario Carlos Paz, que es quien está detrás de la Clínica Benidorm, lo que, una vez construido el hospital, podría ponerlo en manos de la aseguradora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2004