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Rivas recuperará 70 hectáreas de un antiguo vertedero para construir un parque

Los trabajos de descontaminación de la futura zona verde durarán 18 meses

El Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid (IU y PSOE) recuperará 70 hectáreas de suelo contaminado de un antiguo vertedero utilizado en los años sesenta y setenta para transformarlo en un gran parque, después de que en 1998 la Fiscalía de Medio Ambiente desaconsejara edificar sobre ese terreno. El proyecto costará 50 millones de euros e incluye la descontaminación del suelo, proceso que durará 18 meses. La construcción del parque no finalizará hasta 2008, según el Ayuntamiento, ya que el objetivo es recuperar "uno de los vertederos sin tratar más grandes de Europa".

El antiguo vertedero de Autocampo, utilizado entre 1967 y 1978 como uno de los grandes basureros de la capital, ocupa 86 hectáreas (el equivalente a 86 campos de fútbol) en el término municipal de Rivas-Vaciamadrid, y llegó a acumular hasta ocho millones de toneladas de basura, entonces el 75% de los desperdicios de Madrid.

Este enorme vertedero dejó de funcionar hace 26 años, pero las consecuencias persisten: el suelo de gran parte de la zona oeste de Rivas está contaminado. Es un escollo importante para el crecimiento urbanístico de este municipio de más de 40.000 habitantes, que ha decidido no edificar sobre esta superficie, ya que el terreno lo forman millones de toneladas de desperdicios que no permiten la cimentación de nuevas viviendas. En este sentido, el Ayuntamiento desechó en 1998 la idea de edificar en esta zona tras la intervención de la Fiscalía de Medio Ambiente, que desaconsejó levantar edificios sobre uno de los suelos más envenenados de la región. "La mayoría de los desperdicios han finalizado ya su proceso de descomposición, por lo que no emanan gases tóxicos y son inertes", explica Alfredo Pelegrín, concejal de Política Territorial del municipio ripense. "Según los estudios que hemos realizado y la declaración de impacto ambiental aprobado por la Comunidad, el terreno ahora es apto para la construcción", afirma el edil, "pero el gobierno municipal ha decidido darle un uso público a este suelo".

Auditorio y recinto ferial

El Ayuntamiento, por lo tanto, apuesta por recuperar gran parte de esta zona contaminada con la creación de un espacio verde de más de 70 hectáreas. En total, el proyecto costará 50 millones de euros al Consistorio y contará con un auditorio al aire libre, un recinto ferial, instalaciones deportivas y de ocio, además de cascadas y un gran bosque en la parte superior del parque.

Hasta que todo esto sea una realidad deberán superarse varias fases. Antes de comenzar los trabajos ha sido necesario que desde 1999 el Consistorio tuviera que estudiar el terreno para conocer el estado del vertedero, sus límites y la situación exacta de las balsas de residuos, un trabajo complicado, "porque durante una década los vertidos se depositaban de forma caótica, rellenando vaguadas y sin ningún tratamiento para la separación y aislamiento de residuos", afirma Pelegrín.

El siguiente paso es la descontaminación del suelo. Los trabajos comenzaron a finales del pasado mes de octubre con la desgasificación completa del suelo y con la captación, extracción y tratamiento de las aguas subterráneas, también contaminadas. Esta fase costará la mitad del presupuesto, y, debido a la extensión de la superficie degradada, durará 18 meses, según el Ayuntamiento.

Los trabajos de la última fase, la construcción del parque, se adjudicarán a mediados de 2005 y el plazo de ejecución previsto a partir de esa fecha es de 24 meses, aunque el Ayuntamiento espera que la empresa adjudicataria "los termine en 18", según Pelegrín.

El parque no estará listo hasta principios de 2008, según los cálculos del edil, ya que se trata de un "proceso lento y complicado". "No nos limitaremos a quitar residuos, a barrer debajo de la alfombra", asegura el concejal, que recuerda que se trata de uno de los proyectos ambientales "más complejos y ambiciosos de todo el territorio madrileño", ya que, según él, "estamos hablando de uno de los vertederos sin tratar más grandes de Europa".

"El compromiso del gobierno municipal es no dejar como herencia a las generaciones futuras un espacio contaminado y ambientalmente muerto", añade el edil. "Es un problema que heredamos de la dictadura franquista y que ahora tratamos de solucionar", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de noviembre de 2004