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LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Rusia permite la entrada en vigor de Kioto

El Parlamento ruso da el respaldo final para que sea efectivo el acuerdo internacional

El Protocolo de Kioto, el más ambicioso y complejo tratado medioambiental, aseguró ayer su entrada en vigor tras su ratificación por el Parlamento ruso. Este voto de la Duma era imprescindible para que el acuerdo (ratificado por 126 países) adquiriese validez legal, tras la retirada en 2001 de Estados Unidos, el mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero. El histórico paso dado ayer culmina 12 años de trabajo que arrancaron en la Cumbre de Río en 1992. El objetivo esencial del protocolo es la reducción de un 5,2% respecto a 1990 en las emisiones de los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Para ello impone a los países desarrollados cláusulas de reducción y estabilización.

El Protocolo de Kioto ya tiene asegurada su entrada en vigor. La Duma Estatal o Cámara Baja del Parlamento ruso ratificó ayer por amplia mayoría el acuerdo, un paso necesario para que el tratado internacional adquiera validez legal, lo que ocurrirá formalmente en 90 días. El Protocolo de Kioto es el más ambicioso y complejo acuerdo medioambiental que se ha hecho. Su objetivo es la reducción de los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Aunque ya lo habían ratificado 126 países, incluida toda la UE, el acuerdo no podía entrar en vigor por los propios requisitos internos exigidos: que lo firmen al menos 55 países y entre ellos suficientes países desarrollados cuyas emisiones sumen al menos el 55% del total de dichos países en 1990. Sin Rusia, y con el rechazo de EE UU, el protocolo había alcanzado sólo el 44,2% de las emisiones.

La ratificación es el pago de Rusia por el apoyo de la UE a su ingreso en la OMC

Dos horas de acalorados debates en la Duma desembocaron en la luz verde

Desde la UE, la Comisión Europea se felicitó ayer por el voto de los parlamentarios rusos y presionó a Estados Unidos, principal país contaminador del planeta, para que siga el ejemplo de Moscú, informa Reuters. "El protocolo de Kioto no es perfecto pero es el único instrumento eficaz que tenemos. EE UU no debería excluirse de una lucha crucial para el futuro de la humanidad", señaló el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi.

También los ministros de medio ambiente de varios países saludaron la decisión rusa. Las asociaciones de defensa medioambiental se sumaron a la satisfacción general. "Bebamos un vodka esta noche, en esta jornada histórica", brindó Greenpeace en un comunicado.

El Protocolo de Kioto impone normas de reducción o estabilización para el periodo 2008-2012 a 39 países desarrollados, de manera que sus emisiones sean inferiores en un 5,2% a las del año base (1990). Entre ellos figura Japón, que ha de reducir un 6%, Estados Unidos, un 7% y la Unión Europea, un 8% (aunque se reparte la carga internamente). Rusia emitía en 1990 un 17% del total de los países industrializados, pero ahora está por debajo del 7% y su objetivo establecido en Kioto es la estabilización.

El presidente ruso Vladímir Putin había dado ya su respaldo al protocolo, por lo que estaba claro que Rusia Unida, el partido que le apoya y que tiene mayoría parlamentaria, votaría ayer a favor. A la hora de votar, también se solidarizaron con Putin los miembros del nacionalista Partido Liberal Democrático, aunque su representante había intervenido minutos antes en la Duma en contra del documento. Como resultado, la ratificación obtuvo 334 votos a favor y 73 en contra, éstos correspondientes a los comunistas y al partido Ródina (Patria); hubo sólo dos abstenciones.

"El Protocolo de Kioto atenta contra la seguridad económica de Rusia y va en contra de sus intereses nacionales", declaró el diputado Piotr Románov, quien habló en representación del Partido Comunista. Románov también señaló que la ratificación del documento no permitirá a Rusia duplicar su Producto Interior Bruto (PIB) para 2010, meta que se había propuesto como objetivo político el propio Putin.

Este argumento es el preferido del economista Andréi Ilariónov, que ha encabezado la oposición al protocolo aunque paradójicamente es el único consejero económico del presidente Putin. Iliariónov había obtenido importantes éxitos en el reclutamiento de opositores al vital documento medioambiental: la Academia de Ciencias de Rusia efectuó una declaración especial en contra del Protocolo de Kioto, e incluso el primer ministro Mijaíl Fradkov había mostrado abiertamente su oposición. Pero Putin decidió que había que respaldar el documento, decisión que hizo pública el pasado septiembre. Los observadores son unánimes en afirmar que la ratificación del protocolo es el pago de Rusia por el apoyo de la UE a su ingreso en la Organización Mundial de Comercio.

Los partidarios de la ratificación sostienen que lejos de frenar el crecimiento económico de Rusia, el protocolo contribuirá a su desarrollo. Este punto de vista fue defendido en el curso de los acalorados debates de ayer -que duraron unas dos horas- por Alexandr Bedritski, el jefe del Servicio Federal de Hidrometeorología y Vigilancia del Medio Ambiente y presidente de la Asociación Mundial de Meteorología, quien intervino en nombre del Gobierno.

Bedritski, que calificó de "histórico" el voto de Rusia, explicó a los diputados que la ratificación se refiere sólo a la primera etapa de vigor del documento, que abarca desde 2008 a 2012. Durante este periodo, Rusia deberá mantener el nivel de emisión de gases de efecto invernadero que tenía en 1990 (el 17,14% de las emisiones mundiales de entonces) y, si este nivel al final es inferior, podrá vender cuotas en el mercado internacional, tal y como se contempla en la regulación del protocolo.

Sea como fuere, ya puede afirmarse que ahora nada impedirá que el Protocolo de Kioto entre en vigor, ya que sólo le queda por pasar en Rusia dos instancias formales: la aprobación por parte del Consejo de la Federación -la cámara alta rusa- y la firma de Putin.

"La lucha contra el cambio climático ha estado en la línea de salida demasiado tiempo y por fin ha arrancado gracias a la muy bienvenida decisión de ratificar por parte del parlamento ruso", declaró ayer Klaus Toepfer, director del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004