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Rafael Torres cuenta el difícil viaje del carguero 'Stanbrook'

"Si existe un episodio que resume el dramatismo, la agonía de la República, ése fue el que se produjo el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante. Miles de personas aguardaban en los muelles un barco que les permitiese abandonar España, y fue ese día cuando la nave Stanbrook, un viejo carguero comandado por el capitán Dickson, se apiada de los vencidos de la Guerra Civil y acude en su auxilio", comenta Rafael Torres (Madrid, 1955), autor de Los náufragos del Stanbrook (Algaida), ganadora del 36º Premio de Novela Ateneo de Sevilla. El libro narra la odisea que vivieron 2.638 pasajeros que emprendieron viaje sin saber cuál iba ser su destino final. El barco arribó a Orán el 30 de marzo de 1939 y quedó anclado a la entrada del puerto sin poder atracar en los muelles hasta el 6 de abril, día en que amarró en el muelle Ravín Blanc.

El Stanbrook era un pequeño barco carbonero, de 1.383 toneladas, construido en 1909 y remozado en 1937. Después de haber salvado la vida de miles de ciudadanos siguió prestando servicio en la marina mercante hasta que el 3 de diciembre de 1939 se hundió al chocar contra una mina o fue alcanzado por un torpedo alemán a la entrada del puerto de Amberes.

Torres cree que durante los días que dura la travesía las miles de personas que estaban embarcadas apenas vieron un rayo de esperanza. "Para muchos fue el fin del mundo; el fin del proyecto de España que se habían forjado los republicanos. Es la historia de una guerra perdida". En ese barco viajaban hombres y mujeres, toda clase de trabajadores: magistrados, alcaldes, militares...", profesionales "que no habían flaqueado en su lealtad a la República". El autor declara que, aunque el barco no llegó a hundirse en la travesía, se puede decir que su novela es "un libro de náufragos: los que son arrojados de su patria hacia el exilio y los que se quedan en un país que ya no es el suyo".

Personajes anónimos

Rafael Torres se fijó en ese episodio de la guerra y no en otro para escribir su novela porque "hay cosas que sólo se pueden contar con perspectiva al final. Muchos otros episodios tenían muchas otras variables externas de las que estaban pendientes. Y en el del Stanbrook, como sucede con la muerte, uno puede ver ante sí toda la secuencia". El escritor asegura que la mitad de los personajes son inventados, y aclara que "fueron tantos, y tantos de ellos anónimos, que pueden perfectamente estar representados en los personajes imaginarios"

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El otro libro que ha presentado Algaida estos días en Madrid ha sido El país de las mariposas, de Nerea Riesco (Bilbao, 1974), que obtuvo el 9º Premio Ateneo joven de Sevilla. El libro cuenta la historia de Mariana Enríquez, hija del almirante de Castilla, nacida a mediados del siglo XVI en Medina de Rioseco y que se trasladó al Nuevo Mundo, donde se produce el choque entre la cultura en la que había sido educada y la que descubre en el nuevo continente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de octubre de 2004