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EL XV CONGRESO DEL PARTIDO POPULAR

Rajoy renueva la mitad de la ejecutiva del PP, con una fuerte presencia femenina

El Partido Popular regresó ayer a la normalidad como partido político y eligió democráticamente, en un congreso y con un 98,37% de los votos válidos, a su nuevo presidente, Mariano Rajoy, y a una nueva dirección renovada casi al 50% y con una gran presencia femenina. La nueva etapa del PP se caracteriza por un nuevo equilibrio interno de poderes y una fuerte presencia política de los cargos territoriales. Aunque el gran discurso político de Rajoy está previsto para hoy, ayer se conoció la importante ponencia autonómica, elaborada, previa consulta con los mencionados poderes territoriales, por Josep Piqué, en la que se acepta la negociación para la reforma de los estatutos pero se descarta cualquier posible "asimetría" política.

Mariano Rajoy escenificó ayer en el 15º Congreso del PP su auténtica llegada a la dirección del partido, esta vez "sin recomendaciones de nadie" y como una nueva etapa en la que actuará "por su cuenta y riesgo" y sin que "nadie le haya recomendado". La nueva etapa se simboliza en un nuevo Comité Ejecutivo Nacional, que no resultó muy llamativo para los delegados, porque la mayoría de los nombres son muy conocidos, aunque formalmente suponga la incorporación de 19 nuevos miembros. La ejecutiva contempla una espectacular presencia femenina: 21 mujeres frente a 19 hombres.

Pese a que el gran discurso político no se producirá hasta hoy, en la sesión de clausura, ayer, Mariano Rajoy pronunció unas palabras como candidato a presidente del PP en las que reconoció públicamente que había estado a punto de presentar la dimisión tras la derrota del 14-M.

Rajoy pide un apoyo total, "sin tibiezas". A cambio promete un rápido retorno a La Moncloa. "Estamos preparados, ya, en cualquier momento"

Piqué presenta una ponencia sobre autonomías negociada con los nuevos poderes territoriales del PP y con vocación de convertirse en doctrina de partido

Rajoy construyó un discurso de tonos humanos, dirigido a su propio partido, en el que recordó su larga trayectoria en el PP y pidió un apoyo total, "sin tibiezas". A cambio prometió un rápido retorno a La Moncloa. "Estamos en pie. Estamos preparados, ya, para gobernar en cualquier momento", aseguró. Esta "disponibilidad" del PP para volver al poder "instantáneamente, si es necesario", en la que tanto insistió Rajoy, se ha ido convirtiendo, precisamente, a lo largo de todo el congreso, en una de las principales líneas de "ataque" del PP.

Rajoy introdujo dos pequeñas morcillas, no previstas en el texto entregado a la prensa, para defender genéricamente las señas de identidad del partido, y criticar a quienes "se creen que los electores nos piden genialidades o volteretas de titiritero".

El nuevo presidente del partido mantuvo hasta el final de la jornada el secreto sobre la composición de la nueva dirección y, sobre todo, de las personas que pasan a ocupar las seis secretarías ejecutivas. La parte económica, sobre la que más se había especulado, fue confiada finalmente a quien la venía desempeñando, a trancas y barrancas, hasta ahora, el ex ministro de Agricultura Miguel Arias Cañete. La de justicia recayó en Ignacio Astarloa, mano derecha de Ángel Acebes y ex secretario de Estado de Interior. La mayor novedad fue, quizás, la incorporación de Soraya Sáenz de Santamaría, una joven abogada del Estado que ha colaborado con Rajoy y que se hará cargo de los temas relacionados con política autonómica.

Entre los 40 miembros, leídos parsimoniosamente por Rajoy, figuró, como estaba anunciado, Alberto Ruiz-Gallardón, cuyo nombre fue acogido con una sonora ovación, al igual que el de Javier Arenas , que mantendrá una mayor presencia como responsable del Comité Electoral del partido. Entre los cinco miembros designados directamente por Rajoy se encontraban, también como estaba previsto, Carlos Aragonés (al que había desposeído el día antes del cargo de adjunto a la presidencia) y Elena Pisonero, ex embajadora ante la OCDE.

La nueva ejecutiva demuestra también que el 15º Congreso del PP marca un nuevo equilibrio interno de poderes, en el que pasan a tener mucha más importancia los llamados barones territoriales, es decir, los presidentes de las comunidades autónomas gobernadas por el PP, así como los presidentes del partido en las distintas autonomías. La nueva ejecutiva ayudará probablemente también a solucionar algunas crisis ya planteadas, como la del PP gallego, al incorporar a los dos vicepresidentes de la Xunta, José Manuel Barreiro y Alberto Núñez Feijoo. Precisamente ayer hizo su aparición en el congreso el presidente fundador, Manuel Fraga, recibido con una gran ovación y gritos de apoyo.

Aunque el discurso de ayer de Rajoy era fundamentalmente "orgánico", el nuevo presidente no dejó de mencionar algunas de las señas de identidad del partido, especialmente las relacionadas con la política autonómica. Rajoy aseguró que el PP es el único partido que cree "en esta España que habitamos". "La unidad nacional es una especialidad casi privativa del PP", mantuvo.

El tema autonómico fue tratado con mucha mayor profundidad en la ponencia elaborada y leída ante el congreso por Josep Piqué. Su discurso fue redactado previa consulta con el propio Rajoy y con los nuevos poderes territoriales del partido, como Francisco Camps, Manuel Fraga, Jaume Matas, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón o Juan Vicente Herrera, y el texto final, según reconoció el propio autor, tiene vocación de convertirse en la doctrina del PP en los debates de los próximos meses.

Piqué reiteró que las reformas constitucionales no son "necesarias ni convenientes" pero que, si el PSOE las aborda, el PP participará en los debates para exigir "el consenso de los dos grandes partidos del país". El ex ministro catalán se mostró también contrario a cualquier nuevo tratamiento "asimétrico" en el actual Estado de las autonomías. Para Piqué, existen los hechos diferenciales, pero ya están reconocidos en la Constitución y en el ordenamiento jurídico (lengua, insularidad, derecho civil diferenciado, etc). "El tema clave", añadió, "es si cabe establecer diferencias en términos de poder político o en términos competenciales en base a un concepto difuso relacionado con la conciencia colectiva de voluntad de autogobierno, que implique tratos diferenciales, más allá de la respuesta ya recogida en el ordenamiento vigente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de octubre de 2004