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Aranzadi planteará al Ejecutivo crear un archivo videográfico sobre la Guerra Civil

La sociedad está investigando actualmente cerca de 400 casos

La Sociedad de Ciencias Aranzadi propondrá al Gobierno crear un archivo videográfico de la Guerra Civil en Euskadi a partir de los testimonios que ha recogido de familiares de fusilados y desaparecidos y de testigos.

El proyecto, que sigue las experiencias de países como Alemania y Francia, que recuperaron la memoria de la Segunda Guerra Mundial con grabaciones a sus protagonistas, podría dotar a la sociedad vasca de documentación inédita y también dignificar la memoria de los fusilados y sus familias."Las grabaciones deben servir para el mejor conocimiento de nuestra propia historia. Estamos ante la última oportunidad de entrevistar a quienes fueron protagonistas de aquella historia. Esa fuente de conocimiento oral será mejor entendida en el futuro", sostiene Francisco Etxeberria Gabilondo, profesor de Medicina Forense de la UPV y coordinador del equipo que trabaja desde casi dos años en el programa de recuperación de la memoria histórica tras el acuerdo suscrito por la Sociedad Aranzadi y la Dirección de Derechos Humanos.Las grabaciones en vídeo comenzaron siendo parte de la documentación en el proceso para localizar las fosas comunes, pero pronto adquirieron relevancia por sí mismas. Hasta la fecha se han registrado 115 horas que recogen un centenar de entrevistas a familiares y testigos que cuentan por vez en público lo que escondían sus memorias.

"Los familiares han sufrido la falta de apoyo. Son los restos de la vida", reflexiona Sabin Egilior, periodista, responsable de la recogida de testimonios junto a un historiador, y del archivo. También se han grabado 20 puntos donde se han hallado fosas comunes, seis exhumaciones, algunas de ellas fuera del País Vasco, y cuatro homenajes a los desaparecidos.

Durante los casi dos años de trabajo, Aranzadi ha localizado 26 lugares donde se cree que hubo enterramientos, hallado una treintena de fosas comunes y un número similar de restos humanos.

Las grabaciones se realizan siempre a partir de la llamada de un familiar o un testigo que dice poder aportar datos sobre un desaparecido.

La dignidad

Desde que comenzó el programa, el número de peticiones ha aumentado progresivamente y actualmente se investigan unas 400. Se calcula que unos 3.000 fusilados fueron enterrados en fosas comunes en el País Vasco.

"Son grabaciones cargadas de horror y emoción, que sacan a la luz dramas familiares prolongados todos estos años. Se descubren hechos hasta ahora desconocidos o ignorados por la historia", explica Sabin Egilior.

La experiencia permite al periodista asegurar que sólo el traslado de un equipo al entorno del testigo para grabar su testimonio ya resulta gratificante para los familiares. Ha sido tan largo el silencio que agradecen el simple hecho de, por vez primera en su vida, ser escuchados y de que su testimonio quede archivado. "En cierta forma se resuelve la deuda que con ellos tienen las instituciones democráticas y la propia sociedad. Es muy difícil recuperar los restos por falta de datos y el tiempo transcurrido, pero las familias se sienten dignificadas contando su historia", agrega.

Etxeberria coincide en asegurar que todo el esfuerzo sirve para dignificar a los fallecidos y a la generación que representan. "Cada vez que ponemos el micrófono en marcha nos damos cuenta de que es tan trascendente lo que quieren decir como el mismo instante emocional de la exhumación de una fosa", apostilla.

Aún quedan casos abiertos y grabaciones que efectuar y es muy probable que sigan recibiendo más peticiones de esclarecimiento de hechos. Por ello, dan por seguro que el acuerdo con la Dirección de Derechos Humanos se renovará y es que unos casos llevan a otros. "Nuestro objetivo es atender a las solicitudes de los familiares, pero al seguir por uno de los senderos para esclarecer el caso, se nos abren otros caminos de nuevos casos igual de trágicos que no podemos dejar de lado", argumenta Etxeberria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de septiembre de 2004