Los republicanos planean desmantelar la CIA

Ocho senadores republicanos del Comité de Inteligencia han elaborado un plan para reorganizar totalmente los aparatos de espionaje e información de la CIA y del Pentágono, a las órdenes de un director nacional de inteligencia. En declaraciones a la CBS, Pat Roberts, presidente del comité, reconoció ayer que falta concretar el proyecto con la Casa Blanca y con los demócratas, y que el fin es "atender a las amenazas que tiene la seguridad nacional".

En el plan se contempla que las tres ramas de la CIA -operaciones, inteligencia y ciencia y tecnología- dependan de nuevos organismos, con responsables que sirvan como adjuntos del director nacional de inteligencia. "No se trata de eliminar la CIA, sino de reorganizarla", según Roberts. En todo caso, "ninguna agencia, no importa el historial que tenga, es más importante que la seguridad nacional". Algo similar ocurriría con las tres ramas del aparato de información del Pentágono y con las unidades de inteligencia y antiterrorismo del FBI.

Hace un mes, entre las conclusiones de la Comisión del 11-S se recomendó la creación del puesto de director nacional de inteligencia para coordinar la labor de los organismos que en numerosas ocasiones rivalizan, se ocultan datos y duplican tareas. Hay un debate pendiente sobre el poder que debería tener este director. Bush respalda la idea, pero no se ha definido sobre si debería tener un presupuesto independiente. Los demócratas quieren que sí tenga fondos propios y autoridad sobre los demás organismos. El senador Carl Levin dijo que no conocía la propuesta completa y que todo debería hacerse de forma bipartidista.

Dinero de Al Qaeda

La Comisión del 11-S, que se acaba de disolver, dio a conocer el sábado sus dos últimos informes, en los que se reiteran algunas conclusiones más detalladamente. Se dice, por ejemplo, que los atentados costaron a Al Qaeda entre 400.000 y 500.000 dólares (entre 324.000 y 406.000 euros) de los que 300.000 (243.000 euros) estaban depositados en bancos de EE UU con cuentas a nombre de los pilotos suicidas. Al Qaeda alimentó esas cuentas (dinero en efectivo, cheques de viaje, transferencias), "a través de grupos islámicos de beneficencia y operadores financieros que reunieron fondos de donantes, voluntarios e involuntarios, sobre todo en la región del Golfo".

El FBI estaba al tanto de que existían redes de financiación de Al Qaeda, pero "no analizó todos los datos" y "no entendió la extensión del problema". Aunque el informe reconoce que "es virtualmente imposible la eliminación total del dinero que nutre" a la organización terrorista, pide más esfuerzos para "limitar su capacidad de planear nuevos atentados". El segundo informe detalla la manera en la que los terroristas suicidas lograron los documentos para entrar al país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 22 de agosto de 2004.

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