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Se crea en Ávila el Centro de Interpretación de la Mística

"La mística es una forma de conocimiento y al mismo tiempo una forma de vida". Con esta premisa se ha partido para crear un edificio que intenta explicar un concepto poco fácil como es el de mística. Es el Centro de Interpretación de la Mística, inaugurado el pasado viernes y cuyo contenido, sobre el continente de un edificio de hormigón y madera con forma de paralelepípedo con cubierta que filtra la luz, quiere acercar la definición de mística.

Además de los textos de místicos de todos los tiempos y culturas, los materiales para reflejar el simbolismo van desde la piedra, la arena o el hormigón hasta la cera blanca, el hierro oxidado, el esparto o el metacrilato, jugando siempre con la aportación de la luz y las tecnologías audiovisuales.

La conceptualización del proyecto, una iniciativa del Ayuntamiento de Ávila, ha corrido a cargo de la empresa ICN Artea, con dirección de Álvaro Zaratiegui, que ha coordinado a un total de diez personas -entre otros, arquitectos, músicos y diseñadores- partiendo de "la óptica de que contenedor y contenido sean parte de la misma obra".

En la estética utilizada prima la sencillez, por el uso de materiales no excesivamente tratados, casi en estado bruto, y por los colores y la luz lo más natural posible", explica Zarategui, "el contenido de las salas se resuelve a través de instalaciones artísticas que de modo simbólico desarrollan los planteamientos temáticos de cada una", y siempre las instalaciones van acompañadas de un discurso didáctico que permite seguir un hilo conceptual coherente.

Tradición

El recorrido por el centro se articula en cuatro salas y se inicia, tras el denominado "Espacio de acogida", en la de carácter introductorio dedicada a la tradición mística, donde el elemento principal es el árbol como símbolo reconocible en los místicos de diversas culturas, presente desde el chamanismo y la Biblia y en casi todas las tradiciones sagradas. "La tradición mística como forma de conocimiento, superior a la cultura, religión o tiempo en que se enclava cada mística", subraya Zaratiegui.

La segunda parte, la "Sala de Juan de la Cruz o del Conocimiento del Yo", pretende reflejar los mecanismos y principios de la mística a través del autor de Cántico espiritual y con la representación de distintas líneas de fuga mientras que la tercera, la "Sala de la unión", se materializa a través de un juego de cubos que parte de los grados de unión dictados por Juan de la Cruz y recoge las versiones del fenómeno místico de las distintas culturas.

Por ejemplo, a través de elementos que simbolizan el lleno y el vacío tamizados por la luz que entra por las rendijas que conforman la corona exterior del edificio. Esta sala, reconoce Zaratiegui, "es el espacio más complejo de interpretar porque está dedicado al momento cumbre de la vida mística, el momento de la unión, y una unión que se ha interpretado de múltiples formas, unión con la vida, con el devenir o las cosas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004