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Javier Campano fotografía el azar de los interiores y de las ciudades

El Reina Sofía le dedica una retrospectiva con un centenar de obras

Un anuncio luminoso con los nombres de Javier Campano y Hotel Mediodía señalan, en la tercera planta del Museo Nacional Reina Sofía, de Madrid (Santa Isabel, 52, hasta el 4 de octubre), la retrospectiva del fotógrafo madrileño, nacido en 1950. "Me tira más el azar de los interiores y de las ciudades", declaró, ante el centenar de copias de negativos y diapositivas realizadas entre 1971 y 2003, en blanco y negro y en color.

La ciudad y los interiores urbanos aparecen en las fotografías de Javier Campano desde los años setenta, ligados a la revista Nueva Lente y a la escuela Photocentro, y en sus primeras exposiciones. En el montaje del Reina Sofía, diseñado por Andrés Mengs, aparecen imágenes de Madrid, París, Sevilla, Nueva York, Tánger, Génova y Buenos Aires, de una vocación viajera.

"Me gusta mucho pasear y encontrar cosas en las calles y en los edificios, entrar en la vida cotidiana", declaró Campano. "Tomar notas es como hacer fotos. Después viene un tiempo de recapacitar sobre las imágenes y encontrar muchas sorpresas". En sus imágenes también se descubren lámparas, sombreros, números, luminosos, espejos, líneas y sombras, que el autor compone junto con el azar. "Mis fotos son más personales que documentales. El intimismo que tienen es un reflejo de mí mismo. No me atrevo ni me gusta incordiar a la gente durante mi trabajo ni que me miren. No me gusta robar fotos. No preparo mucho la composición y a veces disparo tres o cuatro veces para elegir la mejor. Me interesan las imágenes que tengan un punto de ambiente, algo especial, una pequeña áurea, para que te fijes, que te recuerde, que den sensaciones. A veces vuelvo a los lugares fotografiados y ya no tienen nada que ver".

El director del Reina Sofía, Juan Manuel Bonet, comisario de la exposición, destacó de la obra de Campano la dimensión urbana y arquitectónica, con una estrecha relación entre vida y fotografía, al retratar los interiores de hoteles (el título de Hotel Mediodía, cerca del museo, recoge esa atmósfera) y los edificios racionalistas de Valencia. También predominan en la muestra los espacios portugueses, de los cinco libros que ha publicado sobre Portugal, y algunos aspectos de diario íntimo, donde "concilia la poesía con el humor", el manejo del color y "la superación del paso del tiempo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de mayo de 2004