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LA POSGUERRA DE IRAK | El informe Taguba

El informe Taguba sobre las torturas

La investigación de un general sobre los malos tratos a los prisioneros iraquíes revela la existencia de presos fantasma que no fueron registrados en Abu Ghraib; aunque está clasificado, su contenido ha sido filtrado a diversos medios

El general de división Antonio M. Taguba recibió el pasado enero el encargo de investigar una serie de denuncias de torturas en el sistema carcelario de Estados Unidos en Irak, sobre todo en la prisión de Abu Ghraib. Las conclusiones del informe del general Taguba, desveladas por la prensa estadounidense después de la publicación de atroces fotografías de torturas a presos iraquíes, han provocado una tormenta política que va mucho más allá de Washington. EL PAÍS publica en cuatro páginas amplios estractos del informe, titulado Investigación de la 800ª brigada de la policía militar en virtud del artículo 15-6, con la advertencia de secreto / no difundir. La versión íntegra del documento está disponible en elpais.es.

ANTECEDENTES

1. El 19 de enero de 2004, el teniente general (LTG) Ricardo S. Sánchez, comandante de la Fuerza Combinada de Tareas Conjuntas número 7 (CJTF-7), solicitó que el comandante del Mando Central de Estados Unidos nombrara un Oficial Investigador (IO) con la graduación de general de división (DG) o superior para investigar las operaciones de la 800ª Brigada de la Policía Militar (MP). Sánchez solicitó que se investigaran las operaciones de detención e internamiento realizadas por la brigada desde el 1 de noviembre de 2003 hasta el momento actual. Sánchez citó informes recientes de malos tratos a los detenidos, fugas de centros de confinamiento y fallos de responsabilidad, que indicaban problemas de sistema dentro de la brigada y sugerían una falta de criterios claros, de eficacia y de liderazgo. Sánchez solicitó una investigación exhaustiva y global parahacer recomendaciones referentes al rendimiento de la 800ª Brigada de la MP.

2. El 24 de enero de 2003, el jefe del Estado Mayor del Mando Central Estadounidense (CENTCOM), GD R. Steven Whitcomb, en nombre del comandante del CENTCOM, ordenó al jefe del Mando de Componentes de Fuerzas de Tierra de la Coalición (CFLCC), LTG David D. McKieman, que dirigiera una investigación sobre las operaciones de detención e internamiento de la 800ª Brigada de la PM desde el 1 de noviembre de 2003 hasta la actualidad. El CENTCOM ordenó que la investigación analice todos los hechos y circunstancias que rodean los informes recientes en los que se mantienen sospechas de malos tratos a los detenidos en Irak. 3. El 31 de enero de 2004, el comandante del CFLCC encargó al GD Antonio M. Taguba, Asistente Adjunto del Comandante General de la CFLCC, la dirección de esta investigación. A Taguba se le ordenó:

a. investigar todos los hechos y circunstancias relacionados con las recientes alegaciones de abusos contra los detenidos, específicamente en Abu Ghraib;

b. investigar las fugas de detenidos y los fallos de responsabilidad, en Abu Ghraib;

c. investigar la formación, los criterios de funcionamiento, el empleo, las políticas de mando, los procedimientos internos y el clima de mando que se dan en la 800ª Brigada de la MP;

d. recomendar medidas correctivas, si fuera necesario.

4. La solicitud por parte de Sánchez de que se investigara a la 800ª Brigada de la MP fue posterior al inicio de una investigación penal por parte de la Comandancia de Investigación Penal del Ejército Estadounidense (USACIDC) sobre alegaciones específicas de malos tratos a los detenidos, cometidos por miembros de la Compañía 372 de la MP, y del Batallón 320 de la MP en Irak. Estas unidades forman parte de la 800ª Brigada de la MP. Además, la CJTF-7 disponía de varios informes sobre fugas de detenidos de las Instalaciones de Confinamiento de la Coalición / EE UU en Irak. Estas instalaciones incluyen el Campo Bucca, Campo Ashraf, Abu Ghraib, y el Complejo de Detenidos de Alto Valor (HVD) / Campo Cropper. La 800ª Brigada de la MP era la encargada de estas instalaciones. Además, cuatro soldados del Batallón 320 de la MP habían sido formalmente acusados de malos tratos a los detenidos en mayo de 2003 en Campo Bucca.

5. El Equipo de Investigación también revisó la Evaluación de las Operaciones de Interrogatorio y Detención Contraterroristas del Departamento de Defensa en Irak realizada por Geoffrey D. Miller, comandante de la Fuerza de Tareas Conjuntas de Guantánamo. Desde el 31 de agosto al 9 de septiembre de 2003, Miller revisó la actual capacidad del teatro de operaciones iraquí para aprovechar rápidamente a los internos y obtener inteligencia que se pueda convertir en acción.

6. El Equipo de Investigación empezó su estudio con un análisis en profundidad del Informe sobre Detención y Correctivos en Irak, fechado el 5 de noviembre de 2003 y efectuado por el general de división Donald J. Ryder y un equipo de policías militares y expertos jurídicos, médicos y en automatización. Desde el 13 de octubre al 6 de noviembre de 2003, Ryder dirigió este equipo de evaluación / asistencia en Irak.

EVALUACIÓN DE MILLER

1. El equipo de Miller se centró en el interrogatorio estratégico a detenidos / internos en Irak. Entre las conclusiones a las que llegó se encontraban que la CJTF-7 no tenía competencias y procedimientos establecidos que afectaran a una estrategia unificada para detener, interrogar y comunicar información sobre detenidos / internos en Irak.2. Con respecto a los interrogatorios, el equipo de Miller recomendó que la CJTF-7 estableciera y formara una fuerza de vigilancia para detención que "establezca las condiciones para el interrogatorio y el aprovechamiento con éxito de los internos / detenidos". El equipo de Miller estableció que la función de las Operaciones de Detención es proporcionar un entorno seguro y humano que apoye la recopilación expeditiva de inteligencia.3. El equipo de Miller concluyó también que las Operaciones Conjuntas de Interrogatorio Estratégico se ven obstaculizadas por la falta de control activo de los internos en el entorno de la detención.

4. Hay fuertes indicios de que el valor de inteligencia de los detenidos de Guantánamo es diferente del de los detenidos / internos mantenidos en Abu Ghraib y en otras instalaciones de detención de Irak. En la actualidad, hay gran número de delincuentes iraquíes detenidos en Abu Ghraib. No se cree que éstos sean terroristas internacionales o miembros de Al Qaeda, ni de otras organizaciones terroristas internacionales.

5. La recomendación hecha por el equipo de Miller de que la "fuerza de vigilancia" participe activamente en el establecimiento de las condiciones para aprovechar con éxito a los internos parecería oponerse a las recomendaciones hechas por el equipo de Ryder, que establece que la policía militar "no participe en las sesiones de interrogatorio supervisadas por inteligencia militar".

INFORME DE RYDER

1. Ryder y su equipo de evaluación realizó una revisión exhaustiva de todo el sistema de detenidos y correctivos en Irak y proporcionó recomendaciones sobre cada una de las siguientes áreas:

A. Gestión de detenidos

1. Varios puntos de reunión de División / Brigada y prisiones iraquíes controladas por Estados Unidos presentaban un uso deficiente o insuficientemente detallado de la fuerza y de otros procedimientos o políticas de funcionamiento vigentes.

2. Debido a la falta de instalaciones iraquíes adecuadas, los delincuentes iraquíesse encuentran detenidos junto a internos de seguridad y prisioneros de guerra enemigos en las mismas instalaciones, aunque segregados.

3. Las unidades 800 de la MP no recibieron instrucción específica durante su periodo de movilización.

B. Medios de mando y control del sistema de detención.

1. Las unidades de la 800 sufren en general escasez de fuerzas, y las unidades del Componente de Reserva no disponen de un sistema de reemplazo de personal individual para mitigar las bajas médicas o la partida de determinados soldados.

2. La proporción entre detenidos y soldados de la Mestán basados en una población dócil y autodisciplinada de prisioneros de guerra enemigos, y no de delincuentes e internos de seguridad de alto riesgo.

3. Los prisioneros de guerra enemigos y civiles internos deberían recibir plena protección de las Convenciones de Ginebra.

4. El Artículo 190-8 (Prisioneros de Guerra, Personal retenido, internos civiles y otros detenidos enemigos) exige que la policía militar establezca un área para los esfuerzos de recopilación de inteligencia dentro de las instalaciones de prisioneros de guerra. La Policía Militar, experta en la recopilación pasiva de inteligencia dentro de una instalación, no participa en las sesiones de interrogatorio supervisadas por Inteligencia Militar. La reciente recopilación de inteligencia para respaldar la Operación Libertad Duradera adoptó un método por el cual la policía militar establecía las condiciones favorables para las entrevistas posteriores. Tales acciones proceden contra el funcionamiento adecuado de una instalación de detención, que intenta mantener a su población en un estado dócil.

COMENTARIOS AL INFORME DE RYDER

1. El objetivo del Equipo Ryder era observar las operaciones de detención y prisión, identificar asuntos potencialmente sistémicos y de derechos humanos, y proporcionar recomendaciones a corto, medio y largo plazo. Los hallazgos y recomendaciones del Equipo Ryder son concienzudos y precisos y deben ser llevados inmediatamente a la práctica.

2. Desgraciadamente, muchos de los problemas que afloraron durante la evaluación de Ryder son los mismos asuntos que componen la materia de esta investigación. De hecho, muchos de los malos tratos padecidos por los prisioneros se produjeron durante o próximos a las fechas de dicha evaluación.

3. La Policía Militar, aunque experta en la recolección pasiva de inteligencia en el interior de una instalación, no debe participar en las sesiones de interrogatorio supervisadas por la Inteligencia Militar. Más aún, la Policía Militar no debe involucrarse en el establecimiento de "condiciones favorables" para entrevistas subsiguientes.

INVESTIGACIONES PRELIMINARES

1. Después de nuestra revisión del Informe de Ryder y del Informe de Miller, mi equipo de investigación comenzó inmediatamente una revisión en profundidad de todos los documentos disponibles relacionados con la 800ª Brigada de la MP. Revisamos en detalle la voluminosa investigación relacionada con los supuestos malos tratos en los centros de detención de Irak, especialmente en Abu Ghraib. Analizamos aproximadamente cincuenta declaraciones de testigos de la Policía Militar, el personal de Inteligencia Militar, posibles sospechosos y detenidos. Revisamos numerosas fotos y vídeos de malos tratos reales de los detenidos tomados por personal del centro de detención.(...)

HALLAZGOS Y RECOMENDACIONES (PRIMERA PARTE)

La investigación debe indagar todos los hechos y circunstancias que rodean las alegaciones recientes sobre malos tratos de los detenidos, especialmenteen la prisión de Abu Ghraib.

1. La Comandancia de Investigación Penal (CID, siglas en inglés) del Ejército de Estados Unidos, dirigida por el coronel Jerry Mocello, y un equipo de agentes profesionales muy cualificados han realizado un excelente trabajo al investigar varios incidentes complejos y muy inquietantes de maltrato de detenidos en Abu Ghraib. Dieron a conocer numerosas fotografías y vídeos que muestran de forma gráfica y detallada los malos tratos del personal de la Policía Militar en numerosas ocasiones desde octubre a diciembre de 2003. Varios sospechosos potenciales ofrecieron confesiones completas y relacionadas con su intervención personal y la de otros soldados en dichos malos tratos.

RELACIÓN DE HECHOS:

1. Entre octubre y diciembre de 2003, en el Centro de Confinamiento de Abu Ghraib, hubo numerosos incidentes de malos tratos sádicos, flagrantes e injustificadamente criminales infligidos a diversos detenidos. El maltrato sistemático e ilegal de los detenidos fue perpetrado intencionadamente por varios miembros de las fuerzas de guardia de la Policía Militar (Compañía 372 de la Policía Militar, Batallón 320 de la Policía Militar, 800ª Brigada de la MP) en el Grupo (sección) 1-A de la prisión de Abu Ghraib. Las alegaciones de maltrato fueron corroboradas con las detalladas declaraciones de testigos y el hallazgo de evidencia fotográfica extremadamente gráfica. Además de los crímenes anteriormente mencionados, hubo también malos tratos cometidos por miembros del Batallón 325 de la MI, de la 205ª Brigada de la MI y del Centro Conjunto de Interrogatorio e Información. Concretamente, el 24 de noviembre de 2003, la SPC Luciana Spencer, de la 205ª Brigada de la MI, decidió degradar a un detenido obligándole a desnudarse y volver desnudo a su celda.

2. Hallo que el abuso intencionado de los detenidos a manos del personal de la Policía Militar incluyó los siguientes actos:

a) puñetazos, bofetadas y patadas a los detenidos; haciéndoles saltar sobre los pies descalzos.

b) grabación en vídeo y fotografías de reclusos desnudos, varones y hembras.

c) obligar por la fuerza a varios detenidos a adoptar posturas sexualmente explícitas para fotografiarles.

d) obligar a los detenidos a despojarse de sus ropas, manteniéndolos desnudos durante varios días seguidos.

e) obligar a prisioneros varones desnudos a vestir ropa interior de mujer.

f) obligar a grupos de prisioneros varones a masturbarse mientras les sacaban fotos y les grababan en vídeo.

g) colocar a prisioneros varones desnudos en un montón y saltar sobre ellos.

h) situar a un prisionero desnudo en una caja MRE, con un saco de arena en la cabeza y sujetando cables en sus dedos de las manos y los pies y el pene para simular una tortura eléctrica.

i) escribir "Soy un Biolador" (sic) en la pierna de un prisionero del que se afirmaba que había violado a otro prisionero de 15 años y después retratarlo desnudo.

j) colocar una cadena o correa de perro alrededor del cuello de un detenido y hacer que una soldado posase para la fotografía.

k) un guardia de la Policía Militar teniendo relaciones sexuales con una prisionera.

l) utilizar perros de trabajo del Ejército (sin bozal) para intimidar y aterrorizar a los prisioneros y, por lo menos en una ocasión, morder y herir gravemente a un detenido.

m) tomar fotografías de detenidos iraquíes muertos.

3. Dichos hallazgos están ampliamente refrendados por las confesiones escritas suministradas por varios sospechosos, declaraciones por escrito de prisioneros y declaraciones de testigos. Para llegar a mis hallazgos he considerado cuidadosamente las declaraciones pre-existentes de los siguientes testigos y sospechosos:

SPC Jeremy Sivits, Compañía 372 MP - sospechoso; SPC Sabrina Harman, Compañía 372 MP - sospechoso; SGT Javal S. Davis, Compañía 372 MP - sospechoso; PFC Lynndie R. England, Compañía 372 MP - sospechoso; Adel Nakhla, traductor civil, Titan Corp. asignado a la Brigada 205 MI - sospechoso; SPC Joseph M. Darby, Compañía 372 MP; SGT Neil A. Wallin, Batallón Médico de Apoyo Área 109; SGT Samuel Jefferson Provance, Batallón 302 MI; Torin S. Nelson, contratado, Titan Corp. asignado a la Brigada 205 MI; CPL Matthew Scott Bolanger, Compañía 372 MP; SPC Matthew C. Wisdom, Compañía 372 MP; SSG Reuben R. Layton, enfermero, Destacamento Médico 109; SPC John V. Polak, Compañía 229 MP.

4. Además, varios detenidos describieron también los siguientes actos de abuso que, dadas las circunstancias, considero creíbles:

a) romper bombillas químicas y derramar el líquido fosfórico sobre los prisioneros.

b) amenazar a los detenidos con una pistola de 9 milímetros cargada.

c) derramar agua fría sobre los detenidos desnudos.

d) pegar a los detenidos con un mango de escoba y una silla.

e) amenazar a los detenidos varones con la violación.

f) permitir que un guardia de la Policía Militar cosiera la herida de un prisionero tras haber sido estrellado contra la pared de su celda.

g) sodomizar a un prisionero con una bombilla y quizá con el palo de una escoba.

h) emplear perros militares para asustar e intimidar a los detenidos con amenazas de ataque, que, en un caso, acabaron con una mordedura real.

5. He considerado cuidadosamente las declaraciones proporcionadas por los siguientes detenidos, que dadas las circunstancias encuentro creíbles por la claridad de las afirmaciones y las pruebas adjuntas ofrecidas por otros testigos: Amjed Isail Waleed, Hiadar Saber Abed Miktub-Aboodi, Huessin Mohssein Al-Zayiadi, Kasim Mehaddi Hilas, Mohanded Juma Juma (sic), Mustafa Jassim Mustafa, Shalan Said Alsharoni, Abd Alwhab Youss, Asad Hamza Hanfosh, Nori Samir Gunbar Al-Yasseri, Thaar Salman Dawod, Ameen Sa'eed Al-Sheikh, Abdou Hussain Saad Faleh.

6. Contrariamente a la cláusula de AR 190-8 y las pruebas halladas en el Informe de Ryder, los interrogadores de la MI y de OGA solicitaron activamente a los guardias de la MP que establecieran condiciones mentales y físicas para interrogar favorablemente a los testigos. Contrariamente a las pruebas del Informe de Ryder, encuentro que el personal asignado a la Compañía 372 de la MP, 800ª Brigada de la MP, recibieron órdenes de cambiar los procedimientos de las instalaciones para "establecer las condiciones" de los interrogatorios de la MI. No he encontrado ninguna prueba directa de que el personal de la MP participara en esos interrogatorios de la MI.

7. Llego a esta conclusión basándome en el hecho probado del maltrato que se infligió a los detenidos y en las siguientes declaraciones de testigos:

a) Sabrina Harman, Compañía 372 de la MP, afirmó en su declaración jurada con referencia al incidente en el que un detenido fue introducido en una caja con cables puestos en los dedos de las manos, de los pies y en el pene, que su trabajo era "mantener despiertos a los detenidos". Afirmó que la MI estaba hablando con el CPL Grainer. Declaró: "La MI quería que hablaran. El trabajo de Grainer y Frederick era hacer el trabajo de la MI y las OGA para conseguir que la gente hablara".

b) Javal S. Davis, Compañía 372 de la MP, afirmó lo siguiente en su declaración jurada: "Yo vi prisioneros en la sección bajo control de la MI, el ala 1A, a los que obligaban a hacer cosas que a mí me parecían moralmente cuestionables. En el ala 1A nos dijeron que tenían reglas distintas y SOP diferentes para el tratamiento de los prisioneros. Yo nunca vi las reglas o los SOP de esa sección, sólo lo supe de palabra. El soldado al cargo de la 1A era Grainer. Él afirmó que los agentes y los soldados de la MI le pedían que hiciera algunas cosas, pero nunca por escrito para que no pudiera quejarse". Cuando se le preguntó que por qué no informó a sus superiores de los malos tratos, el SGT Davis declaró: "Porque supuse que si estaban haciendo cosas fuera de lo normal o al margen de las normas, alguien diría algo. Además, esa sección era de la MI y parecía que el personal de la MI estaba a favor del abuso". El SGT Davis también afirmó que escuchó a la MI sugiriendo a los guardias que abusaran de los prisioneros. Cuando se le preguntó qué tipo de cosas decía la MI, declaró: "Aflójanos a éste, asegúrate de que pasa mala noche, asegúrate de que obtenga el tratamiento". Por último, el SGT Davis declaró que: "A mi entender, el personal de la MI felicitó a Granier por su forma de llevar la sección de la MI. Por ejemplo, con frases como 'Muy bien, están viniéndose abajo enseguida. Responden a todas las preguntas. Están dando buena información, por fin".

c) Jason Kennel, Compañía 372 de la MP, fue preguntado si estaba presente cuando se realizaron abusos a los detenidos. Declaró: "Les vi desnudos, pero la MI nos decía que les quitáramos los colchones, las sábanas y la ropa". Más tarde fue informado de que "no podíamos hacer nada que avergonzara a los prisioneros".

d) Adel L. Nakhla, un traductor externo civil estadounidense, fue interrogado sobre varios detenidos acusados de violación. Comentó que: "Los detenidos estaban todos desnudos y había un grupo de gente de la MI, la MP estaba allí aquella noche, y los prisioneros recibieron órdenes del SGT Granier y el SGT Frederick de admitir lo que les estaban preguntando en los interrogatorios. Les obligaban a hacer ejercicios extraños como ponerse bocabajo, saltar, les tiraban agua y les hacían mearse encima, les llamaban todo tipo de cosas, como 'maricas', o les decían que si les gustaba hacer el amor con hombres, y luego les esposaban y les ataban los pies con grilletes y les apilaban unos encima de otros asegurándose de que el pene del de abajo tocara el culo del de arriba".

e) Neil A. Wallin, Batallón Médico de Apoyo de Área 109, médico, testificó: "La celda 1A se empleaba para alojar detenidos de alta prioridad y la 1B para los detenidos de alto riesgo o problemáticos. Durante mi visita a la prisión observé que algunos detenidos recién llegados a la prisión eran obligados a llevar ropa interior femenina, lo cual era un método para conseguir que se vinieran abajo".

8. Antes de su llegada a Irak, el Batallón 320 de la MP, y la Compañía 372 de la MP, no recibió formación de operaciones de detenidos e internos. También llegó a la conclusión de que se proporcionaron muy pocas instrucciones o formación al personal de la MP sobre la normativa a aplicar de la Convención de Ginebra sobre el Tratamiento de Prisioneros de Guerra. Por otro lado, encuentro que no se proporcionaron suficientes copias, si es que se proporcionó alguna, de la Convención de Ginebra al personal de la MP o a los detenidos.

9. Otro ejemplo obvio de que el mando de la brigada no se comunicaba con sus soldados ni garantizaba su eficiencia táctica hace referencia al incidente de malos tratos a detenidos ocurrido en el Campo Bucca, el 12 de mayo de 2003. Soldados de la Compañía 223 de la MP informaron al mando de la 800ª Brigada de la MP de que cuatro soldados de la policía militar del Batallón 320 de la MP habían abusado de una serie de detenidos durante el ingreso en el Campo Bucca. Una investigación intensiva por parte del CID determinó que cuatro soldados del Batallón 320 de la MP había pegado patadas y puñetazos a estos detenidos tras una misión de traslado desde la base aérea de Talil.

10. Se acusó formalmente a estos soldados y se llevó a cabo una investigación Artículo 32 por parte del teniente general Gentry, que recomendó llevar a cabo un consejo de guerra general para los cuatro acusados, propuesta que apoyó la general Karpinski. A pesar de estos abusos documentados, no hay pruebas de que Karpinski intentara recordar a los soldados de la 800ª Brigada los requisitos dictados por la Convención de Ginebra con relación al tratamiento de detenidos, ni tomó ninguna medida para que esos malos tratos no se repitieran. Tampoco hay pruebas de que Phillabaum, comandante de los soldados involucrados en el incidente de abusos en el Campo Bucca, tomara alguna iniciativa para asegurarse que los soldados recibían la formación adecuada con respecto al tratamiento de detenidos.

RECOMENDACIONES SOBRE LA PRIMERA INVESTIGACIÓN

1. Implementar en Irak un Equipo de Formación Móvil (MTT) multidisciplinar constituido por varios expertos en distintas materias de operaciones de internamiento / asentamiento, derecho internacional y operativo, tecnologías de la información, gestión de instalaciones, técnicas de interrogatorio y obtención de datos, sacerdotes, concienciación de cultura árabe, y prácticas médicas como corresponde a las actividades de I/R. Este equipo tendrá que supervisar y llevar a cabo formación exhaustiva en todos los aspectos referentes a las operaciones de detención y confinamiento.

2. Que toda la policía militar y el personal de la inteligencia militar involucrado en algún aspecto de las operaciones con detenidos u operaciones de interrogatorio en CJTF-7, y unidades subordinadas, obtengan formación por parte de un experto en derecho internacional/operacional.

3. Que un único comandante de CJTF-7 sea responsable de todas las operaciones con detenidos en todo Irak.

4. Que los comandantes de los recintos de detención y los comandantes de recintos de interrogatorio se aseguren de que haya copias de la Convención de Ginebra Relativa y anuncios sobre las protecciones disponibles tanto en inglés como en los idiomas de los detenidos, colocadas en lugares visibles en todos los recintos de detención.

5. Que todos los comandantes de recintos de detención y los comandantes de recintos de interrogatorio publiquen un conjunto de Procedimientos Operativos Estándar (SOP) en cuanto al tratamiento de detenidos, y que se requiera que todo el personal lea los SOP y firme un documento que indique que han entendido los SOP.

6. Que se lleve a cabo una investigación para determinar el alcance de la culpabilidad del personal de Inteligencia Militar, asignado a la Brigada 205 de la MI y el Centro Conjunto de Interrogación e Información (JIDC) en cuanto a los abusos en Abu Graib.

7. Que es vital que al selector de personal para las operaciones con detenidos se le asigne un Juez Abogado a tiempo completo, con conocimiento de derecho internacional y operativo, para ayudar y aconsejar sobre temas de operaciones con detenidos.

HALLAZGOS Y RECOMENDACIONES (SEGUNDA PARTE)

1. Las operaciones con detenidos incluían el reconocimiento de responsabilidades, el cuidado y el bienestar de los prisioneros de guerra enemigos, de las personas retenidas, los detenidos civiles y otros detenidos, así como los prisioneros delincuentes iraquíes.

2. Hay una ausencia generalizada de conocimiento, implementación y énfasis de los requisitos básicos legales, regulativos, doctrinales y de mando en la 800ª Brigada.

3. El Campo Bucca tenía un "SOP para el ingreso de detenidos" y unas "Directrices de formación" para el traslado y la liberación de detenidos, que parecen haber sido respetados.

4. Hubo un grave fallo de recuento de detenidos en la Prisión de Abu Ghraib. El Batallón 320 de la MP empleaba una "hoja de cambios" de creación propia para documentar el traslado de un detenido de un lugar a otro. Para llevar un recuento correcto, es imperativo que estas hojas de cambio se procesen y que la lista de detenidos se actualice en las 24 horas posteriores al traslado. En Abu Ghraib, este proceso solía tardar hasta cuatro días. Este retraso resultaba en un recuento impreciso de los Números de Serie de Internamiento (ISN), grandes diferencias entre la lista de detenidos y los ocupantes reales de un recinto individual, y una confusión considerable entre los soldados de la MP. El Batallón 320 de la MP S-1, la CPT Theresa Delbalso, y el S-3, MAJ David DiNenna, explicaron que esta desorganización se debía a la falta de mano de obra para procesar las hojas de cambio.

5. El Batallón 320 TACSOP requiere un recuento de detenidos al menos cuatro veces al día en Abu Ghraib. Sin embargo, un registro detallado de los diarios operativos reveló que estos recuentos a menudo no se hacían o no eran documentados por la unidad. Además, no hay indicios de que los errores en recuentos o la pérdida de un detenido en el proceso de recuento disparaba una inmediata acción correctiva por parte del TOC del Batallón.

6. Existe una falta de regularización en la forma en la que el Batallón 320 llevaba a cabo los recuentos físicos. Cada recinto dentro de un campamento concreto realizaba los recuentos de forma distinta. Algunos obligaban a los prisioneros a formar en filas de diez personas, otros les hacían sentarse por grupos y algunos llevaban a todos los detenidos a un extremo del recinto y los contaban mientras regresaban al otro lado.

7. FM 3-19.40 subraya la necesidad de pasar lista dos veces al día (repasando el total de los ISNs). El Batallón 320 de la MP sólo realizaba esta comprobación dos veces a la semana. Dada la escasez de actualizaciones del sistema, estas comprobaciones solían ser imprecisas.

8. La 800ª Brigada de la MP y las unidades subordinadas adoptaron términos no oficiales como "controles de banda", "enrolamientos" y "llamadas", que contribuían a los errores en el recuento y a la confusión entre los soldados.

9. Los diarios operativos de los diferentes recintos y el TOC del Batallón 320 contenía numerosas entradas no profesionales y comentarios irrespetuosos, que reflejaban la falta de disciplina de la unidad. No hay indicios de que los diarios fueran revisados en algún momento por alguno de sus superiores.

10. Los SOP de recuento no se desarrollaban al completo y los TACSOPs en vigor eran totalmente ignorados. Los SOP existentes no se enseñaban y no se distribuían al nivel inferior. Casi todos los procedimientos estaban archivados en el TOC de la unidad, en lugar de estar en los puestos de las unidades subordinadas y los guardias.

11. La Doctrina Básica del Ejército no era mencionada a menudo ni se empleaba para llevar a cabo las prácticas de recuento entre las unidades subordinadas de la 800ª Brigada de la MP. El procesamiento, el recuento y el cuidado de los detenidos, procesos realizados a diario, parecen haber sido realizados a medida que se llevaban a cabo las operaciones, apoyándose en las directrices ofrecidas por los miembros más jóvenes de la unidad que tenían experiencia en correccionales civiles.

12. Los soldados tenían una preparación pobre y no habían sido formados para conducir operaciones de I/R antes de la implementación, en el lugar de movilización, a su llegada al escenario y durante su misión.

13. La documentación proporcionada en esta investigación identificó 27 huidas o intentos de huida de las instalaciones entre AOR de la 800ª Brigada de la MP. Basándome en mi evaluación y detallado análisis del proceso de recuento subestándar mantenido por la 800ª Brigada de la MP, es bastante probable que hubiera más casos de huida que fueron borrados como errores administrativos o directamente no fueron documentados. El ILT Lewis Raeder, líder de pelotón, de la Compañía 372 de la MP, informó de que él conocía al menos dos huidas adicionales (una de un campo de trabajo y otra por una ventana) de Abu Graib que no fueron documentadas. El LTC Dennis McGlone, comandante, del Batallón 744 de la MP, describió la huida de un detenido en el Pabellón de Reclusos de Alto Valor, que se fue a la letrina y salió corriendo, escapando de los guardias. Por último, Janis Karpinski, comandante, de la 800ª Brigada, afirmó que hubo más de 32 huidas de sus instalaciones, lo que no concuerda con el número proporcionado por los materiales de la investigación.

14. Los recintos carcelarios de Abu Ghraib y el Campo Bucca están muy por encima de su capacidad máxima, mientras que el personal de guardia es escaso y carece de recursos. Este desequilibrio ha contribuido a unas condiciones de vida pobres, a huidas, y a errores de recuento en las distintas instalaciones. El hecho de que los recintos estén demasiado poblados también limita la capacidad de identificar y segregar a los líderes entre los detenidos que podrían organizar huidas y motines.

El filtrado, procesamiento y liberación de los detenidos que no deberían estar bajo custodia lleva demasiado tiempo y contribuye a que el número de presos sea excesivo y que el ambiente esté revuelto. Actualmente hay tres mecanismos distintos de liberación en todo el escenario de operaciones de internamiento. En primer lugar, la unidad de arresto puede liberar a un detenido si se decide que su detención no está justificada. En segundo lugar, un detenido puede ser liberado si se llega a la conclusión de que carece de información pertinente, y que su liberación no irá en detrimento de la sociedad. Karpinski tenía autoridad para firmar la libertad de los detenidos. Y por último, los detenidos acusados de cometer "Crímenes contra la coalición" retenidos en los diferentes recintos, pueden ser liberados si se determina que no poseen información valiosa y que ya no son una amenaza para las Fuerzas de Coalición. El proceso de liberación para esta categoría de prisioneros consiste en una selección de la Célula de Magistrados del Ejército Estadounidense local y una revisión de una Junta para la Liberación de Detenidos formada por Karpinski, el coronel Marc Warren, y la general Barbara Fast, C-2, CJTF-7. Fast es la "Autoridad para la Liberación de Detenidos" para aquellos prisioneros retenidos por haber cometido delitos contra la coalición. Según Karpinski, esta categoría de prisioneros supone más del 60% del total de la población carcelaria, y es la categoría de más rápido crecimiento. Sin embargo, Fast, según Karpinski, denegaba de forma rutinaria las recomendaciones de la junta para liberar a prisioneros de esta categoría que ya no eran considerados una amenaza y claramente cumplían los requisitos para la puesta en libertad. Según Karpinski, el extraordinariamente lento e ineficaz proceso de liberación ha contribuido de forma significativa a la superpoblación de los centros.

15. No se llevaron a cabo de forma rutinaria Revisiones Posteriores a la Acción (AAR) tras una fuga. No parece que se haya difundido a los subordinados ningún informe de lecciones aprendidas que permitiera la acción correctiva en el nivel más bajo.

16. Las Lecciones Aprendidas recibieron un sello de aprobación y Karpinski ordenó que se pusieran en práctica. Si los hallazgos y recomendaciones contenidos en sus propias investigaciones hubieran sido analizados y puestos en práctica por Karspinski, podrían haberse evitado muchas de las posteriores fugas, fallos de responsabilidad y casos de malos tratos.

17. La iluminación del perímetro que rodea a Abu Ghraib y las instalaciones de detención de Campo Bucca es inadecuada y tiene que mejorarse para iluminar las zonas oscuras que se han convertido en vías habituales de escape.

18. Ni las normas del campamento ni las disposiciones de la Convención de Ginebra están expuestas en inglés ni en el idioma de los detenidos en ninguna de las instalaciones de detención de la 800ª Brigada, a pesar de que en diversas investigaciones se había anotado la falta de este requisito.

19. Los guardias iraquíes de Abu Ghraib exhiben una ética de trabajo y unas lealtades cuestionables, y suponen un contingente peligroso en potencia dentro del Emplazamiento Duro. Estos guardias han entregado contrabando, armas e información a los delincuentes iraquíes internados. Asimismo, han facilitado la huida al menos de un detenido.

20. En general, el personal contractual civil estadounidense (Titan Corporation, CACI, etc.), los nacionales de terceros países y los contratistas locales no parecen estar adecuadamente supervisados dentro de las instalaciones de detención de Abu Ghraib. Durante nuestra inspección in situ, vagaban por el centro y gozaban de demasiado acceso libre sin supervisión en la zona de los detenidos.

21. SGM Marc Emerson, SGM Operaciones, Batallón 320 de la MP, alegó que se habían comunicado las Normas de Detención (DROE) y los principios generales de la Convención de Ginebra en cada guardia en Abu Ghraib. Sin embargo, ninguno de nuestros testigos, ni tampoco nuestras observaciones personales, respaldan su alegación. Creo que Emerson no es un testigo creíble.

22. Varios entrevistados insistieron en que los Soldados de la MP y MI de Abu Ghraib recibían formación regular sobre los principios básicos de las operaciones con detenidos; sin embargo, han sido incapaces de entregar ninguna documentación justificativa.

23. Las distintas instalaciones de detención gestionadas por la 800ª Brigada han tenido internadas de forma habitual personas que les han sido entregadas por Otras Agencias del Gobierno (OGA) sin responsabilizarse por ellas, conocer su identidad, ni el motivo de su detención. El Centro Conjunto de Interrogatorio e Información (JIDC) de Abu Ghraib denominaba a estos detenidos "detenidos fantasmas". Al menos en una ocasión, El Batallón 320 de la MP de Abu Ghraib tuvo internos a un puñado de "detenidos fantasmas" (6 - 8) por OGA, que trasladaban de un lado a otro dentro de las instalaciones de detención para ocultarlos al equipo de investigación del Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) que estaba de visita.

HALLAZGOS Y RECOMENDACIONES (TERCERA PARTE)

Investigar la formación, los criterios, el empleo, las políticas de mando, los procedimientos internos y el clima jerárquico en la 800ª brigada, según corresponda:

De conformidad con la Tercera Parte de la Investigación, varios miembros escogidos del equipo de investigación (fundamentalmente, el coronel La Fate y yo) entrevistamos a testigos entre ellos a la General de brigada Janis Karpinski, jefe de la 800ª brigada y al Coronel Thomas Pappas, jefe de la 205ª brigada IM.

CONCLUSIONES ESPECÍFICAS DE LA TERCERA PARTE

1. Antes de que Karpinski asumiera el mando, los miembros de la 800ª brigada creían que se les permitiría volver a casa cuando quedaran en libertad todos los presos del centro de detención de Campo Bucca, tras el cese de las grandes operaciones terrestres el 12 de mayo de 2003. En un momento dado llegó a haber en Camp Bucca entre 7.000 y 8.000 detenidos. Varios miles quedaron en libertad mediante tribunales formados en virtud del artículo 5 y un proceso de selección. Muchos miembros del mando creían que, con la liberación de los presos, iban a volver a casa. A finales de mayo y principios de junio de 2003, la 800ª brigada recibió una nueva misión, la de administrar el sistema penal. Esta misión significaba que los soldados no ban a volver a territorio estadounidense como se preveía. La moral se resintió y, durante los meses sucesivos, no pareció que el mando hiciera nada por remediar este problema.

2. Existen abundantes pruebas, en las declaraciones de numerosos testigos, de que los soldados de la 800ª brigada no estaban capacitados para desarrollar las funciones especializadas básicas, especialmente las tareas de internamiento y realojamiento. Además, no existen pruebas de que el mando, pese a ser consciente de estos fallos, intentara corregirlos, sino sólo mediante la formación ocasional por parte de individuos con experiencia de cárceles civiles.

3. Mi conclusión es que la 800ª brigada no estaba suficientemente preparada para una misión que incluía administrar una prisión o un establecimiento penal en el complejo de Abu Ghraib. Estoy de acuerdo con la investigación Ryder en que las unidades de la 800ª brigada no recibieron una formación específica para hacerse cargo de una prisión durante su periodo de movilización. Las unidades de PM no asumieron misiones específicas durante su formación, ni antes ni después de la movilización, por lo que no estaban preparadas para misiones concretas.

4. Concluyo asimismo, como el equipo del general de división Ryder, que la 800ª brigada no era suficiente para llevar a cabo la tarea encomendada. La doctrina militar estipula que para organizar una brigada de internamiento y realojamiento son necesarios entre siete y 21 batallones, y que el tamaño medio del batallón debería ser el suficiente para hacerse cargo de unos 4.000 presos al mismo tiempo. Esta investigación indica que Karpinski y su equipo no distribuyeron de forma adecuada los recursos en el territorio de Irak. Abu Ghraib tenía siempre entre 6.000 y 7.000 detenidos, pero estaba vigilado por un solo batallón, mientras que el Centro de detención de alto riesgo no tiene más que unos 100 presos y está administrado también por un batallón.

5. Las unidades de la reserva no tienen un sistema de sustitución individual que permita aliviar las bajas por motivos médicos o de otro tipo. Con el tiempo, es evidente que la 800ª brigada padeció escasez de personal.

6. Con respecto a la misión de la 800ª brigada en Abu Grhaib, concluyo que había fricciones y una falta de comunicación entre el jefe de la 205ª brigada IM, que controlaba la base de operaciones de Abu Ghraib desde el 19 de noviembre de 2003, y el jefe de la 800ª brigada, que controlaba el campo de detención. La coordinación se producía en los niveles inferiores, sin que hubiera mucha supervisión por parte de los mandos.

13. Con respecto al 320º batallón PM, concluyo que el jefe del batallón, el teniente coronel Jerry Phillabaum, fue un comandante muy ineficaz. Numerosos testigos confirman que el jefe de operaciones del batallón, comandante David W. DiNenna, era el verdadero encargado del funcionamiento diario. En un momento dado, Karpinski envió al teniente coronel Phillabaum a Campo Arifjan, Kuwait, para una estancia aproximada de dos semanas, aparentemente para liberarle en parte de las presiones que sufría como jefe del 320º batallón. Este traslado a Camp Arifjan fue inmediatamente posterior a un informe presentado por el teniente coronel Phillabaum al teniente general Sánchez, a finales de octubre de 2003. Karpinski situó al teniente coronel Ronald Chew, jefe del 115º batallón PM, al frente del 320º batallón PM durante un periodo de unas dos semanas. El teniente coronel Chew estaba además al mando del 115º batallóm PM, destinado en Campo Cropper, BIAP, Irak. No he podido encontrar órdenes que suspendieran ni relevaran del mando al teniente coronel Phillabaum, ni que situaran al teniente coronel Chew al mando del 320º. Tampoco hay indicios de que se comunicara esta sustitución al jefe del CJTF-7, el jefe del 337º TSC ni los soldados del 320º batallón PM. La sustitución temporal de un comandante por otro sin una orden y sin notificarlo a los superiores ni a los subordinados es algo sin precedentes en mi carrera militar. El teniente coronel Phillabaum recibió varias reprimendas por diversos fallos de seguridad que permitieron varias fugas. El 320º batallón PM estaba estigmatizado como unidad a causa de un caso anterior de malos tratos a un detenido, ocurrido en mayo de 2003 en Campo Bucca, bajo el mando del teniente coronel Phillabaum. A pesar de sus claras deficiencias como jefe y líder, Karpinski permitió que el teniente coronel Phillabaum permaneciera al mando de su batallón más problemático, que vigilaba al mayor número de detenidos, con diferencia, de toda la 800ª brigada. Phillabaum fue suspendido de sus obligaciones el 17 de enero de 2004.

14. En el transcurso de esta investigación, llevé a cabo una larga entrevista con Karpinski que duró más de cuatro horas. Karpinski se mostró muy emocional durante gran parte de su testimonio. Lo que me inquietó especialmente fue su absoluto rechazo a entender o aceptar que muchos de los problemas inherentes a la 800ª brigada estaban causados o agudizados por defectos del mando y su negativa a establecer y aplicar unos criterios y principios básicos entre sus soldados.

15. Karpinski alegó que no había recibido ninguna ayuda del Mando de asuntos civiles; en concreto, ninguna ayuda del general John Kern ni el coronel Tim Regan. Responsabilizó de gran parte de los malos tratos ocurridos en Abu Ghraib al personal de IM, y afirmó que el personal de IM había dado a los PM "ideas" que desembocaron en malos tratos. Además, culpó de dichos abusos al sargento de sección Snider, de la 372ª compañía, el jefe de la compañía, capitán Reese, y el primer sargento Lipinski. Afirmó que los problemas en Abu Ghraib eran culpa del coronel Pappas y el teniente coronel Jordan.

16. Asimismo, Karpinski implicó durante su testimonio que los malos tratos criminales ocurridos en Abu Ghraib quizá se debieron a la disposición final de los casos de malos tratos a detenidos ocurridos en Campo Bucca en mayo de 2003. Aseguró que "más o menos al mismo tiempo que ocurrían dichos incidentes en el centro de Bagdad, se decidió negociar con los culpables de Bucca. Es decir, lo que transmitió el sistema a los soldados era que lo peor que les podía ocurrir era que les enviasen de vuelta a casa". Me parece importante destacar que casi todos los testigos declararon que los casos graves de malos tratos en Abu Ghraib se produjeron a finales de octubre y principios de noviembre de 2003. Las fotografías y declaraciones lo confirman. Los casos de Bucca no debían someterse a juicio hasta enero de 2004, y el trato final no se cerró hasta el 29 de diciembre de 2003. No existe ninguna prueba de que la decisión de numerosos miembros de la PM de maltratar a los presos en Abu Ghraib estuviera influira por los casos de Campo Bucca.

RECOMENDACIONES A LOS TRES JEFES PRINCIPALES

1. Que la general Karpinski sea relevada del mando y reciba un memorándum general de reprimenda.

2. Que el coronel Pappas, jefe de la 205ª brigada de IM, reciba un memorándum general de reprimenda y sea sometido a un procedimiento de investigación.

3. Que el teniente coronel Phillabaum, jefe del 320º batallón de PM, sea relevado del mando, reciba un memorándum general de reprimenda y sea eliminado de la Lista de promociones.

CONCLUSIÓN

1. Varios soldados han cometido actos atroces y graves infracciones del derecho internacional en Abu Ghraib y Campo Bucca. Además, varios mandos de la 800ª brigada PM y la 205ª brigada IM no cumplieron con las normas, políticas y directrices establecidas para prevenir el maltrato a los detenidos en Abu Ghraib y Campo Bucca durante el periodo entre agosto de 2003 y febrero de 2004.

2. La aprobación y aplicación de las recomendaciones de esta Investigación AR 15-6 y las destacadas en otras investigaciones previas son fundamentales para establecer, las condiciones, los recursos y los efectivos necesarios para evitar casos futuros de malos tratos a detenidos.

Traducción: News Clip y María Luisa Rodríguez Tapia El informe completo puede leerse en www.elpais.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de mayo de 2004