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Reportaje:

El armario secreto de los nazis deja sus crímenes al descubierto

Documentos escondidos en una fiscalía italiana permiten procesar a criminales de guerra

Hace 10 años se descubrió en un cuarto cerrado con candado, en el sótano del palacio Cessi, sede de la Fiscalía General Militar de Roma, un armario sellado y vuelto hacia la pared con 695 carpetas que contenían las investigaciones de los crímenes nazifascistas cometidos en Italia entre 1943 y 1945. Habían sido escondidas durante medio siglo. El descubrimiento desembocó en un juicio, iniciado el 20 de abril, contra tres antiguos SS acusados de una matanza cometida en 1944 en Sant'Anna di Stazzema (Toscana), en la que murieron 560 personas, entre ellos 120 niños.

Antonino Intelisano, fiscal militar de Roma en 1994, fue al sótano de palacio Cessi en busca de pruebas para el juicio contra el ex oficial nazi Erich Priebke, pero encontró 695 carpetas que fueron escondidas durante 50 años. Cientos de textos documentaban las matanzas que los miembros de las SS y del Ejército alemán habían cometido contra civiles italianos. Eran más de 15.000 muertos.

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Los legajos fueron enviados a las fiscalías militares correspondientes y comenzaron las investigaciones para comprobar la situación de los responsables de las matanzas. Gracias a una de estas investigaciones, el martes 20 de abril comenzó el juicio contra tres ex SS octogenarios -Gerhard Sommer, Alfred Schnonenberg y Ludwig Sonntag- acusados de la matanza de Sant'Anna di Stazzema, en la Toscana. El martes declararon los supervivientes y descendientes de quienes murieron carbonizados dentro de una iglesia o por ráfagas de metralleta. Los acusados, residentes en Alemania, no acudirán al juicio y, aunque sean condenados, no cumplirán la pena ya que, al ser ciudadanos alemanes, no pueden ser extraditados por un tribunal militar.

El alcalde de Sant'Anna di Stazzema, Gian Piero Lorenzoni, afirma que, "aunque la condena no se cumpla nunca, lo que más importa es el resarcimiento moral de las personas que vivieron este trágico episodio". El alcalde también asegura que estas personas no buscan venganza, ya que 60 años de espera han atenuado la rabia, "sólo quieren saber el nombre de los asesinos de sus familiares". Éste no es el único proceso abierto por la justicia militar italiana, que a partir del descubrimiento del llamado "armario de la vergüenza" se vio inundada por centenares de papeles inculpatorios que esperaban justicia.

El tribunal militar de La Spezia, donde se enjuicia la tragedia de Sant'Anna di Stazzema, es uno de los más activos y ayer anunció la apertura de un proceso, el 8 de julio, contra otro antiguo SS, Hermann Langer, acusado de la matanza de 60 civiles en un monasterio cercano a Lucca, también en la Toscana. Le sigue el de Turín, que ya juzgó a los ex SS Engel y Saevecke, y ha iniciado otro proceso. El 8 de septiembre de 1943 se anunció el armisticio firmado por Badoglio, jefe del Gobierno italiano tras la caída del régimen de Mussolini, y las fuerzas aliadas. Al día siguiente, nuevas tropas del Ejército alemán y varios batallones de las SS se unieron a las ya existentes e invadieron a su antiguo aliado, mientras por el sur entraban los estadounidenses y británicos. Desde septiembre de 1943 hasta abril de 1945, más de 15.000 personas murieron a manos de las tropas alemanas y las SS, ayudadas en ocasiones por italianos de la República mussoliniana de Salò. Tras el fallido intento de controlar Italia, los alemanes se retiraron dejando tras de sí un reguero de cadáveres.

Arrasar poblaciones italianas

Según Luigi Borgomanieri, escritor e investigador del Instituto Milanés de Historia Contemporánea, la estrategia de los alemanes consistió en "arrasar" las poblaciones cercanas a sus líneas de defensa para protegerlas y para dar ejemplo a los italianos que se unieron a los partisanos. Una de estas líneas era la Línea Gótica, que cruzaba Italia de oeste a este, desde La Spezia hasta Rimini. Bajo esta línea se encuentra la Toscana, que fue una de las regiones más castigadas. Cuando las tropas aliadas llegaban a los escenarios de las matanzas, recogían pruebas que, poco a poco, se acumularon en un espeso archivo de atrocidades.

Al finalizar la II Guerra Mundial, los tribunales angloamericanos celebraron 49 juicios contra altos mandos alemanes. No estaba lejos de la intención del Gobierno aliado celebrar un Nuremberg italiano pero, comenzada la década de los cincuenta, y con ella la guerra fría, Alemania se convirtió de nuevo en aliado y los procesos se paralizaron por "razones de Estado", hasta que en los años noventa se inició el juicio contra Priebke y se abrió el "armario de la vergüenza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de abril de 2004